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Serían hace como tres o cuatro años que me tocó conocer a un nuevo maestro recién llegado a la facultad de Música, en donde yo trabajo como maestro y administrativo.

En sus primeros días de labor se mostraba algo introvertido y solitario sólo tenía comunicación con sus alumnos del grupo y muy poca con los otros profesores. 

Lentamente se fue integrando en una forma más abierta hasta llegar a confesarle a uno de sus colegas que era amante de los encuentros sexuales de todo tipo y color. 

Ese docente a su vez era uno de mis íntimos amigos y me reveló ese secreto bien escondido por lo que me empecé a interesar en el personaje de nuestro cuento. 

Fue así que en una oportunidad en que se quedó hasta tarde en la facultad, traté de hablar con él para tantear sus gustos y ver si podía satisfacerlo de alguna manera o tal vez él pudiese satisfacerme a mi. 

Llegamos a un acuerdo y una tarde de verano en la cual el calor se hacía muy intenso en nuestras calles y en nuestros campos nos reunímos en mi apartamento. 

En cuanto arribó me sugirió que nos bañaramos juntos y que le enjabonara la verga y así él también me limpiaría el ano. 

De los dichos pasamos a los hechos. Por la sala, sobre los sillones y también sobre la alfombra quedaron nuestras ropas. Quedamos solamente con los calzones, nos acercamos y nuestros cuerpos quedaron unidos en un profundo abrazo. 

Pude sentir sobre mi verga un gran bulto que empezaba a endurecerse, me apretó las nalgas con sus manos mientras yo le hacía lo mismo, pude sentir su respiración junto a mi boca. 

No me besó, ni lo besé, él comenzó a aspirar el aroma a macho que despedía mi cuello y hombros. Nos separamos y lo guié al baño. 

Recorrímos esos interminables metros que separan el living del baño, con nuestras manos rodeando nuestras cinturas, yo podía sentir su otra mano apoyada en mi «enano» y no me quedé atrás apreté mi mano libre contra su «toto» hasta darme que pude darme cuenta de que era de buen tamaño y con muy buena rigidez. 

Entramos al baño, como ninguno nos atrevíamos a sacarnos el slip, a pesar de que las erecciones eran muy notorias, abrí el grifo del agua caliente y luego el del agua fría, las templé a una temperatura agradable y lo guié hasta allí. 

El agarró una esponja, comenzó a frotar un jabón en ella y cuando ésta tuvo mucha espuma m edio la vuelta, empezó a enjabonarme la espalda muy despacito, mis omóplatos, luego bajó y sentí esa caricia en mi cintura, bajó un poco más pero la tela del slip se lo impedía, metió la esponja dentro del slip fue recorriendo mis nalgas sin tocarme el canal que lo llevaría directemente a mi ano. 

Suspiré profundamente al sentir que era su mano y no la esponja, la que enjabonaba ese lugar tan especial entre mis «cachetes». Súbitamente sacó su mano, las colocó en mis caderas y tiró de mi slip hacia abajo y apretó su «toto» que sin darme cuenta lo había sacado fuera de su slip, lo pegó a mi ano y me empezó a masajearme la entrada anal con ese magnífico «toto» que aun no lo había visto. Levanté los pies para sacarme el slip empapdao que más que slip era un trapo molesto enredado entre mis pies. 

El hizo lo mismo y así de costado y de reojo miré para atrás y vi un hermoso ejemplar de verga, apuntado hacia adelante inlcinado en un ángulo de 45 grados hacia el techo. 

¡No pude resistir la tentación! Me agaché dentro de la bañera y a pesar de tener restos de espua los cuales no me importaron lo introduje en mi boca y empecé una mamamda fenomeneal. 

El empujaba y me cogía la boca con ese increíble pene, mientras yo le metía mis dedos en el ano. 

El agua corría por nuestros cuerpos, la espuma ya había desaparecido por la cañería, el gemía, yo chupaba y metía ls dedos lo más adentro que podía. 

Sentí un gran movimiento, su verga se agitó muchísimo, él lo sacó de mi boca diciendo que era un apurado, que casi lo hice acabar y que no quería gozar tan pronto. 

Quedé avergonzado y no repliqué nada. Pasó el momento mi verga seguía dura, pero él ni se dignó a hacerle ningún festejo. 

El agua siguió corriendo sobre nuestros cuerpos, su verga se calmó, dejó de agitarse pero siguió dura mientras yo lo contemplaba maravillado de su tamaño, su color y su porte. 

Además tenía un prepucio muy rosado, sin marcas, sin manchas ni nada parecido, simplemente y felizmente era un espléndido ejemplar de «toto», incomparable.!!!! Pasaron los minutos, que me parecieron una eternidad, en ese baño con el agua siempre cayendo sobre nuestros cuerpos muy juntos pero sin excitaciones manuales. 

Fue cuando me dijo que ya estaba más relajado y que quería ir a la cama. Yo cerré los grifos, esperamos que el agua descendiera de nuestros cuerpos para luego agarrar las toallas y secarnos. 

Muy suavemente me secó la espalda, el pecho y siguió con mis brazos y piernas. Hecho esto me pidió una toalla pequeña con la cual me secó las nalgas y el agujero anal, la pasó por entre mis piernas y mi escroto recibió el mismo tratamiento. 

Como se imaginarán con lo caliente que yo estaba mi «enano» seguía al firme, bien tieso, aunque el tronco y etaba mojado y por la cabeza se escurrían algunas gotas de agua, él gran experto en esa lides, lo tomó con una mano, secó el tronco corrió el prepucio hacia atrás y vimos que esa zona entre el glande y el prpeucio todavía tenía algo de espuma y estaa muy húmeda. 

