Con 20 años encontré un nuevo hermano. Mis padres se separaron hace mucho tiempo y desde hace unos meses mi madre comenzó una relación con otro hombre, al poco tiempo decidieron vivir juntos en mi casa.

No es una cosa que eso me influyese mucho, yo estaba estudiando fuera de la ciudad y como estaba lejos de casa apenas iba. Además, ahora que mi madre ya no estaba sola no eran tan necesarias mis visitas. Su relación era cada vez mejor y me alegraba que mi madre fuese feliz de nuevo.

Las primeras navidades que pasaron juntos decidieron que nos fuésemos de viaje a otra ciudad los cuatro, si, ellos dos, Oscar el hijo de la pareja de mi madre y yo. Sabía que él tenía un hijo, pero nunca lo había conocido aún. Por eso ellos pensaron que sería una buena oportunidad para que nos conociésemos y fuésemos entablando una buena relación.

Yo que siempre he estado muy salido, compartir habitación con un chaval mas o menos de mi edad me llamaba la atención y me picaba la curiosidad. Además, a poquito que se pareciese al padre sería un chaval bastante cañón.

Nos fuimos por separado. Mi nuevo hermano vivía con su madre en otra ciudad, por lo que su padre tuvo que ir a por él. Mi madre y yo llegamos al hotel y nos instalamos cada uno en su habitación. Yo coloqué mis cosas y tumbé un rato en la cama. Debí quedarme dormido sin querer. Unos ruidos me despertaron. Abrí lo ojos y ahí estaba mi nuevo hermano.

– “¡¡Hola!!, me he quedado dormido. ¿¿Tú debes ser Oscar no??”
– “¡¡Hola!!, no quería despertarte, lo siento. E intentado no hacer ruido, pero soy un poco patoso. Por cierto, sí que soy Oscar.”
– “Encantado, yo soy Pedro.”


Y tan encantado que estaba, iba a compartir habitación, con un chaval delgado, alto y guapete. ¡¡Vaya hermano que me acababa de regalar la vida


–          “¿Lleváis mucho tiempo aquí Pedro?, mi padre ha llegado tarde como siempre y al final hemos llegado aquí a las mil.”


Estuvimos hablando un rato, conociéndonos. Me contó un poco de su vida, que estaba soltero, que le gustaba hacer algo de deporte, tenía 23 años, estaba terminando la universidad.


–          “Pedro, voy a darme una ducha, ha dicho mi padre que bajaríamos por ahí a cenar los cuatro”


Empezó a desnudarse allí en la habitación. Si con ropa me había causado una gran impresión, a medida que iba dejando libre su cuerpo mucho más. Cuando se quitó la camiseta pude ver su torso sin nada de pelo.

Con la piel muy blanquita y super delgado. Eso me volvía loco. Se bajó los pantalones y sus delgadas y depiladas piernas terminaban guardando un bulto importante debajo de un bóxer rosa claro. ¡¡Qué locura!! ¡¡Pedazo de bulto esconde mi hermano bajo el pantalón!! Por mi desgracia cogió la toalla y en bóxer se fue para el baño.


Aquella escena hizo que me pusiese super cachondo. Cualquiera se iba a cenar con un calentón así, pero tampoco era plan de pajearme allí en la cama. Sin que Oscar terminase su ducha recibí un WhatsApp de mi madre para que bajase a su habitación. En ese mismo momento salió Oscar del baño con su toalla anudada a la cintura.


– “Tío, te espero en habitación de los viejos, que me dice mi madre que baje”.
– “Ok nene, abajo nos vemos en cinco minutos”.


Que putada, no había visto el rabo de mi nuevo hermano en directo. Pero bueno quedaban muchos días de vacaciones para que se diese la oportunidad.
Nos fuimos los cuatro a cenar y la verdad que estábamos bastante cómodos. Hice muy buenas migas con Oscar.

Estuvimos bastante tiempo en el restaurante y luego nos fuimos los cuatro por ahí a tomarnos unas copas. Nuestros padres se fuero antes al hotel. Nos quedamos Oscar y yo más tiempo por ahí, fuimos a otro garito a seguir un poco mas de fiesta. No conocíamos la ciudad y entramos en el primer bar que vimos. Tenia buena pinta por fuera. Cuando pasamos nos dimos cuenta rápido que era un bar de ambiente.


Tampoco nos importó mucho, fuimos a la barra a por unas copas y estuvimos allí sin mucho movernos hablando un rato. Al poco tiempo me llamaron al móvil, por lo que tuve que ir a una zona con menos ruido para oír la llamada. Cuando volví a la barra donde estaba Oscar, habían llegado una pareja, algo mayor que nosotros, pero bastante afeminados y empezaron a coquetear con Oscar.

Por su cara vi que no estaba no muy cómodo, por lo que aprovechando el par de copas de llevaba y el calentón que me produjo ver su paquete en el hotel, no lo dudé. Con mi brazo agarré su cuello y me lancé a comerle la boca. Nos dimos un morreo brutal. El me correspondió.


