... ...

Esa mágica habitación

«Además, no te quieres perder esto» me dice y se sacó la polla; madre mía, la polla que tenía era enorme y gorda de 21 cm o más. Se acercó a mí y yo cachondo viendo esa polla le digo que sí, que me lo quedo.

El peluquero y yo

Fue en ese momento que me puse muy nervioso pero no dije nada; él siguió diciéndome que a esa edad a cada rato quería estar cogiendo. Yo le dije que no, que nunca lo había hecho, y me dijo que no lo creía porque ya se había dado de que se me había parado.

Robando colágeno juvenil

Justo en una conocida app conocí un joven de 21 años activo con el que estuve chateando y conociéndonos durante unos 2 meses, hasta que un día quedamos en vernos y así lo hicimos.

El maduro que me hizo suyo

Llegó un momento en que se paró y me llevó a su habitación donde me quitó toda la ropa y me dijo que me pusiera en 4 y sin dudarlo lo hice dejando mis nalgas a su disposición.

Él me lleva 30 años

Nos acostamos, comenzamos a besarnos, él me tocaba mucho y en lugares que me gustaba; tocaba mucho mis piernas y me sentía cómodo con el hecho de que le gustaba así tal y como soy.

Cogiendo al hermano del patrón

Yo para despistarla me quito y él insiste en pegarme su verga; ya de tanto arrimón se verga no aguante más y con mi mano se la empiezo a agarrar por encima del pantalón.

Las trusas de mi tío

Luego se metió la mano en su trusa y la sacó para luego acercarse a mi y ponerme el dedo en la nariz diciendo que esa era el verdadero olor que buscaba en sus trusas, olor a verga.

Para que veas a qué sabe tu culo

Se lamió el dedo y lo volvió a introducir; lo hizo repetidas veces hasta que sentí dos de sus dedos adentro de mi. Metió sus dedos en mi boca y me dijo «para que veas lo rico que sabe tu culo» acto seguido me los volvio a meter por el culo y segui mamando mientras yo solo me masturbaba.

Cogida inesperada

Yo me empiezo a quitar la camisa y el pants que traía y ya después le desabrochó el cinturón y el pantalón dejándolo en bóxer que estaba húmedo del precum que que le salía de su verga y pues le bajó el boxer y salta una rica verga de unos 16 cm gruesa y venuda.

El guardia del banco

De pronto se quedó en silencio, tomó la taza que yo tenía en las manos y la dejó sobre una pequeña mesa, me queda mirando y sentí un hormigueo en mi estómago, me sonríe y se acerca y me besa.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.