Reímos, al ver eso!! El lo secó con mucha dedicación y me dio un beso en el agujerito del cual empezaban a fluir líquidos preseminales. 

Lo miré y vi que su cuerpo no estaba chorreando agua pero estaba mojado, agarré una toalla y le hice el mismo tratamiento de sacado que momento santes yo había recibido. 

Le separé las nalgas las cuales tenían bastante agua, sequé todo muy afanosamente y al terminar y notar que su ano estaba muy seco y brillante le di un beso. 

Le di la vuelta su «toto», seguía en los mismo 45 grados!!! No tenía espuma entre el glande y el prepucio pero igual lo sequé y lo besé. 

Nuestro cabello era un desastre, empapado y para cualquier lado, ni forma de cabeza paraecía que tuviéramos!!! Primero nos secamos con una toalla, pero al notar que seguía mojado no tuve otra solución que secarlos con un secador de cabellos, porqe sino estaríamos horas con el cabello mojado. 

Luego fuímos a intentar algunas posiciones sacadas del Kama Sutra para ver si podíamos. 

Por ejemplo: boca abajo uno encima del otro y con la variante de «la lagartija» y el «arrollado» intentando también la de la «protección». 

El se puso boca abajo y yo le escupí el ano y con mi dedo empecé los movimientos circulares de dliatación que todos conocemos… 

cuadno su esfínter cedió y no puso más resitencia apoyé mi glande allí y entró casi en su totalidad. Noté que ese esfínter estaba acostumbrado a «enanos» más grande sque el mío y que el mío apenas sería un aperitivo para tan suculento culo!!! Pero no me quedaba otra. Era el único culo disponible en ese moemnto y yo estaba muy caliente con todo ese preámbulo que habíamos tenido en la ducha. 

Apoyé mis brazos a sus lados y se la fui dejando ir y venir como una «lagartija», él no se movía, tenía las manos a sus lados y el «toto» bajo su cuerpo, creo que le mojaría el obligo con la abundancia de líquido preseminal que estaría saliendo de sus interiores. 

Bruscamente levantó la cola, quedó bien ensartado y en cuatro patas, así yo tendría las manos libres. Las pasé pos su cintura, con una le sopesé las bolas de las cuales no he hablado, pero que estaban acorde con su compañero inseparable. 

Con la otra mano le agarré el «toto’ y lo empecé a pajear de una manera feroz. 

Empujaba mi «enano» con fuerza y lo pajeaba ferozmente hasta que nuestros organismos no resistieron tanta excitación y empezaron a expulsar nuestros fluídos. 

El mío fue a dar contra sus paredes intestinales, su receptor lo notó porque me dijo: -Siempre acabás tan fuerte!! Siento unos golpes tan fuertes que parece me vas a perforar los intestinos!! En cambio su eyaculación la sentí entre mis manos. Primero sus bolas se contrajeron luego se aflojaron y sentí unas pulsaciones tremendas en esa parte de su anatomía hasta que mi tacto sintió que su «toto» crecía, parecía explotar hasta que finalmente sentí que por su uretra corría algo y ese «algo» era su semen que salió violentamente expulsado haca afuera y pegó en su pecho para finalmente despegarse y caer sobre la cama. 

El se desplomó quedando sobre el semen que había caído sobre la cama el cual se adhirió a su pecho, al caer él me llevó consigo pero como mi «enanao» seguía dentro de su ano, en la caída nos arrastró a los dos e involuntariamente de nuevo se la metí hasta que mis vellos púbicos chocaron contra sus nalgas. 

Quedó quietecito clavado boca abajo, ignoro el tiempo que permanecímos así, sólo sé que mi «enanao»se puso mustio y se salió de ese nido que le había dado tanto placer. 

Al rato nos despertamos y pude ver que su «toto» quería más guerra porque estaba otra vez en posición de 45 grados!!! Me puso boca arriba, me levantó las piernas las cales tuve que sostener con mis manos para que no cayeran por la ley de gravedad. 

Me hizo una lamida de culo, que les juro que me sacó brillo de tanto que metió la lengua, los dedos y saliva. 

Así me la metió, sin anunciar ni nada, la agarró con su mano la dirigió a mi entrda trasera y pa’dentro como dicen en Madrid. 

Me hizo estirar las piernas y pasarlas a los lados de sus caderas y empezó el mete y saca. 

La que más frecuentamos fue la del «Puente levadizo» en la que uno levanta las piernas y el otro hincado frente a él se la mete agarrándosela y guiándola con la mano. 

Me agarraba la pija y la guiaba como si esta fuera la palanca del puente levadizo!!! Ahhhhh!!!……Ohhhhhh….. 

Al oir mis gemidos él también empezó a gemir y sentí una sensación de vacío en mis entrañas. Miré y vi al «toto» en su mano apuntando hacia mí!! Con la otra mano agarró a mi «enano» que ya empezaba a emitir su líquido blanquecino, puso su glande sobre el mío y pude apreciar como caía su semen sobre mi glande y como de mi propia arma salía también su «obsequio de placer». 

Mezclados resbalaron por mi instrumento llegando hasta mis vellos púbicos y se deslizaron a los costados de la raíz cayendo hacia mi agujero vacío pero todavía abierto!!! Cayó sobre mi,me besó por primera vez y diciendo. 

-Fue mejor de lo que creí al conocerte!!! -Sí, yo tengo esa misma sensación. Al verte nunca pensé que me hicieras gozar tanto!!! Nos despedimos y nuestra vida siguió igual? No al verlo al otro día en la Facultad no pude dejar de guióarle un ojo con una mirada de complicidad que bastante notoria. 

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