relato-erotico-osos

Hace dos años, cuando yo tenía 26, me encontraba laborando en una ciudad intermedia cerca de Guadalajara. Realmente no conocía a nadie cuando llegue así que con el pasar de los días y el aumento de la calentura tuve necesidad de buscar algún encuentro casual para aventar la leche que traía guardada, pero no pensé que fuera a ser tan rico.

Cabe resaltar que soy gay completamente pasivo pero tengo un no sé qué, que atrae mucho a los hetero confundidos jaja… La verdad es que soy muy serio en la calle y también en lugares públicos. El cuento es que llevaba varios días sin dar culito y me hacía falta así que se me hizo fácil descargar Grindr.

Al inicio me pareció aburrido, pero luego de un rato me escribió un tipo sin foto de perfil. 35 años era lo único que decía. Me pidió mi número para hablarme y sin dudarlo se lo di. Al cabo de un rato me escribió.

Se identificó como un hombre casado, reservado, serio y muy macho. Me llamó la atención su tono de voz ya que era muy gruesa. Me preguntó cosas acerca de dónde laboraba y cosas por el estilo. Acto seguido me contó que vivía a las afueras de la ciudad y que estaba solo. Su esposa no estaba y quería disfrutar de un rico culo. Así que me invitó. Cosa que acepte y quedamos en que me recogería en un lugar intermedio.

Efectivamente era una casa cabaña en las afueras de la ciudad, muy linda. El tipo resultó ser alguien importante de la cuidad pero yo nuevo no tenía idea. Cuando nos vimos me gustó su físico. Era alto 1,90 aprox, cuerpo de gym, buenos brazos y piernas. Barriguita velluda y unas grandes manos.

Durante el recorrido a su casa hablamos de cosas sin importancia, cosas que nos gustaría hacer. Cuando entramos en la habitación de su casa me dijo que quería que fuera su putita cosa que me excito totalmente.

El muy cabrón ya tenía todo preparado, así que me hizo ponerme una tanga de hilo negro de mujer. Mientras yo lo hacía él se acostó en la cama con todo y ropa. Acto seguido me hizo que me subiera a la cama y me pusiera en cuatro dándole la espalda. Empezó a nalguearme duro y a meterme el dedo.

Me hacía gemir rico y eso, mis gemidos, lo excitaban mucho. Me decía… «que putita tan rica… gime perrita, que yo soy tu macho»

Le desabroche el pantalón y me dijo que no, que aún no era hora. Se puso de pie y me hizo ponerme en el borde la cama, me chupó las tetillas con lo que hizo que me dilatara enseguida, y al notarlo, empezó a meterme más dedos.

Yo estaba ansioso que me diera verga. Me empezó a chupar el culo de una forma única, y me seguía dando nalgadas. Yo gemía de placer y le gritaba que me cogiera, que me diera duro, que me hiciera su perra.

Luego se quitó la camisa, mientras yo estaba boca arriba con las piernas alzadas y el culito abierto para él. Mi macho se empezó a quitar el pantalón y con la correa me dio varios azotes. ¡Qué rico! Yo estaba que reventaba de excitacion de ver cómo me convertía en su putita ansiosa de verga.

Me agarró del pelo y me puso a olerle el bóxer. ¡Que rico cuando sacó su verga de unos 18cm! No era tan larga pero si muy gruesa, venosa y tenía unos huevos ¡uff que delicia!

Me hizo que se la chupara viéndolo a los ojos. En un momento se escupía la verga y me la metía en la boca. Me decía … «chupa putita rica, que es tuya. Dale rico que te voy a coger duro como tu macho que soy».

Ya no necesitaba lubricación pues tenía ese culo caliente con ganas de mucha verga… se acostó y me dijo que me sentara encima viéndolo. Así lo hice placenteramente. Todo se sentía muy rico. Empecé a cabalgar en esa verga duro. Me dolía pero era más la excitacion. Me daba nalgadas con cada subida y bajada, me gritaba:

– Dale puta sácame la leche… mueve ese culito como lo sabes hacer… mmmm

Me la sacaba y me la metía con más fuerza en cada embestida. Me cogio en otras varias posiciones por casi una hora. Si yo me quejaba, él me daba más duro.

Al cabo de un buen rato la saco y me dijo:

— Toma putita, trágate mi leche caliente… chúpatela toda.

Muy obediente le saque toda la leche posible, era blanca espesa y muy rica.

Luego de eso me llevó al baño cargado y allí me hizo arrodillar, luego de unas cuantas cachetadas suaves me hizo una rica y calientge lluvia dorada, ¡ufff! que rico sentir ese macho orinándome el culo y las nalgas.

Fuí su puta varias veces ese día y el siguiente. Mi oso hermoso me dio toda la verga que me faltaba para una excelente semana. Hemos seguido en contacto y hacemos sexo en grupo, luego les contaré…

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