Hola, soy un chico de Paraguay, tengo actualmente 19 años y a continuación les contaré cómo descubrí los placeres del sexo. La historia comienza cuando  tenía 16 años, yo soy un chico digamos de tipo promedio, de mediana estatura, un poquito rellenito pero tampoco muy gordo, de ojos color miel y tez trigueña.

En verano de aquel año mis padres y yo fuimos invitados por mis tíos a su casa en el interior del país. Mis tíos eran un matrimonio cuarentón que no habían tenido hijos. Ellos cuidan mucho de su imagen y no aparentan la edad que tienen. Mi tío era un señor bien parecido, trigueño, año, y un poco gordito, y con una barba que me encantaba.  

Cuando llegamos a su casa mi tía nos recibió con los brazos abierto; luego llegó mi tío que llevaba puesta una camiseta de tirantes blanca que contrastaba con su piel y mostraban sus brazos fuertes y unas axilas bien peludas. También vestía un bañador corto que enseñaba sus piernas fuertes y peludas también.

A mi me parecía muy guapo e irresistible. Hasta aquel entonces yo no me había fijado en un hombre, pero cuando se acercó, acarició mi cabeza y me dijo  que crecí mucho desde la última vez que me vio, noté que me daba vuelco el estómago, hecho que me dejó confundido, pero no le di mucha importancia.

Terminados los saludos nos acomodamos en las habitaciones que nos asignaron, a mí me dieron una pequeña habitación muy cerca de donde dormían  mis tíos. Ese día como se nos hizo tarde y estábamos cansados del viaje nos acostamos pronto. Al día siguiente nos levantamos y era un día muy caluroso. Mi tío estaba todo el día sin camiseta o si no en camisilla, y así podía contemplar su fantástico cuerpo bien formado con el vello en el pecho que bajaba se perdía en su bañador.

Noté como mi pene quería tener una erección y como en todo lo que había creído sobre mi sexualidad se venía abajo. Estaba muy confuso y aturdido. No podía dejar de admirar su cuerpo. Ese día terminó y no podía dejar de pensar en aquello ¿sería gay?.

Esa noche no pude evitar pajearme con las imágenes de mi tío en mi mente. Al día siguiente me levanté y al parecer se planteaba ir a un balneario que estaba cerca pasar el día. Pero mi tío dijo que fuéramos primero nosotros y luego iría él. Al rato de estar en el lugar me empecé a sentir un poco mal y le dije a mis padres que regresaría a la casa de mis tíos.

Llegué a la casa, me acerqué y comprobé que había ruidos que procedían del baño que tenía la puerta entreabierta. Más sigilosamente me acerqué y lo que vi me dejó bastante sorprendido. Vi a mi tío pajeando se en el inodoro y también noté que tenía un pepino metiéndose en el ano. Él se estaba auto follando el culo. La escena me puso muy caliente, saqué mi pene y empecé a masturbarme. En mi mente me imaginaba estar como mi tío, pero en vez de meterme un pepino que me metiera él su verga.

LO MÁS RECIENTE

Al cabo de un rato vi que él quitó el pepino del culo y empezó a pajearse más rápido y luego tiró su leche espesa hacia su abdomen. En ese momento mi tío miró hacia la puerta y me descubrió, me miró directamente a los ojos y sonrió. Yo me puse rojo y salí corriendo hacia mi habitación y descargar toda mi calentura.

Pasaron unos cuantos días en los que yo intentaba evitar en lo más posible el hablar con mi tío porque tenía vergüenza después de lo que había visto. Hasta que un día en el que yo creía que yo me encontraba solo en la casa me empecé a masturbar como últimamente lo hacía con la imagen de mi tío en la cabeza. Tenía los ojos cerrados y en el momento del orgasmo decía el nombre de mi tío. Cuando terminé vi a mi tío observándome en la puerta de la habitación. La vergüenza era enorme y quise salir corriendo de allí pero él no me dejó se sentó en la cama y me dijo:

–         Ehh.. sí contesté sin saber que decir.
–         ¿Te puedo hacer una pregunta? ¿Eres gay?
–         Uff no ¿por qué dices eso tío?
–         Porque decías mi nombre mientras te corrías y yo soy un hombre.

Después de eso me derrumbé y tuve que contarle todos mis sentimientos contradictorios que había tenido desde que llegué a la casa.  Él me dijo que no me preocupara, que había hombres que se sentían atraídos por otros hombres y no era mano. Me contó que él mismo a veces había tenido relaciones con hombres. Me abrazó y me besó en la mejilla para tranquilizarme, pero más que tranquilizarme me puso a mil sentirme rodeado por sus fuertes y peludos brazos y disfrutar de sus suaves y sensuales labios en mi rostro.