Cuando solté su boca, miré a la pareja que tenía cerca y les dije:
–          “¿Qué pasa, que os mola mi novio?
No llegaron a terminar la frase y se fueron. Nosotros no hablamos al respecto. Nos acabamos la copa y decidimos salir del bar.
–          “¿Estás un poco loco no Pedro? El pedazo de morreo que me has metido. Si casi me la pones dura y todo, jajajaja.”
–          “Yo que se tío, te he visto ahí que te estaban hablando esos chavales y tu ponías cara rara y no me lo he pensado.”
–          “Vamos eso y que querías comerme los morros, jajajaja”


No lo podía creer, tenía a Oscar parado a escasos centímetros de mi cuerpo totalmente desnudo. No dudé en echarle una mirada de arriba abajo. Al contemplar su preciosa polla flácida no pude evitar excitarme. Era bastante gorda, un poco curva, con parte del glande asomando y con un poco de pelo, aunque rasurado. Aunque intenté evitarlo me puse palote enseguida. Oscar cada vez se arrimaba más a mi y eso que aquel espacio para dos era bastante pequeño.


Oscar comenzó a pasar sus manos por mi espalda. Me acariciaba con dulzura.
Notaba como se acercaba aún más. Su polla cada vez mas dura rozaba mi culo. Con sus manos comenzaba a acariciar mi pecho. Me pasaba su boca por mi cuello. Fue bajando su mano hasta agarrara mi polla dura.

La acariciaba con suavidad, poco a poco liberaba mi glande y con sus dedos lo recorría. Comenzó a pajearme cada vez más fuerte. Como más fuerte notaba su rabo duro contra mi culo.


A la vez que me pajeaba, me daba besos por el cuello. Estaba super cachondo. Con una mano sujetaba mi polla y con la otra rodeaba mi cuerpo. Mientras su dura verga presionaba contra mi culo. 


Decidimos salir de la ducha para irnos a la cama. Antes de llegar a la cama me lancé a por su polla. Era impresionante. Si la primera vista que había tenido cuando estaba flácida me produjo una gran excitación ahora ya completamente dura fue una locura. La agarré con fuerza, liberando su glande por completo y sin dudarlo acerqué mi boca para ir tragando ese mástil. Bueno la parte que me entraba, que entera era imposible.
Su glande rosado, llenaba casi al completo mi boca, haciendo fuerza poco a poco fui introduciendo más carne dentro.

Me costaba respirar, pero no quería que aquella preciosidad saliese de mi boca. Con mis manos agarré su culo con fuerza, no era tan redondito como el mío, tenía menos chicha pero aún así yo lo estrujaba. Oscar poco a poco fue follándome la boca. Lo que producía de vez en cuando en mí alguna arcada.


Ahora era su turno. Me levantó por las axilas y me empujó contra la cama. Con el culo apoyado sobre el borde de la cama y los pies en el suelo quedé semi tumbado. Oscar se agachó y se metió por completo mi polla en su boca. No es pequeña, pero no llega al tamaño de la suya ni en broma.

No se cuantas se habría comido, pero lo hacía con destreza. Con su lengua jugaba con mi glande. Para después recorrer mi tronco hasta llegar a mis huevos. Así una y otra vez. De vez en cuando se metía los huevos en la boca. Eso era una cosa que me producía un gran placer.


-“Estoy desando, y no me digas hermanito, que me pones muy cachondo y te voy a follar con mas fuerza”


No lo dudé, me subí a la cama, me puse a cuatro patas y con el culo bien accesible para que Oscar me la pudiese meter. Me iba a doler, nunca me habían metido un rabo así de grande. Pero lo estaba deseando.


Oscar sujetaba mis carrillos, los abrió bien y noté como me escupió varias veces sobre el agujero. Poco a poco fue acercando su rabo a mi culo. Noté como el glande empezaba a hacerse hueco. Muy despacio iba metiendo su mástil en mi culo. A mí, me estaba ardiendo el culo, pero a su vez ardía de placer por dentro. Sin llegar a darme cuenta noté como su verga estaba ya casi dentro por completo.

Él me agarraba con fuerza por mi cintura y poco a poco iba aumentando el ritmo.
A los pocos minutos estaba siendo follado como una puta. Mi nuevo hermano me clavaba su estaca con bastante efusividad. Cada vez aumentaba el ritmo. Mi deseo se estaba convirtiendo en realidad. Me estaban dando la follada de mi vida. Estábamos gimiendo como locos. Menos mal que nuestros padres estaban bastante lejos para oírnos.

Oscar se cansó de estar así y se tumbó en la cama boca arriba. Ya sabia lo que quería. Que me sentase sobre su verga dura. Así hice sin dudar ni un segundo. Poco a poco fui bajando para ir metiéndome su rabo. La verdad que ya entró con bastante facilidad. Tenia ya el culo muy dilatado. Yo iba subiendo y bajando aumentando el ritmo hasta estar cabalgando sobre aquel rabo duro y grande mi nuevo hermano.


Ahora ya con más dulzura, me abrazaba y me besaba por la espalda a la vez que me la metía. Movía sus caderas. Tras unos minutos más lentos. Volvió a aumentar su ritmo. Y sus gemidos, ahora si que parecía que iba a correrse pronto. Yo estaba a puntito. Poco a poco me sacó el rabo del culo. Se puso de rodillas y pegó su polla a la mía para con mucha dificultad por el tamaño pajear las dos pollas a la vez.


– “jajaja hermanos de leche dice. Que cerdo eres Oscar. Pero me gusta”

¡Comenta! (No es necesario registrarse, solo escribe el comentario y da ENVIAR)