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Mi padrastro y yo

Me sentí muy excitado y caliente con semejante pene en mis manos y comencé a jugar como lo hacía con los chicos, la movía, la frotaba, la veía como hipnotizado. Además, empezó a enseñarme cómo hacerlo mejor, a su pedido le acaricie los huevos grandes y peludos así estuvimos muchos minutos.

El confinamiento con mis hijos

Le conté a un amigo de un chat de padres, lo que sucedió y él me aconsejó que me masturbara porque era obvio que mi hijo sentía curiosidad, pero le daba pena preguntarme y así lo hice.

Comprando chavitos musculosos

—Oiga patrón, ¿y por cuánto me va a salir todo esto del gym y el entrenador?—. Me preguntó —No tranquilo, solo quiero algo a cambio Hernán. ¡Quiero follarte!—. Le respondí de una manera serena, tranquila y denotando seguridad.

Los mecos de mi tío Camilo

Mi tío se bajo el short hasta las rodillas dejando ver su enorme verga que estaba en reposo, para mi era enorme, pero me gustaba, era el primer pene de hombre que veía en mi vida, tenia muchos pelos y una cabecita rosa.

Mi tío me quitó la pena (y la ropa)

Me abrazó y me besó en la mejilla para tranquilizarme, pero más que tranquilizarme me puso a mil sentirme rodeado por sus fuertes y peludos brazos y disfrutar de sus suaves y sensuales labios en mi rostro.

Por andar espiando a mi tío

«Que zorrita saliste, te tragaste toda mi leche acumulada, de haber sabido que te gustaba la verga desde cuando te hubiera tomado como mi perrita»

Aprovechándome del de servicio social

Él se quedó mirándome como esperando a que yo tome la iniciativa lo que me tocó hacer porque en serio me gustó tanto que me acerque a él y mientras hablábamos le di un beso a lo que él me correspondió con sus delicados y suaves labios, besaba muy bien para ser tan joven.

Soy el cachorro de mi tío León

Yo comencé a querer llorar y parece que eso le excitó ya que me dijo «Venga, pues, pero esto jamás se lo digas a nadie y no se va a repetir».

El hijo guapo de mi amiga

Con mis manos lo tocaba todo y masturbaba a ratos, luego se la mame y él se veía muy excitado, nos empezamos a dar unas buenas mamadas mutuas y nos desvestimos, le di una buena mamada de verga y después de culo.

Soy la esposa de mi tío el carpintero

Mi cuerpo se estremeció y él quedo perplejo. «¿Te gusta?» Me preguntó y yo con la cabeza le dije que si. Él dejo de hacer lo que hacía, tomamos algo de sombra bajo un árbol y yo no podía dejar de mirar su pecho y ya era lo único en lo que podía pensar.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.