Ésta es la historia de cómo me folló mi amigo Luis, espero les guste. Comenzaré describiéndome pues soy alto, moreno, ni feo ni guapo, normal, tengo buenas nalgas o eso me han dicho, no soy nada afeminado y por el contrario, soy muy discreto; actualmente tengo 21 años y esto ocurrió cuando tenía 16 años.

Bueno, los pondré en contexto… yo conocía a Luis desde la escuela primaria, vivíamos relativamente cerca por lo que casi siempre nos veníamos del colegio juntos, en ese entonces tendríamos 10 u 11 años, él era un niño delgado, blanco y con su cabello parado por el gel, en ese entonces no era feo, o por lo menos a mí no me aprecia feo, pero no me llamaba la atención (aún no conocía mis gustos sexuales).

El tiempo pasó, nos graduamos y fuimos a estudiar a la secundaria por lo que nos distanciamos, él con sus amigos y yo con los míos pasó el tiempo, y yo ni me acordaba de él pero cuando estaba en 3° de secundaria, una amiga me animó a hacer ejercicio, había en el colonia un señor que era una especie de “instructor” digámosle y en su casa tenía unas 3 máquinas y unas pesas además de otros elementos hechos por él mismo, eso era lo más cercano a un Gym que teníamos en el barrio, cobraba 10 pesos y te dejaba hacer el tiempo que tu cuerpo resistiera.

Llegamos a la casa Gym junto con mi amiga y mi sorpresa fue encontrarme con Luis allí, pero él estaba super cambiado, ya no había rastro alguno del chico delgado que conocía, al parecer en todo el tiempo que dejé de verlo se había dedicado al gym, tenía un cuerpazo, brazos y piernas marcadas, hasta un tatuaje tenía, (me atraen mucho, los hombres con tatuaje) se me hizo agua la boca apenas lo vi, allí sudado levantado pesas, pero me controlé, nos saludamos normal, no como amigos sino como conocidos.

Fueron pasando los días y semanas, ya éramos más amigos o por lo menos hablábamos más, yo sabía la hora en la que él llegaba a realizar su rutina y yo iba a esa misma hora para poder verlo ejercitarse (obviamente muy discretamente), varias pajas fueron dedicadas a él.

Un sábado en la mañana me dirigía a la casa GYM y encuentro la puerta cerrada pese a que siempre estaba abierta, por lo que se me hizo extraño, llamé a la puerta y unos segundos después la abren y mi sorpresa fue ver que era Luis, me dio los buenos días y me dijo que pasara, me explicó que el entrenador había salido a la ciudad por unas diligencias que tenía que hacer y que él había dicho el día anterior que no abriría la casa Gym.

Yo no había podido ir el día anterior porque estaba atareado con un trabajo del colegio, por eso no me había enterado. Me dijo que él había llegado antes de que el instructor se fuera y al tenerse tanta confianza ya que fue el primer pupilo que tubo le dejó quedarse a entrenar, entonces yo dije – bueno perdí mi viaje y el sueño.

–Si quieres te puedes quedar para que no pierdas el viaje – me dijo Luis, yo acepté porque no me podía evitar el estar allí con él, los dos solos, era una tentación que no puede evitar.

Entonces comenzamos a realizar los ejercicios Luis en lo suyo y yo en lo mío, si quería que algo pasara entre los 2 tenía que ser en ese momento, comencé a planear todo con cuidado para que él sea quien diera el primer paso por si algo saliera mal él no lo dijera a nadie ya que yo era de closet, estaba en el final de mi plan cuando se quitó la camisa que tenía sudada.

— Pensé que eras alguien más y por eso me puse la camisa pero aquí hace mucho calor.

Al quitarse la camisa dejó ver que tenía un abdomen marcadísimo y me quedé mirándolo como hipnotizado y él se dio cuenta,

— te molesta? — Me dijo.
— No, para nada, es que tienes un buen cuerpo, algún día me gustaría estar así — le respondí.
— jajaja bueno gracias, ya verás que tú también lo obtendrás si sigues así de disciplinado.
— ¿crees que podrías a ayudarme con mis ejercicios? — Le pregunte.

Él acepto, el ejercicio eran unas sentadillas con la barra, según le había dicho que me ayudara con la barra por si no podía con el peso, Luis se colocó detrás de mí sosteniendo la barra, yo comencé a bajar y luego de unos segundo buscaba con el movimiento rozar mis nalgas con su pene, hasta que pude sentirlo.

