🔥 Un relato exclusivo de Relaróticos 🔥

Hola , soy José; actualmente tengo 19 años pero está historia que les cuento comenzó hace aproximadamente cuatro o cinco años. Estaba yo en la época del descubrimiento de la vida y de mi cuerpo y tratando de aprovecha al máximo todo.

Yo frecuentaba el pueblo de mis abuelos en vacaciones y ahí vivía un primo de mi misma edad quien por los trabajos del campo y el fútbol que jugaba casi a diario estaba buenísimo y a pesar de tener la edad que teníamos él ya poseía un abdomen marcado y unos brazos fuertes ademas de piernas torneadas.

Unas vacaciones de verano que nos encontrábamos los dos solos en la casa de mis abuelos él de la nada empieza a platicar de sexo, cosas básicas, que si había visto porno y que si ya me había tocado allá abajo; me contó de como se la jalaba él y todo lo que aventaba. Lógicamente su conversación me calentó muchísimo. Me preguntó si alguien ya me la había chupado y ante mi respuesta negativa él me presumió que a él si y que se sentía como la gloria.

Yo estaba a mil concentrándome en disimular mi erección cuando de pronto veo que quien ya la tenía súper parada era él; pude notar el tamaño de su erección por encima de sus shorts y le calculaba yo unos 16 cms..

En eso me dice “ven, Miguelín, vamos a mi cuarto, ahí tengo una computadora para enseñarte algo que me mandaron” yo decidí seguirlo sin perder ninguno de los dos nuestras erecciones.

Pasaron unos minutos y de repente veo que había puesto porno gay en la computadora y me dice «te gusta?» Yo no sabía qué contestar, me daba miedo que fuera una trampa, pero me decidí y le contesto que sí, que sí me gusta lo que veo y me animo a decirle que ha de estar chido sentir que te la chupen.

Mi frase fue lo que él necesitaba para aventurarse; se quita la ropa y dejó a la vista su sublime cuerpo transpirado por los calores de esos meses, torneado, sin vello aún, con abdomen plano y algo marcado como ya dije, moreno, corrimos diríamos acá en mi ciudad.

Deshinibido que era, ya desnudo se empieza a pajear y se pone en cuatro frente a mi, sobre la cama.

— Ven Miguelín, ven… quien que pongas tu verga en mi culito para hacer un experimento… ven, ven.

Yo podía suponer qué era lo que seguía y estaba a punto de explotar de mobo, excitación y semen, pues juro que mi verga me dolía de lo parada que estaba; entonces decidí desnudarme también y hacerle caso.

Yo pensé, cuando empezó el juego, que sería el quien me cogería, pero verlo ahí empinado frente a mi y parra mi, me volvía loco; mi pene, de unos 14 centímetros, ya estaba a las puertas de ese delicioso ano que se sentía caliente y palpitaba. Le escupí un montón de saliva y con otro tanto embarré mi verga y lentamente comencé a meter mi pene en su culito, como en el vídeo porno que seguía reproduciéndose en la computadora.

Sentí que estaba muy fácil la entrada, y ahí intuí que alguien o algo más se me había adelantado ya que su ano dilató rapidísimo; empezamos un bombero lento siguiendo el ritmo que se veía en el vídeo; él gemía como una perra aprovechando que estábamos solos.

Sus gemidos me prendían más y más y me dieron la “autorización” parra empezar con el mete y saca mas rápido, rapidísimo, lo más que me diera la vida. Me concentraba en hacerlo gemir, en aguantar para que mi primo siguiera gimiendo hasta que llegué al punto de venirme y le dije «Estoy a nada primo”.

Él entonces se quita y se pone de rodillas en el piso frente a mi y se mete mi polla a la boca; eso fue fantástico, lo húmedo de su lengua y su boca calientita consumiendo cada centímetro de mi verga hicieron que ahora fuera yo quien gimiera de placer; ya no aguantaba más y en eso doy un grito y me vengo en su boca con varios chorros que no desperdició.

Él solo hacia gemía y luego que se los comió todos me dijo : «me toca”; yo pensé que se refería a venirse en mi boca pero no, me puso en cuatro y sentí como era ahora su pene el que estaba rozando mi virgen entrada; sentí como una corriente recorría nuestros cuerpos y de repente la mete de una.

Yo grité de dolor, se quedó quieto unos minutos y empezó el mete y saca, era una mezcla entre dolor y placer. No aguantamos mucho, yo porque ay me había venido y él porque ya tenía el culo abierto y mucho juego previo, así que apenas de unos minutos sacó su polla y se la comenzó a jalar para venirse a chorros sobre mi espalda.

Caí vencido en su cama y el encima mío. Al final me dijo «Te amo primito» yo le contesté “yo amo tu culo”. Esa fue la primera vez que hice algo con él, pero han sido muchas más pues hasta hoy en día me sigo viendo con él.

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