🔥 Un relato exclusivo de Relaróticos 🔥

Un sábado cualquiera, papá decidió ir a visitar a una tía a una ciudad cercana a quienes no veíamos seguido. Ellos vendían tacos de carnitas en la tarde y como era cumpleaños de ella pues decidimos ir a visitarla, le llevaron pastel y galletas.

Llegamos como a medio día y su hijo el mediano estaba ahí, él de unos 29 años, moreno, no era de gym pero tenía un cuerpo grueso, pectorales grandes y brazos gruesos, piernudo y nalgon, como me gustan.

Emocionado va y nos recibe «pasen, están en su casa» y cuando me dio mi abrazo redondeado y fuerte apretón sentí esos pectorales grandes trabajando.

«¿Cómo estás, primo» y yo le dije «bien gracias». Me dijo «ayúdame, vamos a la parte de atrás a terminar de arreglar una camioneta, luego nos venimos a comer y a jugar consola». Yo, emocionado por el juego, accedí porque en casa solo teníamos televisor, en blanco y negro y ellos ya contaban con consola y televisor de color para jugar Mario bro.

— ¿Qué tengo que hacer?
— bueno, primero lava todas esas piezas y me las vas pasando cuando te diga.

Cuando él se sube el borde de la camioneta para revisar el motor pude ver ese enorme culo gordo y como usa pantalones de mezclilla justos pues más se veía cuando hacía el esfuerzo para apretar algo y podía yo notar como sus glúteos se cerraban y se abrían.

De lo excitado que estaba, a punto estuve de tocarlas pues me acerque lo más que pude para oler ese culo a grasa de mecánico. «Espera, casi termino; detén el cofre de la camioneta» me dijo.

Yo me estire y terminé rozando ese culazo a lo que me dijo «aguas para eso son, pero se piden» riéndose enseguida. Cuando se enderezó creí que me diría algo pero no, solo se sentó en la parrilla de la camioneta y fue ahí donde pude ver todos sus músculos de sus brazo trabajando juntos y sus piernas gruesas semiabiertas rozando mi estómago porque tenía el cofre.

De reojo, por detrás de su espalda semi curvada, alcance a ver la trusa roja y el resorte negro que llevaba. Me prendió tanto esa posición que estiraba más la cabeza para ver más; en eso me dice «primo, ve pasando la piezas para armar esto» y fui a por ellas.

Al regresar con ellas me percaté de lo sorprendente que era aquel muchacho, con espalda ancha, piernas abiertas y sus nalgas enormes, bien marcadas y sobresaliendo del pantalón de mezclilla su trusa y entonces me imaginé a mi mismo con mi verga a lado de las nalgas de mi primo, me excité muchísimo.

En fin, terminamos el trabajo, comimos y al terminar nos fuimos a jugar consola como me lo había prometido. Se pasó el tiempo rápido así que ya tarde mi padre entra y me dice «vámonos» pero lo convencí para quedarme y jugar con mi primo hasta media noche.

Ya para dormir, cuando volteo hacia la puerta, mi primo ya no traía pantalón lo que hizo que de inmediato se abrieran mis ojitos pues pude ver en todo su esplendor esa trusa roja, con los resortes bien marcados resaltando nalga y pierna y esos huevos gordos.

Traía él la verga de lado, lo pude ver bien por que de la puerta caminó a pagar el televisor y la consola así que la luz de la tele dejó poco a mi imaginación.

Yo enseguida me quité el pantalón, solo quedé en bóxer y nos acostamos pero sin poder dormir y moviéndose mucho mis manos rozaban su truza con tremendo culo sintiendo cómo se abría y cerraba.

— Primo, estás despierto
— si — contesté yo.
— bájame la trusa porque me aprieta.

Él estaba de lado a espalda mía, así que con la yema del dedo en forma de gancho tomé el resorte y se lo bajé poco a poco y fui sintiendo como esas nalgas esponjosas salían y moviendo mi dedo seguí el contorno de se culo hacia su orificio.

— Ya primo, no hay que hacer mucho ruido y esto no lo tiene que saber nadi.

Luego tomó mi mano y mi dedo lo puso en la entrada de su ano por lo que empecé a hacerle movimiento circulares mientras que abría sus nalgas soltando un suspiro. Entonces tomó mi otra mano y la llevó a su verga al tiempo que me dijo «jálamela primo».

Yo feliz por tener lo mejor de mi primo en ambas manos, ya que aunque no era vergon si la tenía gruesa. Y fue así como con movimientos coordinados vi como se retorcía de placer por un buen rato, hasta que dijo «quiero penetración» y con lujuria lo seguí tocando a mi entero placer.

«Métela ya» fue la orden que yo esperaba así que en esa posición me emparejé y le dio unas nalgadas que mantuvieron sus nalgas rebotando y moviéndose antes por un rato y aprovechando, antes que pararan de moverse, se la deje ir toda, tomando su pierna pesada, gorda, semi velluda, la abrace y la subí a mi hombro.

Fue así como empecé con esos movimientos que entraban y salían mientras él estaba gozando de placer; no lo solté para nada por que no quería que me prenetara y sin sacarla lo giré y lo puse en cuatro viendo como sus pectorales y nalgas rebotaban a mi ritmo y velocidad.

En eso estaba, dándole deliciosamente, cuando de repente siento húmeda mi mano y fue que se vino mi primo, al mismo tiempo siento como ese culo me lo aprieta más de lo normal sacándome hasta la última gota de mi leche de mis huevos y tronco.

Felices terminamos, yo le volví a poner su truza y puesta me dice «te gusta lo que ves… si sí pues te la regalo» y se la quitó y se puso otra blanca que cómo me encanta, con esos músculos bronceados resaltando.

Al amanecer le di una mamada y claro, mi dedo dentro de su hoyo sin quitar la truza; después de desayunar me tuve que ir. Hoy a la fecha sigo con mi mecánico sin perder detalle.

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