Era la tercera vez que lo veía; lo había conocido por Grindr y aquella mañana de viernes yo estaba muy caliente en el trabajo, por lo que desde en la mañana comencé a escribirle para vernos. Él era camionero de y andaba trabajando, pero quedó de pasar por mí en mi hora de comida.

Ya que pasó por mí me subí y arrancó el camión. No hablamos mucho al inicio pero apenas tomó carretera (a unos 5 minutos de donde trabajo) me dice «¿me voy a sacar el pantalón así me la vas chupando en el camino, te parece?»

Yo no me opuse, así que empecé a chuparle la verga; yo tenia miedo a que fuéramos a tener un accidente por la excitación que podía llegar a tener él frente al volante, pero poco me importo porque cada vez se la chupaba con más ganas y él gemía de placer.

Fue en eso que me dice «mira que me coro» a lo que le contesté «dale, tranquilo… lléname la boca». Y sí, no paso un segundo cuando ya me estaba llenando la boca de su leche mientras que yo tragaba y tragaba rápido y me corría un poquito de leche por los costados de la boca.

Seguimos en viaje y él seguía desnudo; yo de a ratos no me aguantaba sin mirarsela, a lo q me dice «te gusta la pija ¿no? Yo contesté «si me encanta… y más la tuya que la tres siempre bien cargada de leche».

— Entonces te voy a dar un regalito — me dice.
— ¿Sí? qué?
— Abre ahí donde esta la cama y mira.

Yo seguí sus indicaciones intrigado, abrí la puerta, miré y lo q veo es un hombre negro durmiendo. Salgo para adelante y le digo «¿ese es mi regalo?» Él me respondió que el regalo era lo que ese negro escondía.

Seguimos en el camión, yo sin decir nada, y cuando estamos llegando a la rotonda vi que el camionero comenzó en busca de un lugar donde pararse. Ya estacionado despertó al compañero diciéndole «Negro, llegamos al paraíso.» y se ríe para luego decirme «desnúdate y vamos para el monte… vos también, negro, desnúdate».

Yo estaba muy nervioso, no sé porqué y no dejaba de mirar al negro mientras que éste se sacaba la ropa. En eso le dice el camionero «negro, déjate el calzoncillo, así no ve la sorpresa hasta llegar, y agarra esas 2 frazadas de ahí y traélas».

El camionero y yo entramos bien rápido en el monte dejando atrás al negro y cuando encontramos un lugar entre los árboles con un espacio medio limpio para tirar las frazadas nos pusimos a esperar al negro. Mientras esperábamos yo ya le estaba chupando la verga al camionero para no perder el tiempo.

Fue en eso que llegó el negro y dice «a pero le gusta rápido» y tira las dos frazadas en el piso. Se paran los dos desnudos y yo me arrodillo y le sigo chupando la verga al camionero, la saco de mi boca y le empiezo a mirar el bulto al negro que lo tenía aún dentro del calzoncillo pero se le notaba su tamaño importante. Entonces dice el camionero «anda y saca el regalo que te hice».

Yo me arrimo al negro, siempre de rodillas a la altura de la verga de los dos, y le agarro el calzoncillo pero antes de bajárselo aprieto con mi boca abierta la verga del negro varias veces aún bajo el bóxer del negro y fue entonces que aparece un pedazo que jamás había visto algo igual.

No les miento, era algo hermoso, bien negra y medía unos 24 cm y bastante ancha y unos huevos bien grandes y colgantes. Toda una verdadera verga. Sin esperar más se la agarró y me la metí toda en la boca. En realidad casi toda porque no me entraba toda y empecé a lamérsela una y otra ves desde el tronco hasta la cabeza.

Reconozco que me entraba bien justito en la boca, le empecé a lamer los huevos una y otra ves metiéndomelos de a uno en la boca y tirando hacia abajo de ellos hasta que tomó fuerza esa verga y se paró, en realidad no quedaba bien parada sino que, por lo mismo de enorme que estaba, quedaba a media altura, eso si que media unos 32 cm por 6 de ancho mas o menos.

Yo estaba como loco, se la chupaba y chupaba cuando en eso el camionero pone su verga al costado de mi cara para que se la chupara también; y así estaba yo, se la chupaba un poco a cada uno, pero más que nada al negro porque me encantaba esa semejante verga.

