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El hijo de mi socio

Fue él quien comenzó a chuparme el pene como nadie lo había hecho jamás y yo estaba excitado como nunca, quería correrme en el momento mismo, pero se quitó, se puso en cuatro, saco una crema de su mesa de noche y se la untó en el hoyo que ahora apuntaba hacia mi verga, la cual estaba dura como un tronco, todo un chocolate (por su color).

El lechero cuñado de mi padrastro

Cuando entramos a la habitación no soportamos más y comenzamos a besarnos, me encantaba como él me besaba y me trababa ya que lo hacía con mucho amor y de una forma delicada.

Soy el cachorro de mi tío León

Yo comencé a querer llorar y parece que eso le excitó ya que me dijo «Venga, pues, pero esto jamás se lo digas a nadie y no se va a repetir».

No recomiendo cogerse a los empleados

Pues aunque personalmente no lo recomiendo por que coger con el cheque es un riesgo que no vale la pena, si lo he hecho y me ha ido bien afortunadamente.Hace…

El bulto gigante de mi vecino taxista

mamá pasaba por situación difícil del divorcio y me encargaba con su vecino de 48 años que era taxista pues me llevaba a dar los servicios o a su trabajo. Cómo nos llevamos bien en su ratos libres jugábamos a todo tipo fútbol, canicas, se pasaba muy rápido el tiempo con el y si salía una viaje íbamos y regresábamos a la base de taxis a esperar otro.

De ser hombre casado a sumiso de un chaval

A los cincuenta años me decidí a satisfacer la curiosidad que me corroía desde niño y entregarme por completo a otro hombre. #RelatosGay

Perdí mi virginidad con un canadiense maduro

Bueno pues esto paso hace un año, mi nombre es Jesús y soy un joven un poco regordete, tez blanca y un poco alto, tengo 24, justo era diciembre y…

Mi vida necesitaba algo de diversión: casado contrata a morrito

21 años, alto, con barba incipiente y ojos verdes que prometían problemas. Su bio: “Busco sugar daddy generoso para ingresos extras. Discreto, hot y listo para complacer”. Mi verga se endureció al instante

El maestro de lucha

En el vestuario, ante su locker, Ramón se secaba de los hombros las últimas gotas de agua tras la ducha. Le vi mirando un cartel publicitario pegado junto a su armario que mostraba una foto del Hércules Farnese.

Los tios son los que ganan

La atmósfera ya era de lujuria, mi tío que me daba con sus dedos y yo que gozaba como toda una putita en celo, yo como todo un experto, pero sin experiencia jajaja, comencé a levantar más la cola haciendo saber que quería ser penetrado.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.