Un relato exclusivo de Relaróticos.com

Quiero compartir algo que me pasó hace un par de meses aproximadamente.

Mi nombre es Ricardo y tengo 29 años, soy alto, delgado, moreno claro, ojos oscuros. Mi papá es muy conocido en el vecindario ya que somos una familia que sobresale ante la demás.

Esto pasó con Pedro, el clásico niño de la colonia, guapito, buen cuerpo, ojos miel, y con su caminar de macho, pero era el naco de la colonia, que se ponía a tomar con los señores de la esquina, etc. Él no tenía familia, su mamá hacía un año de fallecida y su hermano unos pocos meses.

Un día me sentía caliente y me acordé de él, me calenté pensando en cuándo se daría la oportunidad de estar con él.

Pues ese día por arte de magia que iba camino a casa lo ví de lejos que venía, obvio ya conocía su caminar, y se me hizo fácil hablarle para decirle que quería me hiciera unos trabajos en mi jardín y me dijo que sí pero que tenía que ver qué tan grande era el patio.

Le ofrecí que fuéramos de una vez y aprovechando que mis padres no estaban y llegarían tarde.

Llegamos a mi casa y le comenté los arreglos que quería y me dijo que sino tenía un trago a lo cual le ofrecí unas chelas que tenía en el refrigerador y unas copas de brandy, y ya entrado en calor le pregunté que cuánto me cobraría y me dijo una cantidad excesiva a lo cual le dije que era mucho y él me respondió con un «podemos hacer una rebaja» yo le respondí con un «me parece perfecto».

Entre plática y plática yo no perdía oportunidad para agarrar su pierna o le hacía comentarios así de «que tienes aquí?» y le tocaba el pecho o los hombros, hasta que tuve el valor y le agarré la verga por encima de su pants.

Yo pensé que me haría algo pero no dijo nada, al contrario me agarró la mano con dureza y hacía que se la agarrara con más fuerza yo le dije que si le gustaba y me dijo que si.

LO MÁS RECIENTE

Lo levanté del sillón donde estábamos y le bajé el pants; le vi su bóxer gris y su bulto que se le marcaba, yo empecé a chupar su verga encima del bóxer y él solo me miraba y gemía muy poco hasta que sentí que empezó a lubricar por debajo del bóxer.

Así seguí un rato hasta que se lo bajé por completo, era una verga no muy grande, pero no muy chica, algo normal para sus 26 años, peluda y babeante; me le lancé y empecé chupar como si fuera un caramelo, chupaba sus huevos peludos.

Él solo me decía «chúpala, cometela toda… ¿te gusta? Es tuya» y yo solo me agarraba mi verga por encima del pantalón y sentía ganas de ya ser penetrado por él.

Poco a poco me empecé a quitar la ropa hasta quedar desnudos los dos, a él lo acosté en el sillón, le puse un condón y le escupí en su verga que me invitaba a ser cabalgado.

Me senté encima de él, me dolió un poco pero al escucharlo a él y ver su cara de placer se me olvidó, así estuvimos un buen rato hasta que me dijo que ya se iba a venir yo le dije que aguantara más pues quería seguirlo sintiendo, que siempre me había gustado.

Hasta que me empujo y se puso encima de mí, se quitó el condón y se empezó a masturbar, yo solo abría mi boca y al sentir su semen empecé a chupar todo lo que salía de él mientras que él de pie sólo gemía y cerraba los ojos.

Le quise hacer un oral pero me dijo que no, que ya no aguantaba tanto placer. A lo que yo le respondí que su hermano duraba más, pero esa es otra historia…

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