🔥 Un relato exclusivo de Relaróticos 🔥

Es mi primer trabajo como vendedor en una farmacia tengo entre 16 y 17 años soy de estatura baja 1,59 flaco lo que resalta más es mi trasero, paraditas y gorditas. El uniforme que me dio Javier es pantalón blanco de vestir apretado de tela muy delgada casi trasparente con playera blanca.

La verdad me hacía ver más nalgon con pierna delgadas y una cinturita muy definida. Sentía su mirada de mi jefe, nos hicimos buenos amigos entre broma y broma me da arrimones, me tocaba mi trasero, me tria ganas.

Un domingo que su familia se fue a misa después irían a la casa de los abuelos Javier pidió que hiciéramos inventario, actualizar el sistema limpieza del lugar. Eso nos llevaría todo el día fue ese día que al bajar cajas de medicamentos y limpiar repisas fue cuando me entró la inquietud que pasaría.

Javier empezó con su juegos de tocarme y le respondí pegándole leve en áreas blandas pero poco a poco sentí que se le está va parando. Después de un descuido me toma por detrás y me recarga una mesa restregando me su paquete moviendo mis nalgas de un lado a otro se éxito demasiado diciéndome que desde cuándo quería el encuentro.

Ya a sus 48 años creo que era oportunidad única cómo no tenía actividad con su esposa anda muy caliente casi me rogó. Cómo puede me zafe de sus brazos, el me ofreció dinero por sexo y discreción. pero sus condiciones fueron raras, extravagantes.

Use minifalda de secundaria por toda la casa, por mi complexión y estar lampiño la verdad me vía como una niña de secundaria. También use tanga roja. La casa es muy grande, en la sala medio besos y apretaba mi culo con fuerza dándome abrazos.

Ya en su cuarto se animó a más a besarme y metía su mano por debajo de la falda tocando a lo largo de mis piernas llegando por el contorno de mi culo tocando el hilo de la tanga después me puso en cuatro a la orilla de la cama.

Con la lengua jugo con el hilo de la tanga llegando al borde de mi ano salivando lo más que pudo introduciendo un dedo des pues tres dedos dejando dilatado de repente dejo ir su gorda verga hasta el fondo, sus muslos de sus piernas chocaban con mis piernas, exprimiendo sudor, ese calor intenso entraba y salía con rapidez aventando chorros de leche de meses de no haber cojido con alientos de desahogo y satisfacción dijo: por fin los pude aventar dentro aprietas riquísimo.

Después nos bañamos, terminamos el inventario dijo espero después repetir, pasaron días todo normal al parecer ya avía echo pases con su esposa.

Después de dos meses llegó un proveedor nuevo con un pedido grande para verificar todo y revisar los productos cerré la farmacia, el don estaba de buen ver alto moreno, piernas gruesas barbón de pantalón de vestir de unos 38 años de nombre Luis.

Me impacto muy formal cuerpo torneado músculos firmes . el sentado en un banco presumiendo sus piernas empecé con el conteo para la revición del producto pero note que no soltaba su bulto y rascando a cada rato, lo mire, dice Luis perdón.

Se reacomodo pero se le trono el pantalón en medio se veía una truza gris sabrosa casi el huevo de fuera como estaba ala altura me acerque a oler, entendió de inmediato por qué no dijo nada olía riquísimo sabroso a sudor después desabroche el pantalón baje el cierre y saque su pene medio erecto muy belludo.

Lo succione muy bien que se sentía como gozaba de placer es trozo de carne negro gordo venoso de 22 CM tosco, no cabía en mi mano de niño. Luis: Cres que aguante tu cuerpo de niño si darás batalla. Moví la cabeza diciendo que si sin soltarlo ya muy salivado y erecto cómo bandera el lo tomo lo puso sobre el cachete cubría toda mi cara… se levantó me recargo del banco quitó la playera, me bajo el pantalón sorprendido de mi culo lampiño y grande blanco. dice: mira esta nalga no cabe en mi mano estas bien formado, duro, dando nalgadas fuertes repetidas marcando sus dedos.

Este moreno me va hacer ver mi surte mejor otro día le decía repetidas veces de repente me carga y me llevo auna mesa grande metálica de acero me acostó unto más lubricante me iba a ir pero de un pie me jalo alcance agarrarme de la orilla de la mesa ese hombre me doblaba de tamaño me tomo como su juguete personal tomando de mi cadera .

Nada Más puso la punta de su verga atascando a lo ancho de mi ano con compresión sentí como se fue ajustando a acostumbrándome a su tamaño mis nalgas tocaban su pelvis velludo sus bellos provocaban cosquillitas facilitando la penetración desiando más escuchando como rebotaban con fuerza.

Él me tomo del cabello y lo hizo más fuerte no dejaba de decir: mmm que hermosos culo apretado y aguantador . el temblor de los pies despareció solo sentida el rebote de mi nalgas en su pelvis y el entrar y salir de ese Moreno venoso después me cambio de posición me utilizo cómo su muñeco sexual hasta que no aguanto más se vino dentro de mi expulsó mucha leche caliente.

Dijo: cómo es mucha leche te pondré una toalla femenina para los líquidos espero verte pronto por qué quiero más riendo se fue, no podía caminar bien y tenía un ardor fuerte retiré la tolla me recosté aún la sentía adentro.

Al día siguiente me presenté a la farmacia siento como pulsa, aun dilatado aún sensible por q no estoy acostumbrado, el jefe me da mi nalgada diciéndome mañana domingo te toca hacer inventario. Y el martes traen más mercancía que faltó..

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