Voy a empezar a describirme: tengo 21 años, mido 1.82 cm, voy a la universidad, tengo una tez morena clara, cara redonda y cabello largo de color café claro.

Esta historia comienza cuando yo tenía 14 años, en ese tiempo ya sabía mi sexualidad, y es que soy bisexual pues me atraen sentimentalmente las mujeres y sexualmente los hombre, pero solo mis amigos más cercanos saben, mi familia no.

Durante ese período tuve uno que otro encuentro casual con chicos y chicas pero me quiero centrar en algo que paso con mi hermano.

Se podría decir que somos gemelos ya que nos parecemos mucho, pero él es 6 años mayor que yo aunque por sus facciones parecíamos ambos de 16. Él de repente salía con sus amigos y llegaba muy tomado a la casa, por lo que al día siguiente no se acordaba nada sobre la noche anterior.

Yo ya sabía reconocer cuando llegaba muy ebrio, y como él y yo nos parecemos me causaba morbo verlo indefenso, es como si me viera a mi mismo, por lo que esa noche tuve una idea: decidí aprovecharme de él,

Esa noche llegó muy tomado, tanto que ni siquiera se podía poner de pie. Se recostó sobre un mueble que teníamos en la sala, pero como mi mamá había decidido ir a visitar a mi abuela que vivía al otro lado del pueblo, solo estábamos él y yo.

Bajé a la sala a buscar agua y lo vi ahí, tendido en el mueble, indefenso, así que me acerqué y lo moví para ver si no despertaba al momento, pero para mi suerte no se despertó así que decidí acercarme a oler su cuello, ese olor a su perfume y a alcohol hacía que se me parara más mi pene; decidí ir un poco más lejos y empecé a oler su paquete a través del pantalón.

Sin darme cuenta ya estaba desabrochando su pantalón, así que se los bajé un poco más dejando a la vista aquél boxer azul celeste que me excitaba con tan solo verlo. Decidí bajarle el boxer y por primera vez vi el pene de mi hermano, estaba semi erecto, hermoso.

Yo me armé de valor y lo acerqué a mi boca para darle unas lamidas en la punta y luego metérmelo hasta la mitad, y ya en mi boca sentía cómo cada vez crecía más y más. Entonces lo mire a la cara y vi que tenía el ceño fruncido, supuse que lo estaba disfrutando ya que su cara de de excitación aún dormido.

Me bajé mi short junto con mi bóxer y me puse encima de él intentando hacer el más mínimo ruido, y acerque su pene a la entrada de mi ano. Era clara mi intención: quería que mi hermano me hiciera suyo, quería ver su cara de orgasmo pero no fue posible.

A mi hermano ya se le estaba pasando el efecto de el alcohol por lo que se estaba despertando, yo rápido salte del mueble y me escondí detrás de éste, sólo oí como se sorprendió al ver su pene ensalivado por lo que susurró:

-Agghh… Debí haber bebido mucho que ya ni recuerdo que hasta inicie una paja.

Después de eso empecé a oír como se empezó a masturbar, oí el ruido de mi saliva frotarse en su mano y en su pene que fue mio por unos instantes.

Terminó de masturbarse y empecé a escuchar sus gemidos, eso me puso a mil y decidí empezar a pajearme, y cuanto ya no pude más saqué toda mi leche en el piso, no hice mucho ruido para que no se diera cuenta mi hermano de mi presencia.

Hasta ahora ese sido el primer encuentro que he tenido con mi hermano ya que después de esa noche empezó a beber menos así que ya no tenía oportunidades de volver a probar su pene.

Pero todas las noches, cuando mi familia no estaba, me metía al cuarto de mi hermano a oler sus boxers, su olor era dulce y su sabor amargo (si, los lamia) y me los ponía, eso me causaba mucho morbo así que me corriera solo con unos movimientos de mi mano en mi verga.

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