El director de mi secundaria era el Lic. Jaime Gonzales un hombre entrado en sus 32 años de un porte muy varonil y un físico muy bien formado dado que él frecuentaba de ir a los gimnasios y fomentaba esa actividad en los alumnos masculinos para que se mantuvieran alejados de los vicios y las drogas. Sobra decir que mis compañeras se derretian por ese apuesto hombre quien además era muy culto y educado y trataba con mucho respeto a mis compañeras por lo cual las tenia, como dicen en mi barrio “Cacheteando el suelo”.

Una ligera excitación inundó mi cuerpo al imaginarme por un momento siendo penetrado por ese hombre pero deseché inmediatamente la idea pues dudaba mucho que sus inclinaciones sexuales fueran de otro tipo, pero grande fue mi sorpresa cuando un día por accidente lo vi dandole una nalgada a un compañero de primer año.

«¿Podria ser?» pensé muy excitado ante la posibilidad de que mi apuesto director le gustaran los adolescentes masculinos. Como dije antes para olvidar mi deseo de volver a tener otra experiencia de tipo homosexual me enfoqué mucho en mis estudios y en el atletismo, principalmente en la carreras de 100 y 200 metros lo cual a mis 15 años me ayudó a dessarrollar un excelente físico dandome unas piernas largas musculosas y un abdomen muy bien formado, sin pecar de modestia, mi tez clara y cabello corto me hacían ver muy guapo.

Días antes de finalizar el último año escolar y darle gracias a mi secundaria hubo un festival de atletismo intersecundarias yo me disponía a participar en mis especialidades, ahí para mi sorpesa me encontré con el director el cual me deseó mucha suerte, platicamos de cosas triviales y le pedí que siguiéramos platicando mientras me ponía mi uniforme de educación física a lo cual él accedió; una ligera onda de excitación inundó mi ser por saber cuál sería su reacción al verme usando mi uniforme deportivo así que fui a cambiarme a los casilleros.

Al salir usaba una playera de manga corta tipo top que se me pegaba a mi pecho y la cual solo me cubría mis pezones dejando al descubierto mi muy bien formado abdomen, un diminuto short de color azul que dejaba al descubierto completamente mis muy bien formados torneados muslos, el short visto de frente tenia una forma de «V» de forma muy ajustado a mi pene de modo que hacia sobresalir el bulto de miembro pero dejaba completamente desnudos los muslos hasta la altura de sus caderas.

Mi sorpresa fue grande al ver cómo se me quedó viendo el director, podía sentir fácilmente como me estaba desnudando con la mirada. «¿Así que ese es tu Uniforme de Atletismo?» dijo él completamente nervioso y tartamudeando al ver el hermoso espectaculo visual que le estaba dando. Sonreí coquetamente y puse mis manos detrás de sus caderas «Pues sí y ¡Caray qué calor hace! ¿Verdad?

Con algunos problemas contesta sin despegar su mirada de mis hermosos muslos desnudos. «Este… sí Carlos. Hace…..Mucho calor.»

Le doy una pícara sonrisa mientras dirijo mi mirada hacia un frondoso arbol. «-Mmmm…..¿Sabe? Allá hay un árbol más frondoso que da más sombra ¿Me acompaña?» Él sonríe también «Este…….Sí claro». Yo comencé a caminar y dándole al director la espalda y por ende mostrándole la parte posterior de mi short azul a mi nervioso admirador, cuando caminabamos discretamente giré mi cabeza y vi la ardiente mirada de lujuria que el hombre le estaba dando a mi trasero.

Nuestras miradas se cruzaron, él de seguro pensó que me molestaría que lo descubriera viéndome las nalgas y estoy seguro que para su sorpresa le di una coqueta sonrisa como si le diera a entender que no me molestaba para nada que estuviera viendo mis glúteos, lo cual hizo que el también sonreía y lo que más me alegraba es que gracias a ese diminuto short que usaba el director podría interesarse en mi ¿Y por qué no? Pero preferí no hacerme ilusiones.

Así pues, la diminuta prenda se me pegaba perfectamente a nalgas como una segunda piel marcando perfectamente el contorno de mis nalgas y dejando al descubierto sin ningun problema una muy respetable parte de mis gluteos y además, al momento de ir caminando, el short parecía que se me iba metiendo más y más en la división de mis nalgas, ofreciendo un maravilloso espectáculo que podría levantar hasta un muerto y provocarle una erección a cualquier hombre que le gustara tener sexo con jovencitos (lo cual rogaba porque mi apuesto director fuera uno de ellos).

Fue entonces que el director me dijo, sin dejar de verme el trasero

— ¿Carlos?
—¿Si Sr. Director? — Volteo la cara para verlo. Él hace una mueca de duda sin dejar de ver mi trasero.
—Mmmmm……..¿No te quedan muy ajustados esos shorts? — Giro mi cabeza para ver mi trasero y tranquilamente le digo
— ¿Eh? Pues si, si lo siento un poquito ajustado, pero no hay problema yo puedo hacer así mis ejercicios y un short así de ajustado me permite generar menos resistencia al viento y así correr más rápido.

