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Como era la regla, primero lo hicimos los dos que estábamos hasta atrás; la casilla decía: Todas las casillas destapadas y desocupadas se vuelven a tapar. Fue una casilla inútil, ya que era la primera que se destapaba.

Después fue el turno de Rodri y Leo, que se encontraban en la segunda casilla; ésta decía: Avanza a la siguiente casilla tapada. Así que avanzaron a la tercera, que estaba desocupada también y la abrió: Cárcel; no puedes avanzar hasta que todos los jugadores te hayan alcanzado o rebasado.

Al leerla, Rodri emitió un sonido de exasperación y los demás nos reímos un poco. Finalmente, Daniel y Miguel se encontraban en la cuarta casilla que decía: Recupera una prenda del banco. Como había que pagar una prenda más para jugar la próxima ronda, simplemente no se quitaron nada más, mientras Rodri y yo nos despojábamos de nuestros calcetines, Leo de su camisa, quedándose en tirantes y Rodrigo prefirió quitarse su pantalón. Estábamos listos para la siguiente ronda.

Segunda Ronda Volví a tomar una tarjeta y esta vez leía: Deja que el jugador de tu izquierda revise la galería de tu celular (1 min) y elija una foto o video para mostrar a todos. 5 puntos.

Inmediatamente Miguel se emocionó al respecto, yo tenía algunas cosas comprometedoras en la galería, pero no quería dejar pasar la oportunidad de cinco puntos, así que desbloqueé mi celular, abrí la galería y se lo pasé a Miguel, mientras los demás empezaban a contar en voz alta hasta sesenta.

Yo sólo veía mientras este chico pasaba rápidamente por la galería con los ojos moviéndose sin parar, y sólo se detenía para observar más detalladamente algunas cosas. Cuando quedaban poco más de diez segundos, Miguel gritó, riéndose un poco – ¡Ya encontré uno bueno!- todos se acercaron para ver mi celular y empezaron a hacer algunos comentarios de asombro.

Cuando me acerqué yo, confirmé mis sospechas, era justo el video que no quería que encontrara. Yo nunca me grabo teniendo sexo, pero esa vez el chavo con quien estaba lo propuso y yo estaba muy caliente, era un video de unos dos minutos, en dónde yo la hacía de pasivo, al principio sólo se veían mi espalda y nalgas, siendo abiertas por la verga larga y rosada del otro chavo, sin embargo, rumbo al final del video, se veía como éste subía un pie a la cama y me pisaba la cara contra ella, mientras me cogía aún más duro.

Al terminar el video, todos me voltearon a ver con una sonrisita cómplice y carpas en su entrepierna. Avancé los cinco lugares que me correspondían y recuperé mi celular, ya que Rodrigo había vuelto a poner el video.

Ya que Rodri aún no podía avanzar, pues Rodrigo seguía detrás de él, fue el turno de Daniel, su tarjeta decía: Recibe una nalgada piel con piel de todos los participantes por dos puntos. Daniel hizo un comentario sobre lo sencillo que era el reto, se bajó los shorts, junto con su bóxer corto de color blanco y se inclinó sobre la mesa del comedor, en el espacio vacío frente a él.

El primero en aprovechar fue Rodri, que estaba a su lado, dejando marcada su mano roja en el trasero de su amigo, así, Leo, Miguel y yo hicimos lo propio cada uno, al final se acercó Rodrigo, quién, sin duda, le propinó la nalgada más fuerte de todas, ya que se escuchó como una cachetada de telenovela y Daniel gritó, se sobó un poco y pudimos observar que tenía una buena erección.

Mientras Daniel se acomodaba, fue el turno de Rodrigo, ya que Leo se encontraba en la misma situación que Rodri, su tarjeta leía: Dales un show de striptease a todos los jugadores. 3 puntos. Éste se emocionó de hacerlo, decidimos que pasar a la sala sería lo mejor.

