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Mi señor mecánico

Entonces el señor se acercó a mi y me dijo en voz baja: “tienes un buen culito y quise que vinieras porque quiero que me des unas mamadas de verga” y lo dijo con tal seguridad y esa ronca voz que yo ya no hablé más cuando me agarró de los hombros y me hincó frente a él.

Mis experiencias como repartidor de comidas – 4

Desde el momento que entré mi cliente me recibió con una mirada lujuriosa como siempre, y pude darme cuenta que su socio me observaba de pies a cabeza de la misma forma. Nunca nos habíamos visto hasta ese momento.

Dedo en el camión

De repente se pone a un costado mío; cómo había poca luz no lo vi bien pero percibí que era un hombre fornido grande y velludo y con manos gruesas, ásperas, dedos gordos y largos.

El sargento que me hizo dudar de mi hombría

No sé si Antonio sentiría lo mismo que yo pero noté que una lágrima salía de su enfurecido rostro. El sargento quitó la mano, escupió en ella y levantó el boxer de Antonio para meter dos de sus dedos de un golpe en el culo de Antonio.

Mi tío, el soltero vaquero

Pensé yo «me los tengo que comer para que vea que lo puedo complacer muy bien» total solo me dijo «mucha discreción, sal con cuidado del cuarto».

Mi ingeniero favorito

Héctor media 1,75 aprox, es bisex con una complexión normal ni gordo ni delgado, blanquillo con algunas canas en su cabello y barba lo cual a mi me gustó mucho de él.

Esa mágica habitación

«Además, no te quieres perder esto» me dice y se sacó la polla; madre mía, la polla que tenía era enorme y gorda de 21 cm o más. Se acercó a mí y yo cachondo viendo esa polla le digo que sí, que me lo quedo.

El peluquero y yo

Fue en ese momento que me puse muy nervioso pero no dije nada; él siguió diciéndome que a esa edad a cada rato quería estar cogiendo. Yo le dije que no, que nunca lo había hecho, y me dijo que no lo creía porque ya se había dado de que se me había parado.

Robando colágeno juvenil

Justo en una conocida app conocí un joven de 21 años activo con el que estuve chateando y conociéndonos durante unos 2 meses, hasta que un día quedamos en vernos y así lo hicimos.

El maduro que me hizo suyo

Llegó un momento en que se paró y me llevó a su habitación donde me quitó toda la ropa y me dijo que me pusiera en 4 y sin dudarlo lo hice dejando mis nalgas a su disposición.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.