El apuesto hombre arqueo un hoja al escuchar eso y sonrio.
— ¡Oh ya veo! …Buena estrategia
— Claro que es buena estrategia pero ¿Sabe cual es la mejor? – Él me niega con la cabeza. Yo le sonreí y me le acerco y le digo con voz suave. – Que no uso calzones.

Él abre de sopetón sus ojos y con nerviosismo en su voz me pregunta:
– Este…..¿En Serio? – Le hago un coqueto guiño mientras levanto el pulgar de mi mano derecha y entonces le doy la espalda y tranquilamente meto el dedo índice debajo de la tela de mi short y la separo de mi piel dejando que vea a placer mis desnudas nalgas. Pude ver la cara de excitación que hizo cuando me vio mis gluteos lo cual me hizo muy feliz y más cuando bajé la mirada y vi que estaba teniendo una erección. Tragando saliva me dijo sin despegar su vista de mis gluteos. – Si…..!Gulp!……Ya veo…Bu…..Buena idea jovencito.

Llegamos al lugar y mientras ponía las manos en mi cintura y fingiendo no notar la intensa mirada que el hombre me estaba dando le digo: -Bueno, entonces debo comenzar con diez flexiones tocando la punta de mis pies con los dedos.

Y asi, dándole la espalda comienzo a flexionar mi cuerpo y lentamente flexionando mi espalda y colocando la punta de sus dedos en sus pies y claro, haciendo que mi short se me metiera más en la división de mis nalgas y dejando al descubierto una MUY respetable parte de mis glúteos. Giré discretamente mi cabeza para ver la ardiente mirada de lujuria que me estaba dando el director además de que su erección era más evidente.

Me enderesé y mi trasero siguió dándole una hermosa visión erótica ya que se veía como se “tragaba” mi short.

«!Dos!» Y volví a repetir la secuencia y haciendo que el director de una manera discreta pusiera su mano derecha en su entrepierna para cubrir su erección, lo cual me llenó de mucha felicidad al saber que estaba disfrutando el erotico espectáculo que le estaba ofreciendo. Continué haciendo flexiones lentamente sabiendo el sensual espectáculo que le estaba dando al hombre y facilmente podía sentir las emanaciones de excitación que el pobre hombre estaba teniendo. Una pícara sonrisa se formó en mi rostro y sin saber hasta dónde podría llegrar con el Director.

Cada vez que giraba mi cabeza veía al director el cual tenía sus ojos completamente abiertos, sin parpadear buscando evitar perder algún detalle del apetitoso y provocativo trasero del apuesto adolescente que estaba enfrente de él.

Sobra decir que me hubiese gustado que se lanzara sobre mi y me bajara esa diminuta prenda que cubría mis nalgas para poder lamber y chuparme mis carnosos glúteos además después de saciar su lujuria buscando penetrándome con su lengua para después hacerlo con su pene y gozar el placer de me penetrara analmente, y disfrutar por segunda vez en mi vida los placeres de la sodomización.

Podía sentir en cierta parte de mi anatomía la ardiente mirada de lujuria que el director me estaba dando, una ligera sensación de miedo, curiosidad y excitación inundó mi ser ¿Qué es lo que podría pasar? ¿Hasta dónde podría llegar con ese apuesto hombre que poco a poco le comenzaba a despertar el interés por mi cuerpo?

Finalmente terminé mis ejercicios de calentamiento y giré mi cabeza dándole una linda sonrisa al hombre el cual estaba respirando profundamente y cubriendo con ambas manos su entrepierna, le sonreí. Respiré profundamente y le dije acercandome a él: -Gracias al ejercicio mi cuerpo se ha fortalecido mucho y me lo ha puesto muy duro y firme. Hasta en mis gluteos!

Él se sonrojó cuando le dije eso: -¿En serio Carlos? – me preguntó, a lo que le respondí «!Claro que si! Si no me cree, sienta, toqueme las nalgas» Le dije tranquilamente dandome la vuelta y levantando mi culo, él no dudó ni tanto y comenzó a masajarme las nalgas con su mano derecha, mientras comenzaba a sudar debido a su excitación y a jadear mientras hablaba.

-Errrr…….Si…..Ti……..Tienes razón Carlos…….. Tienes unos glúteos muy duros y firmes.

-Bueno señor director, voy a mis competencias deseeme suerte – le dije y sin más me acerqué a él y le di un beso en la mejilla para irme corriendo mientras me despedía de él, estoy seguro que había dejado superexcitado a ese hombre. Al terminar las competencias yo obtuve dos medallas de oro en mis especialidades, hubo fiesta y al final terminó la competencia, poco a poco la unidad deportiva fue quedándose sola y yo fui el último en ir a mi casillero a cambiarme y para mi emoción y sorpresa ahí estaba el director esperándome, para su sopresa corrí hacia él y le di un abrazo.

-Gracias Director creo que usted me dio buena suerte.

Orgulloso le mostre mis medallas ganadas y él me agradeció ya que por ellas el instituto había ganado mucho prestigio y me dijo que para festejar mi truinfo me invitaba a comer a lo cual accedí gustoso y le dije que primero me iba a bañar para quitarme el sudor a lo cual estuvo de acuerdo. Entré a las regaderas y para mi mala (O buena fortuna) no servían lo que me hizo salir muy molesto de ahi y cuando se lo dije él me dijo que había una solucion: Ir a su departamento donde podria ducharme tranquilamente.

