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UN RELATO ORIGINAL DE RELARÓTICOS.COM

Mi despertar sexual se dio a los 11 años y como todo niño en esta etapa, centras la mira en la o las personas más cercanas a ti (tu entorno familiar) para saciar dichas curiosidades.

A esa edad comenzaba también mi bachillerato en un colegio mixto de dicha localidad y de donde mi curiosidad por el cuerpo masculino fue también bastante predominante, pues contábamos con duchas y muchas veces coincidían las clases de educación física con algún otro grupo de grados superiores por lo que en muchas ocasiones me deleité observando de manera disimulada a mis compañeros de colegio pero nunca pasó de esa observación exploratoria a los compañeros, que por lo generar se pavoneaban desnudos en los vestidores.

Este relato lo voy a centrar directamente en un familiar que fue quien tenia más de lleno y a quien comencé espiando cuando se duchaba y por quien me hice mi primera paja y es mi abuelo que para ese entonces contaba con unos 65 años aproximadamente.

Tengo que decir que estaba muy bien conservado, pues siempre fue un hombre de campo y de trabajos relacionados a este medio.

Como dije anteriormente, a los 11 años inició mi despertar sexual y constantemente mi abuelo fue mi objetivo, siempre que se metía a la ducha yo hacía lo posible por espiarlo, por ver su cuerpo y su delicioso pene adornado por un par de huevos suculentos.

Para no alargar mucho este preámbulo, inicio contándoles que la oportunidad de probar a mi abuelo fue a la edad de 14 años en una reunión familiar decembrina.

Se preguntarán… ¿por qué mi abuelo? Pues bien, cuando contaba con 8 años mis padres se separaron y yo de ellos; decidí trasladarme a vivir con mis abuelos y continuar una vida distinta al lado de ellos.

Para la época en que se dieron las cosas, los hijos de mis abuelos decidieron pasar la navidad con sus padres y por ser una familia numerosa se tomó la decisión de arrendar una finca bastante amplia para pasar varios días allí y estar cómodos.

Estas instalaciones contaban con un gran número de habitaciones, sauna, baño turco y hasta piscina, así que desde el día que llegamos a instalarnos, fue un sinfín de diversión para todos.

El día de navidad, 24 de diciembre, fue una fiesta bastante buena en la cual se hicieron varias actividades en familia y recuerdo que desde muy temprano, los adultos ya andaban ingiriendo licor por lo que a media noche ya la gran mayoría estaba bastante pasada de tragos incluyendo a mi deseado abuelo a quien, por parte de un primo y yo, decidimos ayudarlo a llegar a su cuarto a dormir su borrachera.

Camino a la habitación comenzó mi mente a maquinar qué y cómo poder llevar a cabo mis más calientes deseos por él, así que al llegar le dije a mi primo que no se preocupe y que yo termino de acomodarlo en la cama para que duerma cómodo, cosa que mi primo no vio con malos ojos y me dejó solo con mi viejo. 

Podía sentir mi corazón latir a mil por hora, pues estaba bastante nervioso por lo que tenía en mente hacer con mi abuelo aprovechándome de su estado.

Comencé por quitarle lo zapatos y sus medias y terminado este proceso mi abuelo ya roncaba como tractor; lo llamé por su nombre y no despertó así que decidí moverlo del hombro, pero nunca despertó, señal que me daba vía libre para comenzar a desnudarlo lentamente mientras lo acariciaba.

Le bese en la boca impregnándome de su aliento a alcohol, lamí y mordisquee su oreja izquierda bajando por su cuello mientras descubría de a poco su pectoral velludo de aquella camisa de botones.

Lamí, succione y mordisque suavemente sus ricos pezones un rato y de a poco fui haciendo un camino de besos por su abdomen hasta detenerme por un rato en su ombligo y quedarme allí un rato para besarlo y acariciar con mis manos su pecho.

Agradecí su grado de alcoholización pues en ningún momento dejó de roncar y eso me daba libertad de continuar con mi hazaña.
Después de un rato de aquella acción, desabroche su correa y sus pantalones y seguí besándolo, mi corazón palpitaba de una manera acelerada al saberme allí aprovechándome de mi abuelo y de saber que por fin tendría a mi disposición aquella deliciosa verga de unos 19 cm aproximadamente.

Bajé sus pantalones a la altura de las rodillas y por sobre su ropa interior, olfateaba y besaba aquella delicia la cual, ante mis caricias, comenzó a ganar tamaño y me encantó sentir como palpitaba en reacción a mis caricias.

Finalmente liberé aquel pene que tanto deseaba de aquella tela que impedía tener contacto directo con él; acto seguido procedí a descubrir su lubricada cabeza de aquel prepucio que la protegía y para mi fue un manjar completo el poder tener por primera vez aquella delicia en mis labios, me embriagaba su olor a macho y me deleite con aquella belleza a quien lamía y chupaba como si de un biberón se tratara.

Era increíble la gran cantidad de líquido preseminal que salía de su verga que mientras más mamaba, más dura y caliente se ponía.

Yo me sentía en el cielo disfrutando de aquella delicia que por tres años llevaba desando tener en mi boca.

Después de un muy buen rato estando ahí mamando su verga y sus grandes bolas me decidí a desnudarme y continuar con la faena.

Sería la primera verga que estaría dentro de mi virgen culo hasta ese momento y una vez desnudo me acomodé sobre el falo de mi abuelo, escupí mi mano para proceder a lubricar mi culo y acomode la cabeza de su pene en la entrada la cual, al primer contacto con aquella inexplorada zona hasta el momento, me produjo un corrientazo de electricidad que erizó toda mi piel.

Comencé a hacer presión para permitir su entrada, pero dicha acción me estaba causando dolor, pero no pensaba retroceder así que lubrique una vez más mi tierno culo y repetí la acción y logré que su glande se insertara.

Fue un gran dolor aquello pero como dije anteriormente, no pensaba detener lo que ya un buen rato había iniciado.

Me quedé inmóvil por un rato mientras pasaba un poco el dolor y repetí la acción para que el pene de mi abuelo fuera ingresando poco a poco mi interior. Entonces, al tener ya la mitad de su verga dentro de mí, sentí un placentero cosquilleo en mi interior que hizo que me prendiera más aún y de un solo movimiento, logré sentarme por completo en aquél trozo de carne caliente y palpitante, me sentía en las nubes y no daba crédito a aquello que estaba pasando.

Lentamente comencé a cabalgar a mi abuelo logrando sentir en múltiples ocasiones aquel cosquilleo que me produjo hacer contacto con mi próstata y esto hacia que yo me calentara cada vez más mientras me masturbaba lentamente pues quería que aquel momento no acabara.

Fue una delicia el haber logrado mi cometido y mientras aumentaba la velocidad de los sentones en mi abuelo, cerraba los ojos y fue de las mejores sensaciones que tuve hasta que sentí que aquel trozo de carne que estaba entrando en mi se ponía cada vez mas tenso y palpitaba y el abdomen de mi abuelo también se contraía, señal que mi viejo ya estaba dándome su leche y depositándola en mi interior, cosa que me hizo explotar también y termine eyaculando sobre mi abuelo.

Aquello fue más que indescriptible y fue tal la faena que terminé sudando profusamente y bastante agotado a tal punto que hasta mis piernas temblaban, pero fue la primera experiencia netamente sexual y que jamás olvidare.

Espero que mi primer relato haya sido de su agrado y espero sus comentarios.

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