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Bueno aquí va mi historia: esto paso hace 2 meses, yo soy de México y tengo 21 años. Apenas tengo como dos años que descubrí que soy bisexual aunque nunca me han penetrado.

Físicamente mido 1,76 metros, peso 76 kg y tengo buen cuerpo ya que voy regularmente al gimnasio, piel blanca y cabello negro, la verdad si estoy bien papi, pero bueno…

Todo comenzó un día que mi hermano me invitó a pasear en caballo (en mi familia tenemos caballos y somos de rancho, mi único hermano es el que se encarga en mayor parte del cuidado del rancho). Era un viernes por la tarde cuando salimos, tomamos un camino en el que solo se puede andar caminando o en caballo por lo que no es muy transitado.

Hasta ahí todo iba normal, hablando de cosas del rancho cuando de repente la charla se tomó un poco extraña ya que mi hermano comenzó a hablar sobre sexo, él me decía que tenía mucho sin coger ya que su esposa estaba embarazada y no quería tener relaciones sexuales.

Aquí cabe resaltar que mi hermano es casado con dos hijos y tiene 29 años, físicamente es un poco bajo de estatura pero tiene brazos grandes y fuertes y un poco de panza, es de piel clara pero un poco tostada por el sol, eso sí tiene una piernotas y un culo delicioso, bien trabajadas la verdad.

Bueno, cuando él me platicaba eso yo solo me quedaba callado, me decía que traía los huevos llenos de leche y cosas así, hasta que por lo mismo llegó un momento en el que me calenté un poco, cuando me dice que quiere orinar así que paramos, el se bajó del caballo y se puso a orinar a un lado.

Yo me bajé para estirar un poco las piernas y de repente volteo y veo a mi hermano con la verga de fuera y tocándose justo detrás de mi; yo todo nervioso no podía dejar de ver esa hermosa verga, sin mentir yo creo que le media unos 22 cm muy gorda y lo mejor es que tenía un par de huevos enormes bien peluditos.

De pronto se acerca a mi, toma mi mano y hace que le agarre el pene y me dice con voz ronca «hazme el paro, wey» apuntando con la mirada su enorme miembro que estaba durísimo.

Yo sin pensarlo me puse de rodillas y a rezarle a la santa verga que tenía en frente, le di una mamada de aquellas, ya cuando tenía la mandíbula toda entumida me levanto y me dijo que amarrara los caballos de un árbol mientras él se iba detrs de unos arbustos.

Yo de inmediato obedecí y fui tras de él y cuando llegué él ya estaba desnudo; yo solo podía admirar su cuerpo desnudo, estaba riquísimo. Él tuvo la iniciativa, me tomó por la cintura y comenzó a besarme, me metió la lengua hasta las amígdalas, para después quitarme toda la ropa sin dejarme de besar.

Ya los dos desnudos me dijo que me pusiera en 4 y así lo hice, enseguida siento como pasa su lengua por mi ano con unos cuantos pelos, ya que no suelo rasurar esa parte, me sentía en el cielo ante ese gesto que me tomó por sorpresa y que ahora me hacía toca el cielo.

Estuvo así unos 10 minutos hasta que por fin decidió penetrarme, puso la cabeza de su pene en la entrada de mi culo y de un momento a otro metió toda su gran verga dentro de mi estrecho y hasta entonces virgen culo; yo me saqué, o al menos lo intenté, pero me agarró fuerte de la cintura y comenzó a taladrar mi culo bestialmente, sin importarle la poca resistencia que yo ponía.

Mientras él se desquitaba contra mi culo, yo casi me desmayo del dolor, sentía como iba desgarrando mi recto desde el interior, solo gritaba y le decía que se detuviera a lo que él me respondía que aguantara y seguía repitiendo que le hiciera el paro.

Llegó un momento en el que me tuve que quitar porque sentí que me cagaba y la verdad así fue, solté mierda con sangre, fue horrible, cosa que le valió verga porque el muy cabrón me tomó por la fuerza, me puso boca abajo contra el suelo y comenzó a violarme de nuevo, solo que esta vez sí lo disfrute, no podía parar de gemir como puta, mientras él me decía: «ya ves, puto… te encanta la verga».

Y pues si, me descubrió así que solo respondí «sí, papi cógeme duro… más, más.»

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Al parecer esto qu le decía lo calentó mucho porque me la sacó de golpe y me dijo que pusiera la boca, cuando apenas iba abriendo la boca comenzó a eyacular chorros y chorros de leche caliente y espesa.

Sin mentir no pude con tanta leche que botó; me dejó la cara empapada de leche, tuve quitarla con mis manos y tirarla al suelo, de verdad era demasiada, nunca había visto tanto semen, era enserio que tenía los huevos llenos por tanta abstinencia.

Después yo todo exhausto me acosté boca arriba con la verga aún dura ya que no me había corrido, cuando de sorpresa mi hermano me monta y se sienta justo arriba de mi pene.

Claro, yo me saqué de pedo cuando escucho que dice «ahora me toca ser tu putita», yo aun sin saber qué pedo solo me acosté y me propuse a disfrutar el culo de mi nueva putita, que a diferencia de mi si lo disfrutó todo el tiempo, pues gemía y decía en voz alta que era mi puta:

Él: cógeme wey, hazme tu puta
Yo: ¿te gusta mi verga, wey? ¿Quieres que te deje el culo abierto?
Él: sí, papi. Cógeme bien duro. Así, más, más, dámela toda.

El muy cabrón lo disfruto más que yo pues me montaba como si fuera su caballo, me daba unos sentones como ninguna mujer lo había hecho antes, solo rebotaba su enorme pene medio flácido en mi abdomen.

En un momento le dije que se lo quería hacer de perrito, así que se quitó y se puso en 4 y el wey bien caliente me dice «ahí está, mijo… todo suyo».

Mi hermano tiene un culo grande, gordo, pero con las nalgas bien durita como si fuera al gimnasio. Tener a ese culo tan hermoso frente mi era un sueño, una fantasía así que sin pensarlo comencé a chupar su ano rosado y super dilatado de la cogida que le estaba dando anteriormente.

Reconozco que sabía un poco mal ya que tenía un poco de mierda que le había sacado con mi verga, pero igual lo estaba disfrutando demasiado, y en esos momentos uno no repara mucho de olores o sabores.

Fue después de un rato de chuparle el ogete que decidí meterle mi miembro de un golpe y comencé a taladrar duro su culo hasta que sentí que me iba a venir,así que le pregunté dónde quería la leche, a lo que él me contestó: «échamelos adentro, mijo… bien adentro».

Yo como buen hermano que soy le hice caso y le inundé la cola de semen caliente; después él se levantó y justo a un lado comenzó a defecar una mezcla entre semen y mierda igual que yo jajaja.

Después de un rato acostados nos vestimos y regresamos al rancho, yo con el culo todo adolorido, duré casi una semana sin poder caminar ni sentarme bien, fue la primera y última vez que lo hicimos, ya nunca hablamos sobre eso y seguimos con nuestras vidas normales, aunque él me confesó que al igual que yo también era bisexual.

Desde entonces me he vuelto fan de las vergas grandes y de los culos gordos, gracias a la cogida que me dio mi hermano mayor.

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