Una onda de excitación inundó mi cuerpo al pensar que estaría en su casa, los dos solos… ¿Podría ser que ahí? Tratando de controlar mi nerviosismo le agradecí y acepté gustoso y así en su lujoso automóvil Nissan deportivo salimos rumbo a su casa, yo iba usando aún mi uniforme deportivo y en el camino noté que no dejaba de mirarme los muslos.

Llegamos a un conjunto departamental el cual era muy lujoso y al entrar en su departamento vi que el hombre vivía muy comodamente y con lujos. Me condujo a su baño y le agradecí nuevamente con una sonrisa

— Bueno, pues gracias y con su permiso… — Y ahí enfrente de el comencé a desnudarme, primero me quite la playera y a continuación le di la espalda para inclinar mi espalda mientras lentamente me quitaba mi diminuto short y dejando al descubierto mis nalgas para finalmente quedar desnudo enfrente de ese hombre el cual enfocaba su vista ahora en mi pene, el cual pesar de mi edad ya tenia un tamaño modesto y el pelo púbico apenas me estaba saliendo.

El metió mi ropa en una cubeta y me dijo que la pondría a lavar y que me metiera a bañar, así lo hice, la regadera tenia una pequeña puerta de plástico transparente deslizable. Me metí a bañar pero la puerta corrediza no la cerré y cuando el director entró al baño para dejarme una toalla estoy seguro que se llevó una sorpresa al verme sin ningún problema duchándome y pudiendo mostrarle mi cuerpo desnudo en todo su esplendor.

Al verlo tranquilamente le sonreí, mi cuerpo estaba completamente cubierto de la espuma del jabón mientras me pasaba una esponja de manera sensual por mi cuerpo.

— !Ah! Que delicioso baño me estoy dando, muchas gracias por invitarme a su departamento profesor.

Él se me quedó viendo fijamente, su ardiente mirada recorría todo mi cuerpo desnudo lo cual me excitó mucho y “accidentalmente” el jabón resbalo de mis manos cayendo, entonces me agacho dandole la espalda y mostrándole en todo mi esplendor mi culo.

Él se acerca a mi jadeando por la excitación y a un lado de regadera había un gancho en donde coloco la toalla sin dejar de ver mi desnudo cuerpo.

— Este……Aquí te dejo una toalla, pantuflas y una bata para que te la pongas cuando salgas Carlos, después que salgas yo también me voy a bañar.

Le agradecí y el salió del baño, al terminar me sequé el cuerpo y me puse la bata la cual se cerraba en la cintura con un pequeño cordón de algodón que servia de cinturón pero una picara idea se me ocurrió y salí del baño secándome el pelo con la toalla pero con la bata completamente abierta dejando al descubierto mi muy bien formado cuerpo y dejando a su vista mi nada modesto pene.

El director el cual también tenia una bata puesta pero cerrada, abrió de sopetón sus ojos cuando me vio salir mientras yo tranquilamente me acercaba a el secándome aún el pelo.

— Muchas gracias director el baño estuvo delicioso.

El sonrió sin dejar de ver mi provocativo cuerpo y me invitó a sentarme en su cama, lo cual hago, entonces toma de un pequeño mueble una botella de crema corporal liquida y se acerca a mi.

— Carlos ¿Ya te pusiste crema en el cuerpo?

Me seguía secando el pelo cuando lo miré

— ¿Eh? !Ah! No Sr. Director, se me olvidó. —El me mira con seriedad.
— Mmmm…….Es necesario que te lo pongas y más con el calor que hace, de lo contrario se te puede resecar la piel.

Entonces abre la botella y comienza a derramar el viscoso líquido en su otra mano.

— ¿Me permites ponerte la crema?

Parpadeo un par de veces fingiendo quedar desconcertado ante su petición lo que al parecer preocupa al director pensando que me molesta pero le doy una inocente sonrisa y acepto lo cual aumenta la lujuria del hombre al comprender y tranquilamente me levanto dejando a su vista me desnudo cuerpo mientras coloco mis manos en la bata para abrirla por completo.

El hombre suda de la excitación y con sus manos temblorosas comienza a untar el viscoso líquido sobre la parte frontal de mi cuerpo casi aún infantil pero el cual esta muy bien formado debido a mi disciplina deportiva. Entonces cierro mis ojos y suspiro diciéndole.

— Mmmmm…..Sr.Director, qué bien se siente. —El sonríe cuando me m escucha.
— ¿Te gusta? — Abro mis ojos mirandolo.
— Este, si, aunque la crema esta un poco fría.
— No te preocupes, es solo un momento ya veras que esa sensación de frío solo dura un momento.

El continua frotando el liquido con ambas manos en mi pecho, luego en mi vientre para después colocarlo en mis caderas acariciándola de una manera suave y lenta.

Obviamente lo que más lo mantiene excitado es el hecho de que yo no opongo resistencia alguna y veo como lo mas natural del mundo que este poniendo la crema corporal en mi desnudo cuerpo.

