Un relato exclusivo de Relaróticos.com

Hola, me llamo Victor, y esto que le contaré sucedió hace 2 años. Yo soy moreno claro, tengo 27 años, vivo en el sur de Veracruz, México.

Soy delgado y por hacer mucho deporte mis músculos están marcados y siempre he sido muy caliente y hasta adicto al sexo. Tengo mucha familia, pero soy muy allegado a los hijos de la única hermana de mi madre.

Ellos son 3 varones y una niña: Rubén de 17 años, Carlos de 15 años, Rocío de 12 años y el pequeño Renato de 6 años.

Siempre hacíamos todo juntos, pero algunas veces, solo nos reuníamos mis dos primos mayores y yo, decíamos que era reunión de hombres. En esas reuniones, nos íbamos al campo a buscar frutas a los árboles silvestres, o al río, o a dónde sea, éramos muy vagos.

Una de esas salidas pedimos permiso a nuestros padres para ir a acampar al monte; como iríamos los tres, no hubo problema, y nos dejaron ir. Hicimos una fogata, asamos malvaviscos, y contamos historias de terror, y claro, ya entrada la noche, salieron historias de sexo que habíamos oído o nos habían contado algunos amigos.

Fue entre esas historias que Rubén contó una de dos hombres que los habían encontrado desnudos, borrachos y dormidos, abrazados uno del otro; eso me causo mucha curiosidad y morbo, además, sentí que mi verga se puso un poco dura.

Rubén extendió la historia, y contó que esos dos hombres ya tenían otras historias de ellos, que los habían visto besándose, que disimuladamente se tocaban y acariciaban, yo no sabía si era cierto eso, pero me excitaba oírlo, y sin darme cuenta, mi verga ya se había puesto muy dura, y me dieron ganas de orinar.

Les comenté que iría a hacerlo y mi primo Carlos dijo que él también iría, así que tomamos nuestras lámparas de mano y nos alejamos un poco de la fogata. Ya en ese lugar, saqué mi verga, estaba muy dura y batallaba para que saliera la orina, ni primo estaba a un lado mío y tampoco iniciaba a orinar.

Entonces dirigí mi lámpara a su verga, para preguntarle en broma si no podía y fue que vi su verga completamente dura, era una verga morena, con el glande descubierto y se veía algo de su vello púbico.

Me quedé un momento alumbrando esa verga sin decir nada, y en ese momento vi que mi verga estaba siendo iluminada por su lámpara de mano, no dijimos nada, solo nos veíamos a los ojos y a nuestras vergas.

LO MÁS RECIENTE

Después de uno o día minutos, comenzamos a soltar la orina. Cuando terminamos, Carlos acarició mi verga con suavidad y yo no supe qué hacer, hasta que oímos el grito de Rubén preguntándonos si nos quedaríamos ahí toda la noche.

Regresamos a la fogata y seguimos platicando como si nada hasta el momento de ir a dormir cuando nos acostamos juntos y yo quedé en medio de mis primos, y ahí acostados, seguimos platicando.

Le pedí a Rubén que nos dijera más historias de ese par de hombres, él volteo a verme a los ojos y comenzó a decirnos cosas de esa pareja, todo lo que decía en su historia era sexual, hablaba de las vergas y culos de los protagonistas y siempre, viéndome a los ojos, se dio cuenta que me excitaba esas historias y claro, mi verga estaba dura de nuevo.

Apagamos nuestras linternas y nos dispusimos a dormir cuando de pronto sentí una mano tocando mi verga dura.

Creí que Carlos también estaba caliente y que quería algo más, así estuvimos un buen rato, yo no me movía, él me masturbaba muy lento y muy rico, en eso, Carlos se mueve y se da la vuelta dándome la espalda, y yo me sentí confundido, porque sentía que era suya esa mano acariciando mi verga.

¡Changos!, era Rubén el que me había estado tocando hasta ese momento, se acercó a mi oído y me preguntó que si me gustaba sentir su mano, «claro que dije que sí» le respondí y me dijo «espera a sentir mi boca», y sin darme chance de nada, se bajó a mi verga entre las cobijas, bajó el elástico de mi boxer, e inicio a lamer y besar mi glande.

Se metía toda a la boca y yo sentía cosas exquisitas; lo estaba disfrutando al máximo. Trataba de ahogar mis gemidos, para que Carlos no se despertara hasta que después de un pequeño rato traté de quitarlo porque sentía que me venir así que me incorporé un poco para decírselo al oído.

Él no dijo nada, solo se dio vuelta poniendo sus nalgas pegadas a mi cuerpo, se bajó el boxer y tomó mi verga con su mano y la dirigió a su culo; yo no sabía qué hacer, él me jaló de la cintura para que yo quedara en la misma posición que él.

Ya para ese momento sentía yo mucha exitación, pero también muchos nervios y adrenalina por tener a Carlos a mi espalda.

Rubén acomodó la punta de mi verga en la entrada de su culo, yo empujé un poco y él lo hizo en sentido contrario, de pronto, sentí que mi verga había comenzado a entrar así que seguí empujando lentamente hasta que sentí como entró toda.

Oía a Rubén hacer ni un solo ruido, le pregunté si estaba bien y se quitó la camiseta que tenía en su boca para no gritar ni gemir fuerte, y me dijo que sí, que le gustaba así. Con su aprobación inicié el mete y saca, lento al principio, y más duro después.

Yo sentía también los movimientos de Rubén, el se masturbaba mientras yo lo penetraba; yo le quité su mano y le ayudé en su tarea, así hice que sintiera placer por mi verga en su culo, y al mismo tiempo, por mi mano en su verga, la cual era como de 16 CM, y sentí que debía ser similar a la de Carlo.

Así estuvimos un tiempo, hasta que yo sentí que ya me venía y se lo dije de nuevo; al mismo tiempo, le daba más rápido con mi mano para que nos termináramos viniendo casi al mismo tiempo, yo en su culo y él en mi mano.

Fue muy rico, por fortuna, dentro de la tienda de campaña, teníamos nuestras mochilas y en ellas había papel sanitario, nos lo pasamos mi mano y su culo y tratamos de dormir un rato.

Al día siguiente nos despertamos y Carlos ya estaba fuera de la tienda haciendo café y algo para desayunar, Rubén me sonrió y me dio un beso en los labios diciéndome, «eres mi novio». Espero que les haya gustado mi relato y esperen la segunda parte

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