🔥 Un relato exclusivo de Relaróticos 🔥

Cuando tenía 25 años, tuve la oportunidad de ir a hacer mis estudios a Europa y mi anécdota ocurrió justo en vacaciones de fin de año. En ese entonces yo era el único chico de mi grupo de amigos que provenía del continente americano ya que todos los demás eran europeos y, por ende, regresaron a sus países de origen a pasar las vacaciones.

Para esto, yo ya había planeado pasar ese periodo solo pues quería tener experiencias sexuales y ñ decidí irme al sur de Francia hospedándome en un hostal para viajeros estudiantes, de esos donde duermen 4 o más personas en el mismo cuarto.

Cuando llegué a instalarme, la habitación estaba vacía, pero me percaté de que ya había dos personas más hospedadas ahí. Me instalé, salí a dar la vuelta por la ciudad y al regresar a mi cuarto de hostal me encontré con uno de los otros dos huéspedes y con quien pasó lo que tanto buscaba.

Esa noche no pasó nada ya que el otro compañero de cuarto pasó su última noche ahí y a leguas se notaba que era hetero. Pero eso no me impedía echarle miradas morbosas al que me quería comer y por suerte se dio cuenta de mis intenciones.

Al día siguiente, cuando desperté, mi compañero ya había salido así que hice lo propio esperando con ansías regresar en la noche y comerme semejante ejemplar. Era un estadounidense con aspecto y actitud de macho, de aproximadamente unos 28 años de edad, 1.85m de altura (algunos centímetros más alto que yo), piel blanca y con un cuerpo trabajado.

Al regresar por la noche al hostal, mi compañero aún no regresaba y el otro ya se había ido, así que me preparé porque esa noche era mi oportunidad. Cuando regresó, de inmediato me percaté que iba un poco ebrio ya que se tambaleaba y eso me calentó mucho más.

Se dirigió al baño y al salir se fue directo a la cama y se tiró con todo y ropa; he de confesar que en ese momento estaba perdiendo la esperanza de que sucediera algo con él por la situación.

Sin embargo no me daría por vencido tan rápido y a los poco minutos, ya que escuché que empezaba a roncar, me acerqué a su cama y como moría de excitación empecé a tocarle la verga por encima de su pantalón. No creí que empezara a erectarse pero eso fue justo lo que pasó.

Intentando que no se despertara, desabroché su pantalón y empecé a masturbarlo y como seguía roncando me animé a meterme su gran verga blanca de tamaño considerable y con glande rosado a la boca.

Sabía delicioso, un mezcla entre salado y ligeramente dulce, tanto que me hizo pegarme como becerro y empezar a succionar y pasar mi lengua por semejante verga y huevos. Era tantas mis ganas de estar mamando que dejé de poner atención a ver si seguía durmiendo, acción que había dejado de hacer y que me lo hizo saber al colocar sus manos en mi cabeza para guiar las mamadas que le daba.

No aguanté más y al verlo despierto y me esmeré todavía más en darle la mejor mamada de su vida. Logré que se calentara lo suficiente que él mismo empezó buscar mi culito con sus dedos.

No lo dudé ni por un segundo y empecé a desvestirme dejando mi ano a su alcance. Mientras metía y sacaba su verga de mi boca, él me metía los dedos por el culo para empezar a dilatarme y a los pocos minutos decidí montarlo sabiendo que su borrachera no le permitiría moverse con agilidad.

Poco a poco me fui sentando en esa verga lubricada por mi saliva, y una vez que la tuve por completo dentro de mí, empecé a cabalgarlo como si fuera la última verga del mundo. Me movía lento, rápido, en círculos con tal de que él disfrutara de mi culo y yo de su verga.

Lo cabalgué por algunos 15 o 20 minutos, luego, como pudo se incorporó y me puso de perrito dándome tremendas estocadas que sólo me ponían a gemir.

Mi ayuno de verga había terminado y estaba gozando a tal punto que se me olvidó que estábamos en un cuarto de hostal y que en cualquier momento alguien más podía llegar a hospedarse. Pero la idea de que alguien entrara y nos viera cogiendo me calentaba más y me hacía

moverme como puta. Unos cuantos minutos después de estar cogiendo de perrito, escuché como él empezó a gemir tan fuerte, señal de estar acabando.

Terminó en mi culo que ahora servía como hostal para sus huéspedes que estaban en pleno check-in. Se salió de mí para volverse a acostar y he de mencionar que él sólo estaba con el pantalón desabrochado puesto que yo se lo había desabrochado para mamársela. A los pocos segundos volví a escuchar que dormía mientras yo me dirigía al baño para hacer check-out de los huéspedes en mi interior.

Al día siguiente al despertar, él ya no estaba pues había bajado a tomar el desayuno que ofrecía el hostal; yo hice lo mismo y al verlo de frente nos vimos como si nada hubiera pasado pues estaba con amigos que estaban hospedados en otros cuartos; pero nos vimos con una mirada morbosa que delataba que nos habíamos disfrutado. Lástima que ese día él hizo check-out pues me quedé con ganas de coger otra vez con él.

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