Luego me dijo que si quería experimentar con él y yo dije que sí. Finalmente quedamos en que esa noche él iría a buscarme a mi habitación cuando todos durmieran que le esperara porque iríamos a un lugar que él conocía. Yo ya estaba impaciente por que llegara la noche así que no pude pensar en otra cosa que en eso durante el resto del día.

Por fin llegó la noche y al cabo de unas horas llamaron a mi puerta suavemente. Salimos de la casa sigilosamente y nos fuimos en el auto de mi tío. Él me contó que le había dicho a mi tía que había salido conmigo a pescar de noche, cosa que él hacía habitualmente así que nadie sospecharía nada. Yo estaba bastante nerviosos por la situación.
Al rato mi tío aparcó en un pequeño motel que había al lado de la carretera.

Una vez en la habitación mi tío me sonrió y me dijo que si quería ducharme y asearme, le dije que sí. Él se acercó a mí, me agarró de la cintura, me besó dulcemente en los labios y me llevó a la ducha. Una vez allí comenzó a desnudarme, sentía que mientras lo hacía me acariciaba la nuca, el estómago, la espalda, los muslos, el culo. Yo estaba extasiado sintiendo sus caricias y como él disponía de mí en todo momento.

Me metió bajo la ducha, me enjabonó todo el cuerpo con sus manos y después él mismo se desnudó y se metió a la ducha. Era increíble ver aquel todo ese hombre solo para mí. Cuando terminamos en la ducha desnudos nos acercamos a la cama y me besó nuevamente en los labios, primero suavemente y después más profundo hasta que yo le respondí abriendo la boca y juntamos nuestras lenguas.

Él me agarraba suavemente y a la vez con firmeza. Después de esto noté como me acariciaba la espalda hasta bajar a mi culo, me ponía a mil sentir como me lo abría y metía un dedo acariciando mi ano. Me sentó en la cama de forma que su pene se puso a la altura de mi cara, lo tenía en semi-erección pero a mí me pareció que ya era enorme, me fijé en sus testículos grandes también parecían pesados.

Empujó suavemente mi cabeza hacia delante y con lo que una clara invitación a que me metiera su dulce verga a mi boca. La abrí sin pensarlo dos veces y comencé a saborear su pene. Estaba todavía algo blando pero ya llenaba mi boca y su cabeza llegaba hasta mi campanilla, cosa que me produjo alguna náusea. Él seguía sujetando mi cabeza imponiéndome el ritmo con que la chupaba, notaba como ese pene se iba endureciendo y alargando en mi boca, al cabo de un rato la sacó de ella h me dijo que le chupara los huevos, mientras con una manos lo seguía masturbando.

Seguidamente me tumbó en la cama y él también se tumbó junto a mí, nos acariciamos todo el cuerpo, ansiosamente sentía sus grandes manos recorriendo todo mi cuerpo, y yo no me quedé atrás acariciando sus brazos, piernas, estómago.

Después me dio vuelta de forma que mi culo quede junto a él, sacó de su bolsa un bote de vaselina y primero metió un dedo en mi estrecho y virginal culito, me hizo sentir mucho placer. Cuando mi esfínter estaba lo suficientemente abierto metió otro dedo, yo empecé a sentir algo de dolor pero me aguanté porque deseaba ser follado por mi tío, finalmente me agarró de la cintura y puso la punta de su pene en mi agujero, y comenzó a presionar.

Sentí como mi culo se abría sin dificultad y me volvía loco estar siendo follado mientras me besaba la oreja y la nuca. Después me la sacó y me puso en al postura del perrito, cosa que me pudo muy caliente. Sentí como su lengua recorría en mi culo, estaba en el mismo cielo!! Su lengua entraba y salía de mi agujero sin parar y en ese momento yo ya no pude más y me corrí.

Me acercó su pene y de una embestida me la metió adentro, tuve que morder fuertemente la almohada para no gritar del dolor que me produjo. Después comenzó un mete-saca al principio suave y cada vez más fuerte, el dolor de mi culo desapareció después de un rato estar siendo follado y dio paso a un placer desconocido para mí. Le dije que quería que hiciera conmigo como se coge a mi tía, quería tener su leche en mi boca y él dijo que tragármela si la quería, a lo que yo por supuesto acepté.

Así que cuando él sacó su polla de mi culo me lancé a ella, la metí a mi boca y sentí como mi boca se inundó de esa leche espesa y ardiente que no dudé en tragármela, que rica!! Después le limpié su verga con mi lengua hasta que no quede ni una gota de ella. Esa fue mi primera experiencia sexual y me encantó. Espero que le haya gustado.

TÚ TAMBIÉN PUEDES PUBLICAR TU RELATO

Escríbenos a redaccion@relaroticos.com  o da clic aquí y llena nuestro formulario. Puede ser anónimo o con tus propios datos para que más personas te contacten.

¿Te gustó? ¡Califícalo!

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

¡Comenta! (No es necesario registrarse, solo escribe el comentario y da ENVIAR)