... ...

Cruising con sumiso

Llevo vario tiempo que empecé hacer cruising en parques cercanos a mi casa, me la pone muy dura la sensación de que te pueda ver alguien cogiendo entre la oscuridad de los árboles.

El chacal me pidió pa las cocas

Esa conversación sucedía mientras yo me acercaba y me ponía en cuclillas para que se me subiera el short y así enseñar aún más de mis piernas blancas y lampiñas (muy femeninas para antojarlo, obviamente).

Mi vecino chacal y casado

Él bufaba, sentía como su cuerpo se calentaba más y más, cuando de pronto sentí sus dedos dentro de mi, me bajé hacerle un oral, le olía rico la vrga, limpia, tenía mucho precum y sabía riquísimo, no tardó en venirse y le pedí que me los echara en las nalgas, quiso meterla y venirse dentro pero no quise, era la primera vez que lo veía.

Lo alcohólico se quita, lo caliente no

Entonces me dijo “yo no soy puto, pero ando caliente… mi esposa esta embarazada y nada de nada y ahora sin tomar alcohol no tengo cómo fugarme”. Le dije que una mamada lo iba a relajar, él se me quedó viendo y me dijo “apoco si la mamas rico” y le dije “pues si quieres te enseño en lugar de decirte” y sin esperar respuesta me acerqué y me bajé a mamársela.

Las clases de guitarra

Entonces me tocó suavemente hasta el hombro mientras seguía en su papel de maestro, diciéndome cómo tomar la guitarra y aprender a relajarme y todo eso mientras su verga se hinchaba bajo su pantalón.

El militar nalgón

Fui tocando pierna y nalga, eran enormes; seguí rozando con mi verga su cuerpo y cada enfrenon tocaba más de su trasero hasta que de repente se colocó a un costado como para darme total acceso a él.

Me gané un hétero en el metro

Con más valor que antes le metí la mano por el pantalón y sobre el bóxer le toqué sus duras nalgas y pensé en la posibilidad de tocarlo pero ahora por dentro del bóxer.

En los baños del gimnasio

Las miradas de ambos se cruzaron bajo el agua de las duchas. No sabía qué hacer, pero sentía que iba a estallar. Sin que el contacto visual desapareciese, lo vio atravesar la distancia que los separaba. El aire se negaba a abandonar los pulmones de Jaime.

El nalgón que me cautivó

Al verme ahí me da la espalda y lentamente baja la licra liberando sus glúteos rasurados con algo de estrías pero perfectas, para una nalgada y mordida.

Dedo en el camión

De repente se pone a un costado mío; cómo había poca luz no lo vi bien pero percibí que era un hombre fornido grande y velludo y con manos gruesas, ásperas, dedos gordos y largos.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.