Vuelve a colocar mas crema líquida en sus manos, puedo ver la lujuria en su mirada con su rostro enrojecido por la excitación además de que su enorme erección es mas que evidente y él ya no se molesta en ocultarla.

Entonces comienza a untarme la crema en mi muslo derecho acariciándolo a placer, subiendo y bajando sus manos desde mi rodilla hasta mi ingle y mirando fijamente mi pene en cual se baila coquetamente por el masaje que le da a mi muslo, para después hacer el mismo procedimiento en mi otra pierna. Sin dejar de frotar mis piernas me dice:

— Jovencito que precioso físico tienes, se ve que el ejercicio te ha ayudado mucho. — Sonrío y finjo vergüenza, tímidamente le digo
—¿Mmm? ¿En serio? ¿Cree que tengo un cuerpo precioso?
— Claro que si guapo, eres divinamente hermoso. —Yo me sonrojo y le doy una timida sonrisa.
— Este gracias, se lo agradesco. Él se levanta poniéndose enfrente de mi, yo bajo mi mirada para ver que debajo de la toalla le sobresale una enorme erección la cual finjo no ver a pesar de que el ya lo sabe perfectamente, que su enorme protuberancia es muy visible.
— Carlos pero necesito ahora ponerte la crema en tus brazos y en la parte posterior de tus brazos
— Ah, si claro Sr. director

Entonces para su felicidad tomo la parte superior de la bata que cubre mis hombros y esta, por acción de la gravedad cae rápidamente al suelo dejando mi cuerpo completamente desnudo, siento la ardiente mirada del director recorrer todo mi cuerpo mientras, sin poder evitarlo una onda de excitación recorre también mi cuerpo y siento peligrosamente síntomas de tener una erección.

Él se unta crema nuevamente en sus manos, su voz es temblorosa, sin duda alguna por la excitación que tiene.

— Da…..Date la vuelta guapo.

Asentí con mi cabeza y tranquilamente le doy la espalda. Escucho nuevamente su nerviosa voz.

— Es solo……..Un momento Carlos
— Si Sr. Director, con calma.

Entonces siento sus muy bien fornidas manos comenzar a frotar mi espalda, lo hace de arriba hacia abajo lentamente dándome una onda de placer para después hacer lo que tanto yo quería, que me masajeara las nalgas con la crema.

El Director se hinca de modo que su rostro queda a la altura de mis nalgas y comienza a untar la crema liquida en ellas con suaves movimientos circulatorios, escucho su jadeante voz excitada.

— Ahhh….Carlos que…..Que hermoso trasero tienes

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Timidamente le contesto. —¿En serio? ¿Lo cree?
— Claro que si y por cierto que duras tienes tus nalguitas — Escucho el jadeo en su voz y lo siento cada vez más excitado ya que comprende que yo no opongo resistencia alguna por todo lo que me hace y que lo veo como lo más natural del mundo.

Yo le contesto tranquilamente mientras el continua masajeándome el culo es cual ya es un manoseo, el cual es disfruta al ver que no opongo resistencia alguna. Sabiendo que estoy a su completa disposición me toma por la cintura y gira mi cuerpo haciendo que mi pene quede enfrente de su rostro, lo ve fijamente s me dice.

— ¿Sabes? Falta una parte de tu cuerpo que no le he agregado crema. — Finjo ignorancia sabiendo a que parte se refiere mientras la excitación aumenta sobre mi cuerpo.
— ¿Si? ¿Y cual es?
— Tu pene ¿Te puedo poner?
— ¿Mmmm? Si ¿Por que no? — Le digo tranquilamente.

Él derrama un poco de líquido sobre mi miembro y comienza a frotarlo. Es entonces que yo tenso mi cuerpo colocando mis manos en sus hombros, cierro mis ojos, echo mi cuello hacia atrás lanzando un suave “Ohhhhhh”-

— ¿Que pasa? — él suspende el toque a mi pene. Abro los ojos avergonzado y tímidamente le digo
— Err…..Este…..Es que esa parte de mi cuerpo es, bueno…Muy sensible. —El me sonríe y me dice jadeando de excitación.
— ¿Te has masturbado? —Finjo tener verguenza cuando escucho la pregunta, desvío mi mirada y le digo:
— Bueno, yo…..Pues si. — El me da una picara mirada.
— ¿Y te ha gustado?
— Pues si se siente…..Sabroso.

Él entonces recorre sus mano derecha sobre mi ingle cerca de mi pene.

— Dime Carlos ¿Te ha masturbado otra persona? — Obviamente recuerdo la experiencia que tuve con mi tío pero fingiendo miedo lo niego.
— ¿Eh? No…No…Claro que no.

Él entonces comienza a acariciar mis testículos con sus dedos mientras me mira fijamente.

— ¿No te gustaría saber que se siente ser masturbado por otra persona? Es algo muy pero muy diferente a lo que tú te haces.

Lo miro con los ojos muy abiertos, finjo mucha vergüenza y miedo y después desvío mi mirada para luego colocar los dedos de mi mano derecha en mi boca como si dudara su propuesta.