Fue entonces que el camionero se va para atrás mío y me hace poner en cuatro y empieza a chuparme el agujerito del culo para lubricármelo bien mientras yo se la seguía chupando al negro.

Al rato de chuparme el culo me pone la cabeza de su pija en el agujero y empieza a empujarla de a poco para adentro hasta ponérmela toda y empezó a cogerme con más fuerza, me la ponía toda y la sacaba. Hizo eso varias veces hasta que empezó a darme con todo mientras yo gemía dentro de lo que podía pues seguía con la verga del negro en la boca.

El camionero seguía sacudiéndome y sacudiéndome y yo no aguante más de la excitación y empecé a largar mi lechita sin siquiera tocarme mientras seguía chupándosela al negro y pensando cómo iba hacer si al negro se le ocurría cogerme, y es que por más que yo ya había probado una verga grande, nunca así de enorme como la del negro.

En eso el camionero empieza a apretarme fuerte las nalgas y siento cómo empieza a largar los chorros de leche en mi cola y siento cada vez que los larga. Ya cuando termina me la saca y se pone adelante mío para que se la limpie con mi boca.

El negro, sin q yo me diera cuenta, se puso atrás mío y empezó a refregarme la verga por el culo hasta que la posicionó bien en el agujero y me empezó a meter la cabecita de a poco y yo sentía como si fuese la primera verga que me cogía.

Así siguió y de a poquito la fue metiendo, después que pasó la cabeza ya sabía que había pasado la parte más brava. En eso empezó a empujar y yo sentía que se me partía el culo, que me estaban partiendo al medio y eso me excitaba muchísimo.

El negro empezó a sacármela toda y volverla a meter. Lo hizo varias veces hasta que me agarró de la cadera y empezó a darme con todo. Al rato de estar meta y saca me la saca y se sienta en el piso y me dice «vení, sentate vos y métetela hasta donde vos quieras».

Me encantaba la escena que tenía frente a mi, así que me di vuelta y chupé bien la verga, se la escupía y me la comía todo lo q podía. Luego me senté en su verga y empecé a metérmela de poco y sentía claramente cada parte que entraba.

Ya en confianza empecé a moverme de a poquito, a subir y bajar, iba hasta la cabeza y bajaba casi hasta donde termina el tronco, y en un momento, tan excitado que estaba, hice fuerza para abajo hasta que me entró toda y así seguí cabalgando ese enorme mástil.

En eso apareció el camionero y me la dio para que se la chupe; fue delicioso, así estuvimos como por media hora o más pues el negro me puso en cuatro de vuelta y me empezó a dar con todo mientras yo se la chupaba al camionero.

No pasaron cinco minutos que me cogía en cuatro que empezó a largar leche el negro y yo sentía cada vez que largaba los chorros de leche. Nunca me había pasado sentir tanto cuando me largaba la leche, aparte estuvo bastante largándome leche.

Ya cuando terminó me la sacó y se puso el calzoncillo, mientras el camionero empezó a pajearse y comenzó a largame los chorros de leche en mi cara y boca mientras que yo tragaba todo lo que podía y él, con la verga en la mano, me empujaba la leche de mi cara a la boca para que me la tragara. Terminamos y el negro agarró las frazada y nos fuimos al camión para así seguir.

Nos subimos al camión y arrancamos. Yo y el camionero adelante y el negro atrás en el dormitorio. Faltando un poco para llegar me paso para atrás con el negro y le digo «sácala que te la quiero mamar, quiero sentir tu leche en mi boca» y cuando le dije eso el negro ya la tenia parada así que empecé a chupársela.

Ya estábamos por llegar y el negro no acababa, entonces empece a pajearlo rápido y chupársela toda, llegamos a mi lugar de trabajo y todavía no había acabado así que seguí chupándosela hasta que en un momento me dice «déjame agarrarla a mi». Se la doy y me dice «ahí viene». Yo abro la boca y empiezo a sentir cómo los chorros pegan en mi garganta y yo trago, y trago, y el negro no paraba más de largar leche.

Tuve que tragar como 6o 7 veces su leche caliente, espesa, deliciosa. Ya no tuve más que limpiarme y decirles que esperaba se repitiera muchas veces más y agradecerle al camionero por mi regalo.

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