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Escondidos en el baño del cine

Ahí lo comencé a besar y a tocarle su entre pierna lo cual él también comenzó a hacer, después le quité el cinto, desabroché el pantalón y metí la mano en su bóxer y toqué el tamaño de su verga, el cual era de buen tamaño.

Mis dos chicos del carnaval

Los llevé pues a mi alcoba y les pedí que se desnudaran, yo era el dueño, el amo y ellos iban a obedecerme, así que lo hicieron poco a poco, cuando estaban en calzoncillos les pedí que pararan paea poder verlos.

Aaron, el hijo de mi vecino

En verano muchos amigos venían a nuestra alberca, él venía en ocasiones ya que prefería estar con chicos de su edad, pero cuando venía, con mucho cuidado miraba esa espalda y me imaginaba cómo bajaría besando y lamiendo hasta llegar a sus dos hermosos y apetecibles montes.

Mi segunda vez

La noche anterior había perdido mi inocencia. Dixon, mi primo dos años mayor, me había iniciado en la actividad sexual; cuando me penetró, de verdad que sentí algo de dolor.

Amor de estudiantes

Era un verdadero ángel y yo, de alguna manera u otra debía hablarle, no podía dejar que esta oportunidad, que tanto había estado esperando, de conocer a un hombre, se desvaneciera ante mí, así que me dispuse a preguntarle la hora.

El feo señor que me chantajeó

Él me respondió que no era chime y que yo tenía que pagarle o si no le iba a contar todo a mi familia y amigos… yo me enfadé y le dije que no le iba a dar ningún dinero y que se lo contara a el que quisiera.

Con el par de primos

Alonso se desvistió, sus ropas quedaron en el suelo, su verga estaba totalmente erecta, su glande rosadito buscaba el cielo, y luego de ello se recostó sobre la cama y Martín se enganchó a él.

La polla de mi padre por primera vez

Tengo 18 años y vivo en Colombia. Esto que les voy a contar me pasó hace 2 meses. Mis papas se divorciaron cuando tenía doce. Poco antes de eso los…

Disfrutando a mi amigo dormido

Pero al ver sus bóxer me vinieron las ideas sucias y todas las fantasias que tenia de él, así que me atreví a tocarle el pene por encima de la ropa muy suavemente.

Perseguidos por la familia

Él continuó con la vista fija en mí, por lo que decidí ya no verlo más. Poco después, él estaba parado frente a mí y como me suele pasar, mi miedo aumentó, pues no podía creer que tenía tan cerca a un cuerazo.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.