— Este…Yo….No se…..Yo…..Me da mucha vergüenz. — Él entonces comienza a acariarme la nalga derecha como buscando tranquilizarme, me mira dándome una sonrisa .
— Mira, déjame hacértelo si no te gusta me detengo, pero te prometo que lo vas a disfrutar mucho ¿Que dices?

Lo miro por un momento y después doy un profundo suspiro, le digo con mi rostro fingiendo preocupación y miedo.

— Este…De acuerdo Sr. director, pero por favor le voy a pedir una cosa ¿Si? — él me mira desconcertado
— ¿Si Carlos y que es?
— Mmmm, Bueno, por favor, me gustaría que esto quedara en secreto entre nosotros dos ¿Si? ¿Sabe? Yo lo aprecio y lo he estimado mucho desde que lo conocí y bueno, le tengo mucha confianza y aprecio y creo que a usted seria la única persona a la que le permitiría hacerme eso, pero me daría mucha vergüenza que alguien supiera lo que me va ha hacer.

Él se levanta y me toma por la barbilla dándome un beso en una mejilla pero muy cerca de mis labios y me dice mirándome fijamente.

— Gracias Carlos yo también siento lo mismo por ti, ya veras que te va a gustar mucho, solo confía en mi ¿Si?

Yo asiento mirándolo y entonces escucho como la toalla que cubre su cintura cae al suelo dejando a la vista su enorme y peludo pene completamente erecto, quizás deduje que su miembro era un poco más grande que el de mi tío.

— Caray profesor…..Qué pene tan enorme tiene.

Él me toma por la cintura acercándolo a mi cuerpo y me dice:

— ¿Quieres tocarlo? —Lo miro con miedo
— ¿Puedo? — Él asienta y con mi mano temblorosa lo toco para después apretarlo un poco por su tronco, trago saliva y finjo miedo al decirle
— !Ah!…Esta muy duro y grueso. Él me sonríe y acaricia amorosamente mi cabellera.
— Si Carlos, bueno, no pude evitarlo, así se me puso por tener en mis manos a un lindo y hermoso niño como tú.

Yo me sonrojo, le doy una tímida sonrisa y se lo agradesco. Entonces se pone detrás de mi y me abraza por la cintura, siento un estremecimiento en mi cuerpo al sentir su enorme y duro tronco de carne frotarse en la división de mis nalgas; con su mano izquierda me abraza por al cintura forzando lentamente a que mi cuerpo se pegue al suyo, me besa en el cuello y me susurra al odio.

— Relájate, ya veras que te va a gustar. — Sin voltear a verlo asentí con la cabeza y me quede quieto, entonces con su mano derecha comienzo a frotar lentamente mi pene el cual esta bañado con crema corporal haciendo mas deliciosa la sensación de la masturbación que comenzó a hacerme.

— !Ohhhhhhhhh!!! — Lanzo un suave gemido mientras echo hacia atrás mi cuello al sentir esa deliciosa sensación en la parte más sensible de mi cuerpo.El profesor me besa en mi cuello mientras suavemente incrementa la intensidad del frotamiento en mi pene haciendo que lentamente comience a ponérseme erecto.

Sin dejar de besar mi cuello me dice: —¿Te gusta? — Yo tengo mis ojos cerrados, abro mi boca jadeando profundamente y con voz entrecortada le digo — Ahhhh….Si…Este, yo Mmmmm… Se siente bien.

— ¿Ves? La sensación de ser masturbado por otra persona es muy diferente a que cuando te la haces tú ¿O me equivoco?

Con la misma expresion en mi rostro y en mi voz afirmo con la voz entrecortada por mis jadeos: — Siiiii…!Oh! Sr. Director…Es….Es muy diferente y se…..Siente muy sabroso.

— ¿Puedo seguir haciéndolo? — me dice mientras yo trago saliva, los besos en mi cuello, el frotamiento de su erecto pene contra la división de mis nalgas, el tener pegado su musculosos cuerpo al mío y la deliciosa sensación que su firme y fuerte mano derecha le estaba dando a mi miembro hizo que este ultimo finalmente se me pusiera completamente erecto y sin poder evitarlo le dije jadeando profundamente: «Siiii….Siga haciéndolo por favor».

Así, por un par de minutos continua dándome placer cuando de repente lo suspende y me da un suave beso en mi mejilla y me susurra:

— Carlos, acuéstate en la cama para que te enseñe otra forma de placer.

Tragando saliva por lo que iba a venir obedezco.

— Este….Sí Sr. — Me recuesto en la cama boca arriba jadeando profundamente dejando que el admire a placer mi hermoso y muy bien formado cuerpo infantil, se para enfrente de mi mostrándome su cuerpo desnudo y su enorme erección, trago saliva y fingiendo desvío mi mirada.

Entonces coloca sus manos detrás de mis rodillas forzando a levantarlas y abre mis piernas en forma de “V”; yo estoy muerto de vergüenza pero a la vez de excitación por el hecho de estar enfrente de el completamente desnudo y en esa forma.

