Un relato exclusivo de Relaróticos.com

Pues hoy vengo a contarles mi primera experiencia sexual. Primero me presento, soy una persona (hombre) que actualmente tengo más de 30 años de edad, pero lo que me diferencía del resto es que tengo una discapacidad física, por lo que utilizo una silla de ruedas para desplazarme desde mi nacimiento.

Desde muy joven siempre he sido una persona muy caliente y descubrí lo que era la masturbación. Nunca he tenido problema para explorar mi sexualidad y siempre he gozado de mi cuerpo y las sensaciones que provoca el tocarme a mí mismo.

Yo me considero una persona heterosexual, pero lo que les contaré a continuación pasó por la necesidad de sentir lo que es el contacto humano. Todo empezó un día en el que me encontraba triste porque las chicas que me gustaban no me hacían caso debido a mi discapacidad, siempre me decían que no querían batallar conmigo y que no podían ser mis novias.

Ese día llegó a visitarme un vecino que quería jugar Playstation conmigo por lo que lo dejé quedarse, necesitaba distraerme un poco de mi tristeza y como mi mamá que era divorciada, tenía que trabajar todo el día para poder mantenerme, así que siempre gozaba de casa sola.

Estando jugando un juego de fútbol, recordé que ese día no me la había jalado como todos los días por pasármela triste por mi situación amorosa así que podrán imaginar que andaba un poco más caliente de lo normal. Voltee a ver a mi amigo que estaba muy concentrado con el control del Play jugando y fue que recordé que en alguna ocasión me introduje una pluma por mi colita y me había fascinado.

Puse mi mano sobre su pierna y empecé a subir despacio hacia su entrepierna, voltee un poco mi silla de ruedas para quedar de frente de él y le pregunté si quería. Cómo era un poco más joven que yo, cooperó conmigo y se desabrochó el pantalón.

Bajé su bóxer y sacó su miembro que en un inicio me asustó un poco, pues aunque nunca tuve la oportunidad de medirlo, calculo medirá entre 20 y 22 centímetros y lo suficiente grueso para que no pase imperceptible para nadie.

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Mi intención era sentir su pene en mi interior, pero me daba miedo que me lastimara con ese tamaño, por lo que me incliné hacia enfrente y empecé a chuparle el gran pene y darle un poco de lubricación. No cabía en mi boca, pero a como podía, subía y bajaba con mi boca toda su herramienta hasta que sentí que lo tenía muy duro.

Con una voz agitada le dije: “¿Me lo metes?» A lo que él, sin pensarlo, me ayudó a voltear mi silla y colocarme en el descansabrazos de un sillón, con mi cola expuesta hacia fuera. Ya teniéndome en esa posición me bajó el pantalón y en ese momento tragué saliva del nervio que traía.

Colocó su pene en la entrada de mi cola y empezó a ejercer una leve presión, yo sentía como poco a poco, su miembro iba pidiendo permiso para ingresar, recorriendo cada centímetro hacia mi interior. Cuando por fin logró meter todo hasta el fondo, yo sentía una mezcla de dolor y placer pues era la primera vez que tenía sexo de cualquier tipo.

Poco a poco empezó a moverse, hasta que las embestidas eran bastante rítmicas. De mi boca solo salían ruidos, gemidos pues, “ahh, ahhhh, ahhhhh”, no lo podía creer, lo estaba disfrutando y mucho. De pronto sentí como se ponía cada vez más duro, y estaba como palpitando.

Estaba llenando mis entrañas con su semen y yo sentía delicioso ese momento. Terminamos y mi amigo me ayudó a limpiarme y colocarme nuevamente mi ropa en su lugar.

Pero ese día solo fue el inicio de una serie de encuentros muy deliciosos en el que descubrí mi gusto por el rol pasivo. Más adelante les contaré un poco más de mis aventuras con mi amigo y con otras personas que me hicieron sentir cosas que no había sentido.

Si te gustó escríbeme a anoalinimoado@gmail.com y hagamos nuestra propia historia.

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