Él no dijo nada por lo que continué y pude sentir como algo se endurecía, él se pegaba cada vez más a mí y sentía su miembro en toda su longitud.

— Si yo tengo buen cuerpo, tú tienes buenas nalgas increíbles.
— ¿Tú crees? — Le respondí.
— Sí, tienes grandes nalgas… cualquier mujer moriría por tener unas así como las tuyas.
— Pues gracias.
— Seguro que no son relleno? — me dijo él en tono de broma.
— ¡Claro que no! Si quieres toca para que veas que son de verdad.

Luis poco a poco fue tocando con sus manos mis nalgas, las masajeaba mientras que yo ya había bajado la barra hacia delante por lo que estaba doblado con mis nalgas paraditas apuntado a Luis.

— SÍ, están bien firmes y duras.
— Sí, yo también estoy viendo algo que está también bien firme y duro. — le respondí.

Yo me había incorporado frente a él y estaba señalando su gran erección; antes de que Luis dijera algo yo ya me había bajado y le estaba sobando su pene por sobre la pantaloneta.

— ¿Qué haces? — Me dijo,
— Tranquilo solo quiero comprobar si también tienes buena polla.

Así que de un tirón le baje el pantaloneta junto con su bóxer y le apreté su pene, Luis se emitió un suspiro y dijo «¿Qué tal, está buena?» con una risa de macho que sabe que lo que tiene entre las piernas no está nada mal, era un pene hermoso como de unos 18cm, blanco, le saltaban unas venas, su cabecita rosada, tenía el bello bien recortado uff todo una delicia.

Yo no le respondí sino que me arrodillé y me la metí en la boca, Luis solo se estremeció y soltó un gemido. Me propuse darle la mejor mamada que hubiera recibido para que no se olvidara de mí y lo estaba haciendo, Luis solo cerraba los ojos y con su mano tomó mi cabeza y trataba de llevar el ritmo pero yo llevaba el control.

LO MÁS RECIENTE


— Uffff que bien lo haces, ufff dios que rico.

Yo me sentía en la gloria con ese trozo de carne en mi boca y me deje llevar en la mamada hasta el punto en que Luis dijo que estaba a punto de venirse, así que paré y me levanté porque yo quería otra cosa.

— Quiero que me la metas — Le dije y él, sin pensarlo dos veces, me dio la vuelta y me llevo hasta la camilla donde se hacía los ejercicios de pecho con la barra. Me tumbó en ella y me puso de perrito, se escupió su verga y mi culito y la fue metiendo poco a poco.

¡Uff! toqué el cielo en ese momento y cuando ya estuvo toda adentro comenzó con el mete y saca, al comienzo lento pero luego fue subiendo de intensidad; la sacaba por completo y la metía de golpe, yo solo gemía y le pedía más y más,

— Uff Qué culote, de verdad rico, no sabía que eras maricón, ahora serás mi putita siempre que yo quiera.

Me daba nalgadas y me tomaba de las caderas y cuando la metía completa hacía un movimiento circular dentro de mi ano que me hacía gemir y decirle que sí, que sería su puta siempre.

Estuvimos en esa posición como por 10 minutos, luego me voltió y colocó mis piernas en sus hombros y me la metió de modo que nuestras caras quedaron a pocos cm y pude sentir su respiración. Estábamos bañados en sudor, su olor a macho me enloquecía cada vez más, estuve a punto de besarlo pero no lo hice no sabía cómo reaccionaría.

Luego se apartó un poco y pude tomar mi pene y comenzar a pajearme y con la otra le sobaba todo su abdomen marcado. No aguanté más y me vine a chorros que cayeron sobre mí, un minuto después Luis aumentó sus envestidas y salió de mí arrojando sus chorros de semen sobre mi con un fuerte gemido.

– Wuuau, que rico maricaa!

Descansé por unos minutos pues él se había metido en el baño y salió todo cambiado, luego entré yo al baño para limpiarme y al salir estaba él recogiendo las pesas y colocando todo en su lugar; y me miró y me dijo «Ya voy a cerrar, será mejor que te vayas». No mencionó nada sobre lo que había pasado y yo tampoco ya que no quería que se sintiera incomodo o presionado por hablar de lo sucedido.

Más tarde en mi casa recibo un mensaje de Luis por Facebook diciéndome que lo disculpara que lo que había pasado lo había dejado confundido. Yo le respondí que tranquilo que lo entendía. Algo dentro de mi sabia que pronto se repetiría. Y así fue, fueron varios encuentros que de pronto pueda contar por aquí si quieren.

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