Entonces él se coloca crema corporal en su mano izquierda y comienza a untarla en mi ano a lo cual hago cimbrar mi cuerpo al sentir ese viscoso liquido en mi orificio anal, le digo sin verlo: — !Ah! Sr.Director ¿Qué me hace?

El me sonríe buscando tranquilizarme sin dejar de introducir su dedo en mi ano.

— Relaja tu cuerpo Carlos, ya verás que va a gustarte. Confía en mi ¿Si?

Lo miré con desconcierto y solamente afirmó meneando mi cabeza para después dejarla descansar en la almohada. Entonces él coloca más crema líquida en mi pene, el frío me hace lanzar un leve gemido.

— Relaja tu cuerpo — Me ordena, lo hago y el comienza a masturbarme con su mano derecha; cierro mis ojos y vibra levemente mi cuerpo al sentir esa maravillosa sensación en la zona más sensible de mi cuerpo, sole le bastó un minuto al profesor para poner erecto mi pene nuevamente lo cual me hace lanzar un leve gemido involuntario al sentir más placer en mi pene cuando éste quedo completamente erecto, sin embargo mi cuerpo se estremece por completo cuando comienzo a sentir como el dedo indicie de su otra mano comienza lentamente a introducirse en mi ano lo cual me hace ligeramente protestar abriendo los ojos haciendo un rictus de dolor en mi rostro.

Entonces lo miro con algo de miedo pero sin oponer resistencia a la penetracion de su dedo en mi ano. – !Ah! Se…..Señor director ¿Qué me hace? – le digo y él sin dejar de hacerlo me sonríe y lo oigo jadear debido a la excitación que tiene. – Algo que te va a gustar mucho Carlos, ya verás que vas a disfrutar una nueva sensación de placer. Solo relaja tu cuerpo ¿Si?

Obedezco y vuelvo a dejar caer mi cabeza en la almohada , aflojo mi cuerpo y me dejo penetrar y masturbar por ese hombre. La sensación de placer en mi pene aumenta rápidamente ya que la experta mano del hombre comienza a masturbarme más rápidamente mientras su dedo se introduce más en mi ano hasta que lo logra introducir por completo y al hacerlo comienza a moverlo dentro del interior de mi ano.

Mi cuerpo reacciona involuntariamente ante esa desconocida sensación de placer que recibo por primera vez en mi vida, arqueo hacia atrás mi cuerpo, entierro mis uñas en las sábanas, cierro y aprieto mis dientes mientras emito un fuerte gemido que es una mezcla de dolor y placer. – !Aggghhhhhh!!…..!Ahhhhh!

El director al ver la reacción en mi cuerpo aumenta la intensidad de la masturbación en mi erecto pene así como los movimientos de su dedo dentro de mi ano.Lo cual me hace suplicar sin abrir los ojos — !!AAAGGGGHHHH!!! Suave por favor!! !!AAHHHHH! — Pero él hace caso omiso de mis suplicas y continúa haciéndolo con la misma intensidad mientras disfruta mis gemidos y ve como contorsiono mi cuerpo por la desconocida sensación de placer que inunda mi cuerpo.

¿Cuánto tiempo me estuvo haciendo eso? Lo ignoro, fue como una eternidad mientras el dolor y el placer recorría todo mi cuerpo pero finalmente este no resistió más y una ardiente onda de placer me hizo arquear nuevamente mi cuerpo, apreté con todo mi fuerza mis ojos y dientes enterrando mis uñas en las sábanas y tuve una muy ardiente eyaculación, sin lugar a dudas la más placententera y maravillosa que hubiese tenido en mi vida para finalmente lanzar un fuerte gemido mientras mi semen salía furiosamente de mi pene empaándome mi pecho e inclusive llegando a mi rostro.

El director por su parte siguió por un buen rato frotando mi pene y sacando y metiendo lentamente su dedo en mi ano lo cual mentalmente se lo agradecí ya que la onda de placer siguió inudndando mi cuerpo mientras lo seguía haciendo a pesar de que ya habia dejado de eyacular. Entonces el experto hombre me dice tranquilamente: — ¿Y bien Carlos? ¿Lo disfrutaste?

Estaba jadeando profundamente con mis ojos cerrados y con mi boca abierta, buscando llevar oxígeno a mis pulmones debido al esfuerzo que hizo mi cuerpo por la ardiente eyaculación que tuve, mi voz era entrecortada por la excitación y más por la masturbación y penetración que me siguió haciendo ese hombre, la cual ahora lo hace de manera lenta y suave pero no por eso deja de darme una onda inmensa de placer en mi cuerpo.

Le contesto con la voz entrecortada sin abrir mis ojos mientras ladeo mi cabeza. — Ahh…..Si……Señor Director….Me…..Gustó …Mucho, aunque me dolió un poco que su….Dedo me penetrara en..Mi ano.

