Este relato es la continuación de aquél primer relato donde conté como conocí los 19 centímetros de mi primo Maicol. Lo pueden leer aquí.

Era una cálida mañana de enero cuando mis padres me informan que nos iríamos de viaje junto a mi tía y mi primo Maicol a unas cabañas en el sur de Guatemala. Ya ahora Maicol ya tiene 21 años, un chico alto cerca de 180, delgado, un cuerpo trabajado de gym, algo moreno, pelo claro y unos ojos cafés muy lindos. Ya ha pasado un año desde que mi primo Maicol me quitó mi virginidad.

Mi familia solo son mis padres y yo, era delgado, pelo oscuro, ojos café y lampiño completamente. Comenzamos el viaje rumbo al sur en el vehículo familiar, un viaje algo largo pero divertido. Llegamos a las cabañas muy cansados, mis padres hicieron el registro y nos indicaron la cabaña nuestra.

Al llegar ahí era una cabaña grande tenía 3 dormitorios en uno estaban mis padres, en otro mi tía y el otro estaría con mi primo Maicol, la oportunidad ideal de hacer lo que me gusta con mi primo y mi primo como siempre le gustaba dormir en bóxers.

Como ya era tarde nos dispusimos ir a nuestros dormitorios y dormir, en la habitación me acosté primero con el fin de poder apreciar algo del lindo cuerpo de mi primo, ya acostado mi primo demoró en venir a la cama ya que se quedó hablando con unos amigos por el móvil.

Ya me estaba quedando dormido cuando lo siento entrar, prende la luz y se dispone a desvestirse, yo haciéndome el dormido lo miraba mientras no se daba cuenta, comenzó con la playera y dejo al descubierto un torso hermoso marcado y lampiño, prosiguió con su short quedando solo en bóxer, un pequeño bóxer blanco que marcaba un lindo culito y un delicioso pene además de unas piernas muy fuertes que mantiene con sus ejercicios diarios.

Pude contemplar cada parte de su cuerpo y sin querer mi pene ya estaba erecto a pesar de la edad igual tenia mis 13 centímetros algo grueso.

Dormí imaginando que ese cuerpo de adonis me poseía y podía besarle completamente, muchas cosas pasaron por mi mente pero esa noche no paso nada.



Al otro día nos levantamos tempranos, cada uno se duchó, yo lo hice después de mi primo, entré apenas él salió para que así su ropa sucia quedara en el baño, entre y ahí estaban su bóxer, los recogí y lo primero fue oler ese olor a hombre que emanaban, estaba en el paraíso.

El resto del día transcurrió normal excepto por la tarde en que una emergencia hizo que mis padres y tía tuviesen que regresar a a la capital por dos días, ante lo cual me quedé con mi primo solo en la cabaña.

Como estaríamos solos dos días mi primo me ofreció dormir con él en la cama matrimonial, así solo teníamos que ordenar una cama y gustosamente accedí ya que en mi mente pensaba fingir estar dormido y tocarlo.

Llego la noche nos fuimos a la cama y veo que se desnuda, no podía creerlo que otra vez iba verle totalmente desnudo, un sueño hecho realidad, él me miro y solo dijo «hoy la vamos a pasar bien así» y me dice desnúdate para que viera cuan cómodo era, solo atine a desnudarme y acostarme.

Nos dispusimos a dormir, pero no podía hacerlo ya que el pensar estar desnudo con el ahí me tenía muy excitado, para que no notara nada le di la espalda y trate de dormir.

Pasado un rato mi primo me abraza y me apega a su cuerpo quedando su pene totalmente erecto en mi colita, no lo podía creer, esa sensación de que un hombre fuerte me tomara en sus brazos era mágica no pude evitar excitarme y mi primo me susurra… «he notado como me has estado Mirando últimamente, más cuando estoy sin playera, puedo notar que te quieres pasarla rico conmigo y mi cuerpo te encanta».

Yo no sabía qué decir, solo me voltee y lo miré en la oscuridad, él solo me toma y me besa muy apasionadamente mientras sus manos recorren mi cuerpo, sobre todo mi culo.

