primo-hetero-relato-gay

Hola, tengo 20, soy blanco, rubio, delgado y vivo en Tampico, en el norte de México. Hace unos años ra yo aún un niño con mucha ingenuidad e inocencia. Durante mi paso por la Preparatoria estaba en una Escuela muy dura, siempre tenía mucha tarea y qué estudiar, teniendo poco tiempo incluso para mi novia, una chica de mi clase.

Un día, mi familia decidió que debía acompañarlos a una boda en México DF, a la que no quería ir, y argumentando que tenía mucho trabajos y que estudiar, cosa que era mentira, convencí a mis padres de que no fuera, sin embargo ellos le dijeron a un primo que se llama Joaquín que tampoco iba a la boda que se quedara conmigo. Eso no me agrado mucho, ya que quería la casa sola para mi y mis amigos, pero no se pudo.

Mi primo Joaquín tiene 27 años, es alto esbelto, moreno, siempre usa barba de candado, está «carita» como coloquialmente se dice. Llegó el viernes y se instaló en el cuarto de mi hermano mayor. Esa noche, antes de irme a dormir, me dijo que iba a ver a su novia, no me importo, ya que hasta ese momento no me era indiferente.

En fin al día siguiente mientras desayunaba, apareció con un short muy ajustado y dijo: “Como amaneciste primito, veo que estás muy bien”, mientras sus manos apretaban mis hombros. Yo me puse nervioso, y sin pensar le dije “tú también estás bien”. No sé por qué le dije eso, pero me reía, y Joaquín también. Ambos bromeamos, él se fue a trabajar y en la tarde me invitó al cine, después fuimos a comer una hamburguesa y posteriormente regresamos a casa, para ver TV. 

Como estaba muy aburrida la programación, Joaquín dijo: “No tienes alguna baraja para jugar una partida wey”. Yo le respondí “claro… tengo una en mi cuarto, voy por ella” y subí a mi habitación.

Mientras la sacaba de mi armario, llegó él y cerró la puerta y dijo: “Vamos a jugar aquí, ¿te parece?” “Claro” le dije, y estuvimos como una hora jugando. Entonces le pregunté por qué no apostamos algo, y él estuvo de acuerdo, pero me dijo “te voy a plantear lo siguiente: Jugamos de prendas, el primero que quede desnudo pierde y le pone un castigo al otro”.

Yo le dije “no mames wey, ni que fuéramos putos”, y Joaquín dijo: “Es solo un juego cabrón”, y con una mirada seductora me dijo “no nos vamos a coger”.

Él era un experto, me ganó las 3 primeras y me tuve que quitar mis tenis, mis calcetas y mi playera, estaba con mi torso desnudo y con pantalones de mezclilla. Jugamos otra y perdí mis jeans solo quedaba en un bóxer ajustado, pero ya no quise jugar a lo que Joaquín dijo: “No seas cobarde wey, tenemos que terminar”. Yo me negué y le dije que no a lo que Joaquín dijo: “Quizás esto te anime” y acercó sus labios a los míos y dulcemente me besó. 

Yo me quedé petrificado, no sabía que hacer, cómo reaccionar ante el beso de un hombre, Joaquín se dio cuenta de mi desorientación y se aprovecho de mí y volvió a besarme pero con lascivia y pasión, y no sé qué me pasó que le correspondí, y al ver le correspondía me comió a besos y caímos en la cama, yo abajo y él encima de mi. Lógicamente yo empecé a tener una erección, pero él se voltio y yo quedé arriba y aproveché y me salí de sus brazos y me paré, el hizo lo mismo y dijo “¿Qué te pasa?” A lo que yo dije que no estaba bien, que yo tenía novia.

Joaquín dijo: “Pero lo estabas disfrutando, además, no hay nadie en esta casa solo tú yo y la noche.” De nuevo me besó, yo le correspondí, mientras sus manos estaban en mis nalgas apretándolas, yo me abandoné en sus brazos; me estaba entregando sin condición alguna a su voluntad, luego me llevo hacía la cama y me sentó en sus piernas y comenzó a besar mis pezones, y los chupaba y mordía con una pasión que me hacía gemir.

