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Como si fuera mi hermanito

Le dije «no sabes lo delicioso que es», lo besé y puse su mano sobre mi miembro y le dije «haz lo mismo que te hice» pero él me dijo «no, me da asco». Me estaba desesperando pero le dije que eso es solo al principio y que después te gusta.

Le creció mucho el paquete

Nos tocámos con la ropa puesta, yo estaba con mi palo a más no poder, él también, lo que sucedía era que como él todavía era pequeño casi ni se la encontraba, se la tocaba pero no disfrutaba tanto.

Haciéndome el sonámbulo

Bueno, se me ocurrió bajar mi mano y tocarle su pene pero no lo logré por que él es muy sencible y sí sintió que lo intentaba tocar, pero para que no sospechara me puse como sonámbulo y empecé a mover las manos a lo pendejo, pero él mejor se envolvió en las cobijas y se durmió.

Mi niño consentido

Una vez en casa lo invité a seguir y le pregunté que como se llamaba, a lo que me dijo que Iván, y que pronto cumpliría los 17 años. Pero no lo había invitado para entrevistarlo, así que decidí irme directo a lo que me interesaba. «Te gusta que te la chupen?».

Descubriendo a mis primitos

Todo comenzó un día que ellos fueron a mi casa a jugar y al cabo de un rato mis padres y mis tíos deciden que van a salir, no sé adonde específicamente, pero nos dicen que no les esperemos porque van a llegar tarde.

Complaciendo a mi tío

Él, al sentir que estaba al lado de la cama, rápidamente me sujeta de la mano, me acuesta en la cama dandole la espalda, me da un pequeño abrazo donde me la arrecostó toda.

De pequeño enamorando a mi vecino

Como vivía a las orillas del pueblo en ese entonces, le pedí que me acompañara a cortar mangos a la huerta de mi abuelo, le dije que me acompañara por que tenía miedo de ir solito,

Don Roberto me entregó al empleado del taller

Y bueno accedí a que Mario me cogiera, pero con la presencia de Don Roberto que se fue a la oficina y nos dejo tranquilo para que Mario me diera tronco.

Don Roberto, el mecánico

En un momento veo que va a buscar algo y trae algo, era como aceite de auto y me empieza a untar la cola con eso y me da un trapo con aceite negro de auto y me pone en cuanto en el piso.

El vaquero empleado de mi papá

Estábamos todavía en camino así que mejor decidió apagar las luces y salirse hacia un camino poco transitado y con árboles altos qué harían qué nadie nos viera.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.