Suelo pararme por las noches con mi coche en la ruta principal qué está cerca de mi casa y con algunas señas de luces algunos camioneros me han dado grandes placeres. La noche qué les cuento me detuve cerca de un cruce de dos rutas, donde hay una improvisada área de descanso. Como siempre me estaciono con las luces del auto apagadas y ya cuando se acerca algún camión pongo el guiño una o dos veces para llamar su atención. Si responde, vuelvo a hacerlo.

Esta vez se veía que el camión era de esos que llevan cajas térmicas enormes, de los que hacen viajes largos. Es raro que paren porque tienen controles satélitales, pero bueno, siempre tengo esperanzas. Le hice señas, él me respondió y yo nuevamente devolví la atención y fue así que se paró más adelante. Como quedó lejos, hizo marcha atrás, paró el camión, apagó las luces y me hizo un guiño. Yo de inmediato salté del auto y fui por el lado del acompañante. Abrí la puerta y me preguntó qué me pasaba. «Nada — le dije — estaba aburrido y caliente. Vos ¿vas apurado?».

Él me respondió que no, luego de eso subí y él comenzó a acarociarse el bulto el cual ya se veía de bastante tamaño. Parece que la situación le excitaba tanto como a mi. «¿No querés que vayamos en el auto a algún lugar donde no pasen tantos vehículos?» le dije yo, pero él se cortó un poco y ya enojado me dijo con voz autoritaria «Subí y chúpame la pija, dale o me voy» Y bueno… ya estaba ahí, no pensaba desaprovechar la oportunidad.

El camión realmente estaba oscuro, y el macho, de unos treinta y tantos años se veía fuerte, no muy alto pero si robusto. Corrió unas cortinas y quedamos más a oscuras todavía. Él se sentó en el borde de la cama que llevan detrás de los asientos y como yo no veía nada me tomó de las manos y me condujo él, y ya que me tuvo cerca me tomó de la mano derecha y me llevó a su pija, que estaba bien dura y gruesa, todo esto lo ubiqué por tentar a oscuras.

LO MÁS RECIENTE

Yo empecé pasandole la lengua por el tronco y me agarró luego la cabeza de la nuca y me empujó a su tronco mientras me decía «cometela toda…» y me me empujaba más la cabeza sobre su pija. Realmente estaba caliente y fue mientras se la chupaba que saqué mi pija y empecé a pajearme con fuerza.

Justo en eso estábamos cuando me dice «ahora chupasela a él» y yo me saqué mucho de onda. Y efectivamente, acostado en la cama, detrás de él, había otro tipo. Realmente a lo oscuro qué estaba no sabía ni cómo era, pero a las tanteadas me encontré con otra pija dura, más o menos igual de grande que la que apenas hacia unos minutos tenía en mi boca.

El primero se corrió para dejarme más espacio y quedé con la cola levantada, chupando al otro. Esta posición la aprovechó el primero pues me bajó el pantalón, se escupió los dedos y me metió dos dedos de una. En automático y por la reacción, dejé de chupar… «veni puto, veni…» me decía el otro a quien tenía con la verga bien dura en mi boca. Y así estuvimos un ratito; el que me la metía de vez en cuando salía y decía que tenía un culo apretadito, hermoso y luego la sacaba y volvía a meterla con todo. No lo niego, realmente estaba disfrutándolo mucho.

«Ahora sentate en su pija», me dijo. Me terminé de sacar el pantalón, me subí a la litera y me senté en esa pija dura y cabezona. El dueño de esa pija me tiró hacia adelante, poniendo mi cabeza al lado de la suya. Entonces pasó algo que nunca me imaginé, y menos en un camión. El primero se puso detrás de mi y con un poco de esfuerzo me la clavó también. Querían estar los dos dentro de mi al mismo tiempo. Un dos romano.

Evidentemente primero me ardía un chingo por ser la primera vez que mi orto recibía dos trozos, pero aunque traté de empujarlo para atrás, para que la sacara, él empujaba mas fuerte y el otro no me dejaba levantar la cabeza facilitando la penetración. No fue sino hasta después de un momento que ya la cosa se puso linda y sin tocarme la pija acabé sobre la panza del que estaba abajo. No les importo ya por haberme venido perdiera la excitación, ellos siguieron bombeandome el culo y luego acabaron los dos adentro.

Yo me limpié como pude y me fui con el culo ardiendo y chorreando leche de vuelta a mi carro enmedio de la noche oscura.

La verdad que fue una buena sorpresa. No quisieron darme los teléfonos porque los dos son casados.
Ah, cuando pude ver al segundo era feo de cara, bastante orejón. Feo de cara. Pero a esa altura, lo que menos me interesó es que fuera un modelo.
Que buena cojida…

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