Luego con su lengua fue descendiendo, y su lengua se entretuvo un rato en mi abdomen. Joaquín se puso de rodillas y me bajó el bóxer y se llevó a la boca mi pene de 17 cm. Y empezó a chupármela como todo un experto, yo estaba que explotaba de placer, luego de un rato de deslizar sus labios y apretar subiendo y bajando por mi tronco paró, y me hizo sentarme en la orilla de la cama, yo casi estaba a punto de venirme, fue lo bueno, porque si sigue chupando, en ese momento le hubiera llenado la boca de semen.

Después Joaquín se levantó y dijo: “Mámamela primito”. Yo al principio no quería le dije que no por que nunca lo había hecho. Pero él dijo: “Tranquilo, te va a gustar mucho chiquillo, además es tu turno”, y se agachó y me dio un sabroso beso y me decía “yo te voy a conducir para que la mames rico”. 

Yo demasiado nervioso tome esa verga de 21 cm., y poco a poco la fui mamando como un dulce, no niego que al principio no me gustó el sabor salado, pero conforme se mezclaba con mi saliva me fue gustando más y más, Joaquín se dio cuenta y empezó un vaivén placentero en mi boca, que cual vagina, recibía las embestidas de ese tronco. 

Mi nariz se encajaba en sus bellos púbicos, yo fascinado no cedía hasta que me di cuenta que pronto llegaría mi premio por lo succioné y apreté con mis labios mas rápido, mientras él, como un loco lleno de pasión embestía mi boca quitándole su virginidad hasta que un gemido fuerte por parte de él y una cantidad impresionante de semen en mi boca y garganta me informaban del fogoso orgasmo que le di a mi primo.

Joaquín se sienta a un lado mío y dice: “Te voy a coger primito”, mientras me besaba apasionadamente. Sus labios bajaron a mi cuello y le dije: “tengo miedo Joaquín”, a lo que él dijo: “Tranquilo chiquillo te va a gustar, pero antes te voy a dar tu premio por la excelente mamada que me diste”.

Me volvió a besar y caímos en la cama, con una de sus manos me sobaba la verga y luego fue lamiendo mis tetillas y las chupaba y mordía, luego su lengua lamió mi abdomen y finalmente se introdujo mi verga en su boca mamadora que debido a su experiencia pudo hacerme gozar tanto. Sus labios apretando, subiendo y bajando desde el glande y por todo el tronco hasta tragársela toda.

Finalmente arreció la mamada hasta que me corrí y se tragó toda mi leche, finalmente debido al placer que sentí me hizo decir: “métemela toda por favor”, a lo que él dijo: “Sabía que algún día te cogería”. 

Me puso boca abajo en la cama y con su lengua recorrió centímetro a centímetro todo mi cuerpo. ¡Qué lengua tan placentera! Al llegar a mis nalgas las separó y sentí enloquecer cuando la punta de su lengua penetraba mi ano hasta ese momento virgen. Después esa ardiente lengua me hizo gozar tanto con el beso negro que se dilató y se monto encima de mi metiéndomelo poco a poco, primero la cabeza que sí me dolió, hasta que poco a poco, despacio entró toda.

Así estuvimos un rato, pero luego nos volteamos y puse mis piernas en sus hombros y el me penetraba una y otra vez. Yo solo me dedicaba a gemir de placer, y Joaquín me decía: “Así, primo… ten toda mi verga. Eres mi chiquilla”.

Luego, ambos sentados frente a frente, seguía penetrándome con una fuerza y unas ganas que parecía un toro, mientras nos besábamos para luego sentir algo caliente en mi interior. No había duda, era su eyaculación. Nos volvimos a besar y nos colocamos en posición 69 para mamarnos mutuamente hasta que nos corrimos. Después descansamos y lo volvimos a hacer esa noche.

Después lo seguimos haciendo en cada oportunidad que se nos presentaba, incluso en un viaje a Cozumel la pasamos de maravilla, pero esa es otra historia.

Actualmente él tiene novia y quiere casarse pues tiene 30 años, y ya me dijo que cuando se case se volverá heterosexual, pero mientras yo disfruto de las cogidas que su verga me da tanto en la boca como en mi ano.

TÚ TAMBIÉN PUEDES PUBLICAR TU RELATO

Escríbenos a redaccion@relaroticos.com  o da clic aquí y llena nuestro formulario. Puede ser anónimo o con tus propios datos para que más personas te contacten.

¿Te gustó? ¡Califícalo!

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

¡Comenta! (No es necesario registrarse, solo escribe el comentario y da ENVIAR)