Entonces él se levanta y deja caer su cuerpo encima del mio, siento en mi vientre su enorme y duro miembro, me abraza con sus fuertes brazos debajo de mis axilas y me da un ardiente beso en mis labios forzandome a abrir mi boca e introduciendo su lengua para comenzar a saborear la mía. Abro de sopeton mis ojos al sentir esa ardiente caricia recordando inmediantamente lo vivido con mi tío, pero el director sin lugar a dudas es más pasional que mi tío, lentamente cerré mis ojos y yo me dejo disfrutar por el director mientras este comienza a frotar con intensidad su erecto miembro en mi vientre, me sigue besando mientras su mano derecha comienza a frotar y a apretar mis nalgas, después separamos nuestros labios y yo busco llevar oxígeno a mis pulmones respirando desesperadamente por la boca.

Él comienza a besar y lamber mi cuello sin dejar de fortar su pene en mi vientre mientras su mano continua acariciendo y manoseando mis gluteos a placer. Yo sin fuerza alguna me dejo disfrutar por ese apuesto hombre y gozo ese ardiente momento ya que para mi sorpresa mi pene comienza a ponerse erecto nuevamente y así, para mi felicidad el director, me dice sin dejar de disfrutar mi cuerpo.

— Carlos, por favor, déjame convertirte en una mujer — Una onda de excitación inunda mi ser al saber qué quiere hacerme, sin embargo finjo ignorancia y jadeando por la excitación que tengo le digo fingiendo miedo y temor en mi voz.

— ¿Eh?…..¿Hacerme mujer? ¿A qué se refiere Sr. Director? — Él me mira fijamente, yo trago saliva al sentir su ardiente mirada y entonces me dice tranquilamente. — Déjame que te penetre, ya verás como vas a disfrutarlo. — Con miedo le contesto que nunca lo he hecho.

Él arquea un ojo mirandome fijamente — ¿De qué?— Pues…..De que me vaya a doler mucho. Él acerca su rostro al mío mientras que su mano derecha acaricia una de mis mejillas. — Lo haré con suavidad, tu confias en mi ¿Verdad? — Afirmo con la cabeza.

Entonces levanta mis piernas y hace que mis tobillos los coloque en sus hombros mientras que con su mano derecha apunta su enorme miembro a mi ano y lentamente comienza a introducirlo para quedar en la posición conocida como “el misionero”. Aprieto mis ojos y mis dientes al comenzar a sentir como lentamente el enorme tronco de carne comienza a introducirse lentamente en mi ano, mi rostro forma un rictus de dolor el cual sin lugar a dudas excita más al director al pensar que va a dsfritar la pureza de mi ano, lo cual no deja de ser algo cierto, porque mi primera penetración fue casi hace dos años por lo cual mi ano está muy estrecho y yo siento como si nuevamente perdiera mi virginidad anal.

Lanzo un suave gemido — !Ahhh¡…….Me duele, me duele — Lo digo entre gemidos de dolor lo cual lo hice de manera intencional buscando que el director se excitara más al estar comprobando que era “mi primera vez”. Jadeando por la excitación continúa penetrandome lentamente.

Completamente excitado me dice: — Siiii….Relájate amor, solo afloja tu cuerpo y verás como el dolor pasará muy pronto, así… Ahhhhh… Asi Mamacita. — Sigo haciendo un rictus de dolor en mi rostro lo cual hasta cierto punto no es una actuación, sino que realmente el dolor es fuerte ya que mi ano estaba muy estrecho nuevamente como si nunca hubiera sido desflorado, pero por mucho que lo negara muy en mi interior lo estaba disfrutando y sabía que el dolor que reflejaba excitaba más al Director y lo que quería es que me poseyera de una manera salvaje y brusca.

Asi que seguí expresando mi dolor protestando suavemente. — Ahhhhh….No…Ya no…Me duele, me duele mucho. — Entreabro mis ojos un poco y veo la enorme lujuria y excitación que tienene el director el cual ansía en desgarrarme el ano y disfrutar mi virginidad anal y jadea profundamente. — Ahhhhh……Mamacita ya verás que te va a gustar.

Y así, sin decirmelo me penetra furiosamente de un solo golpe enterrandome su enorme falo hasta los testículos provocando que diese un desgarrador gemido de dolor y lanzando una fuerte queja. — !!AAAAGHHHHHHHHH!!! !!ME DUELEEEEEEE!!! ME DUELE MUCHOOOOOOO!! — Es el enorme grito de dolor que doy cuando siento su enorme tronco de carne introducirse dentro de mi, aprieto fuertemente los dientos y mis uñas las entierro en las sábanas buscando soportar la salvaje penetración pero ¿Para qué negarlo? Era lo que tanto deseaba sentir.

— Ah mamacita! !Así, gózalo! !Disfrútalo! !Disfrútalo, ya verás que al rato me vas a pedir más! — El director estaba completamente excitado y fuera de sí, me penetraba una y otra vez de una manera brutal, descomunal, como un demente jadeaba profundamente disfrutando al máximo cada salvaje penetración que me daba y al borde de la locura sexual pensando que me estaba desflorando el ano, algo no muy alejado de la realidad ya que el dolor que sentía era igual o peor que mi privera vez y por supuesto mis gemidos de dolor solo incrementaban más su excitación.

— ¡AAAGGGHHHHH!!! !NOO!! !!DUELE! !!DUELE MUCHOOOOOOOO!!! — Y así, como lo había deseado, el hombre me abrazó por la cintura y empezó a lamber y besar mi cuello mientras furiosamente me penetraba, jadeba como un animal mientras me poseía y me decía con excitación — !Divina mamacita!! Gózalo! Disfruta saber en que te estás convirtiendo en mujercita!