Luego de un rato de besos y manoseos mutuos, no podía soltar ese pene de mis manos, me dice que esa noche seré suyo otra vez , yo solo me entregue.

Me dice que la chupe por lo que me dispuse a bajar tocando tu pecho hasta llegar a su pene, un rico pene de 19 cm era larga y algo gruesa ya sabía lo que a el le gustaba (ya se lo había hecho una vez y le encantó como se lo chupe ), el como siempre tenía mucha experiencia. Y a mi solo me estaba adiestrado.

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Pasado un rato paro ya que me dolía la mandíbula por tremendo miembro y me dice que me penetrará, solo le dije que tuviera cuidado porque la última vez me que me lo hizo me dejó bien lastimado.

Parece que Eso no le gusto aún más ya que a pesar de la cara que puso de enojado, sólo dije «hazlo como tu quieres» y veo de nuevo esa sonrisa pícara que tiene.

Moría de nervios, no sabía cómo aguantaría esa gran cosa de nuevo otra vez , si dolería, tenía miedo, pero mi primo me calmo diciendo que lo haría despacio y si quería parar lo haríamos, ahí solo me entregue.

Me hizo colocarme en 4 y comenzó a chuparme el culo, eso fue mágico una sensación tan rara y placentera al sentir su lengua ahí; luego de un rato comenzó a alternar la lengua con un dedo, después dos y así hasta tener casi 4 dedos dentro de mí, a ratos incomodaba o dolía, pero solo aguantaba ya que estaba en un sueño, quería que él me hiciera suyo.

Luego, cuando estaba más dilatado, me dijo que lo haría, me recostó boca abajo, se puso sobre mí, me ensalivo bien el culo y su pene y comenzó…

¡Ahh! Y volvió ese dolor enorme, sentí cuando su pene quiso entrar, como que me partía en dos, me corrí para que la sacara, me tomó fuerte y empujó en el acto un poco más y me dijo… «aguanta, ya entro la cabeza… pronto el dolor pasar» sin embargo, yo solo quería que se saliera de mí, me dolía demasiado, sentía que me partía en dos, quería gritar, pero él me tenía firme con una almohada cubría mi boca.

Pasado un rato el dolor disminuyo un poco y comenzó un leve vaivén, ante lo que me dice respira profundo que todo pasara, le hago caso y respiro cuando se deja caer totalmente sobre mi enterrando todo su pene en mi culito, mordí la almohada ya que no podía moverme por su cuerpo que era mucho más pesado que el mío, lagrimas brotaban de mis ojos, me ardía demasiado el culo, sentía que estaba partido en dos.

Se quedó quieto cerca de 5 minutos cuando comenzó a moverse, el dolor había disminuido, pero al moverse volvió, ya no daba más cuando de a poco el dolor disminuye y comienzo a sentir algo raro, una sensación placentera, sus metidas eran lentas y suaves y podría sentir cada centímetro de su pene en mi adolorido culo.

Como vio que estaba comenzando a disfrutar y a veces gemía sin querer sus metidas aumentaron la velocidad, a ratos dolía, pero el placer me tenía extasiado, no sé cuánto rato estuvo así hasta que de repente aumento la velocidad aún más y entre contracciones siento como su pene inunda mi culo de semen, varios chorros de semen dentro de mí, ya era mi segunda vez que dejó inundar mi culito con ese delicioso semen.

Luego de acabar se quedó un rato así hasta que se le achico y se salió sola, se levanto fue al baño y volvió me dijo que fuera a lavarme ya que había quedado sucio, al levantarme sentí un dolor en el culo, pero solo aguante y fui a limpiarme, en el baño y otra vez pude ver que bote una mezcla de sangre y semen, me limpie y volví donde él y le conté, me dijo que era normal por ser mi segunda vez, y que me iría acostumbrando a su pene; después el dolor seria cada vez menos y disfrutaría mucho más.

Me acosté a su lado, me besó y me abrazó y antes de dormir me dijo al oído que «mañana será día de mucho placer para ambos» y que siempre seriamos amantes.

Yo solo tomé su mano y me dormí, estaba agotado..

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