Leo puso algo de música sexy en su celular y Rodrigo empezó con el espectáculo. Yo tenía muchas ganas de conocer el cuerpo de éste, ya que por sobre la ropa se adivinaba algo bueno. Por la personalidad de Rodrigo se anticipaba un espectáculo un tanto exagerado y así lo fue; éste tomó una de las sillas del comedor y la utilizaba para sentarse de forma sexy y hacer movimientos sugestivos.

Lo primero que se quitó fue la playera polo que llevaba y vaya que daba gusto lo que veía: unos pectorales bien definidos y debajo de estos un par de cuadritos y un abdomen casi sin vellos, al darse la vuelta apareció una espalda fuerte en “V”, enmarcada por unos tríceps bastante voluminosos.

Se puso a posar, flexionar los brazos, dejando ver unos bíceps trabajados y unas axilas con los suficientes pelos para verse muy sexy. Se acercó a Daniel, que es quien estaba más cerca y empezó a bailarle haciendo movimientos de cadera cerca de su cara. Continuó bailando entre los sillones, hasta que llegó a donde yo estaba y se sentó en mi regazo, de espaldas y se agachaba hasta el suelo.

Cuando se incorporó, me di cuenta de que tenía sus calcetines en la mano y se volvía a sentar en mis piernas, ahora de frente y empezó a restregarlos en mi cara diciendo –Con eso de que te gusta tener los pies en la cara- Su tono de voz y sonrisa contrastaban con esa cara de niño bueno que tenía, y me prendí todavía más.

Regresó al centro de la sala, dándonos la espalda y empezó a bajar su bóxer, dejando al descubierto unas nalgas blancas y redonditas, que invitaban a morderlas, al darse la vuelta, sostenía con la verga su bóxer, que se balanceaba de lado a lado y por debajo, dejaba ver sus huevos que colgaban bastante, tomó por la base su enorme verga y retiró la tela que la cubría, dejando al descubierto todo su trozo de carne, que goteaba un poco de la punta, le lanzó su bóxer a su tocayo y terminó su show haciendo una reverencia.

Todos aplaudimos y nos pusimos de pie, siguiéndole el juego. Al incorporarse, volvía a tener una sonrisa muy bella y empezó a recuperar sus prendas y vestirse, mientras todos regresábamos al comedor para el turno de Miguel.

La tarjeta que sacó decía: Por tres puntos, chúpale los pies por diez segundos al jugador de tu izquierda. Al oír aquello Rodrigo, que estaba por ponerse los calcetines, se detuvo y, sonriendo, levantó los pies hacia su hermano, dejando ver una capa de polvo que los cubría en la planta, sin pensarlo mucho, Miguel tomó los pies de su hermano con sus manos y empezó a lamer la planta de uno de ellos, mientras éste contenía un poco la risa, debido a las cosquillas que le provocaba.

Empezó también a meter los dedos a su boca uno por uno, apenas iba en el cuarto, cuando ya habíamos contado hasta diez, así que se detuvo y, con gesto de triunfo en su rostro, adelantó su tótem los tres lugares que le correspondía, colocándose a la cabeza de todos.

Leo, Rodri y Rodrigo se encontraban en casillas que ya habían sido abiertas, así que no pudieron hacer nada, tocaba abrir la casilla en que nos encontrábamos Daniel y yo.

La casilla indicaba recuperar una prenda del banco, yo escogí mis calcetines y Daniel sus tenis. Después fue el turno de la casilla de Miguel, que indicaba: Todos los jugadores sin prendas avanzan una casilla. Sin embargo, nuevamente, no fue de mucha utilidad, ya que nadie estaba desnudo todavía.

Nuevamente fue el turno de pagar; Daniel se deshizo de sus tenis nuevamente, Miguel y yo optamos por los calcetines, Leo se quitó la bermuda, quedando en unos calzones tipo bikini de color azul, que resaltaban muy bien sus piernas y nalgas tan grandes, mientras que ambos Rodrigos decidieron quedarse sin playera, aprovechando para presumir sus cuerpos.

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