Mis gemidos llenaron esa habitación, afuera comenzaba a oscurecer y timidamente la luz de la luna iluminó el cuarto y siendo la única testigo de mi segunda esperiencia sexual de tipo homosexual.¿Cuánto tiempo pasó? Lo ignoro, mi mente en ese momento solo me dedicaba en soportar estoicamente el dolor, sentía que de un momento a otro el director me iba a partir en dos, era increíble como mi ano se había contraído y abierto para poder soportar semejante tronco de carne que parecía de acero que entraba y salía furiosamente de él.

Yo sentía una ardiente sensación de dolor y placer cuando sus testículos chocaban con los cachetes de mis nalgas y a pesar de todo muy por dentro de mi ser, este comenzaba a disfrutar esa salvaje posesión a pesar de que mi rostro reflejara lo contrario, lo cual por supuesto excitaba más a mi fogoso amante. Así, el hombre fogosamente continuó penetrandome una y otra vez jadaeando y bufando como un animal en celo, de repente se detuvo dejandome adentro su enorme monstruo de carne por completo y me vio al rostro el cual tenia un rictus de dolor.

— ¿Te gusta tenerlo adentro Mamacita? — Con muchos problemas le contesté mientras mi cuerpo se contorsoniaba por el dolor y el placer.

— ¡Aghhhhh.!…..Dueleee…..!Ughhh! — le dije. Él cínicamente me sonrie jadeando: — ¿Mucho? — El dolor en mi rostro claramente lo excitaba y sé que lo disfrutaba mientras nuevamente le contesto con muchos problemas que sí.

Lejos de compadecerse por mi dolor me sonríe y die — Pues es tiempo que te acostumbres a eso, mamacita, porque al convertirte en mujercita esto es lo único que te va a gustar para alcanzar el clímax sexual ¿O es que no te has preguntado por tienes esa enorme erección?

Abro mis ojos cuando lo escucho decir eso y en efecto ¡Mi pene está completamente erecto y ardiendome mucho! Entonces sin advertirme nada el director me vuelve a penetrar salvajemente sacando rápidamente su pene y metiéndolo de la misma manera causando un enrome dolor que me hace gemir de nuevo.

— Eso mamacita!! !Gime! !Gime!!!! Ya verás que pronto vas a alcanzar un orgasmo y con eso vas a confirmar que te gusta ser mujer!!!!

Las palabras del director se quedaron impresas en mi cerebro mientras me penetraba furiosamente y asi continuó hasta que sus palabras se cumplieron y así, de esta manera, sin poder evitarlo, lancé un fuerte gemido mientras eyaculaba furiosamente volviendo a empapar mi pecho y mi rostro con mi propio semen y excitando hasta la locura al hombre cuando vio eso.

— !Ah mamacita! !Qué honesto cuerpo tienes! !Dices que tienes dolor pero tu cuerpo dice lo contrario!! — El director sonreía de felicidad al ver como la ardiente “Cojida” que me estaba dando me había hecho eyacular confirmando lo que me había dicho, yo muerto de la verguenza giré mi cara y cerré mis ojos, esperando que todo terminara y sí, en efecto al parecer después de un par de minutos más, Dios pareció compadecerse de mi y entonces el calenturiento hombre dio un enorme chillido indicándome que él tambien habia alcanzado el climax.

— !AAAGHHHHHH!!! !!SIIIIII!! !!MAMACITAAAAA!! !!AAHHHHHH!!!

Sentí como un enorme torrente del viscoso y caliente líquido del hombre inundaba mi recto impregnandolo por completo y dando por concluido la posesión y convirtiendome en su mujer. Me dio un ardiente beso en los labios mientras suavemente seguia metiendo y sacando su aun erecto pene, hasta que por fin se compadecio de mi cuando le suplique entre jadeos — !Ahhhhh!…Ya por favor Sr. Director…Sa…Squelo, saquelo por favor.

Él sonrió y lentamente, muy lentamente, lo hizo, como si buscara conservar al máximo el ardiente placer que le ofrecía a su pene mi estrecho orificio anal. — Relájate mamacita, la noche aún es joven y tienes mucho, pero mucho que aprender. — Él se recostaba a un lado de mi y me abrazaba de modo que mi cabeza quedó descando sobre su musculoso pecho; resignado timidamente lo abracé y cerré mis ojos deseando que me hiciera suyo por segunda vez, solo deseaba descansar un poco.

— Si Sr…Director pero déjeme recuparme un poco ¿Si?— Él me sonrie y me da un ligero beso en mis labios para después acariciarme mi cabellera. —-Descansa preciosa y desde este momento ya no te llamas Carlos, te vas a llamr Karla ¿Entendiste?

Le sonrío y afirmo con mi cabeza y la vuelvo a descansar en su pecho cerrando mis ojos, nuestros cuerpos están empapados con nuestro propio sudor, pero no importa, sé que pronto vendrá lo peor y ruego a Dios poder soportarlo.

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