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Abandonado por mi novio en la carretera

No lo pensé y yo llevé mi mano a su paquete, lo apreté, y sentí la dureza de su pija y ademas prometía ser bastante grande, gruesa seguro que era, mi mano no la abarcaba toda, con lo que me puse más cachondo, y empecé a bajar su cremallera, mientras él seguía manejando.

Complaciendo a tres negros

Yo miré a Luis con su verga en mi boca, como diciéndome «deja que hagan con mi culo lo que les de la gana». Luis entendió y me dió una rica cachetada y me dijo «eres una asquerosa perra». Luego escupió mi cara, sacó su rica y gruesa verga de mi boca y me escupió dentro de ella y luego otra vez en la cara y con su mano restregó su saliva por toda mi cara e hizo que volviera a meter su verga en mi boca.

Por temor fui su esclavo

Entré y escuché que me dijo «Putica, déjate de cuentos, yo sé que te gustan los machos, no eres señorita, te ví hace días, en el otro patio, cuando Dan te bajaba los pantalones y te besaba, yo estaba en la azotea del edificio de al lado y lo ví todo. No eres varón, eres una putica…y serás mía sola. Desde ahora harás todo lo que te mande, serás mi esclava ¿Entiendes putica?»

En el Ejército de salvación (2)

Confieso que no estaba sintiendo mucho dolor, más bien el morbo de tener dos pichas en mi y mamar dos más me tenían lujurioso y en eso les pedía que me cogieran como ellos querían y ya empezaron a meter y sacar la picha sin ningún trabajo.

Mi abuelo me hizo su amante

Era una delicia, jamás me hubiera imaginado que mi abuelo estuviera tan bien armado, ya que 4 de mis 5 tíos me habían cogido y no estaban así de buenos.

Mi compañero de almacén

Empecé a decirle que si eso era lo que quería que ahí estaba para él, y que desde ese entonces él se convertiría en mi perra y que ese culo era mío. Y le dijo que me lo dijera, así le insistí hasta que me dijo: «Mi culo es tuyo».

Violentado por mi papá

Él me dijo que me quería demasiado y que ya no podía aguantar más, me tomó mi mano y lo llevó hasta el pene de él y lo comencé a tocar, yo estaba muy asustado, no sabía qué hacer en ese momento pensé tantas cosas.

Don Roberto me entregó al empleado del taller

Y bueno accedí a que Mario me cogiera, pero con la presencia de Don Roberto que se fue a la oficina y nos dejo tranquilo para que Mario me diera tronco.

Don Roberto, el mecánico

En un momento veo que va a buscar algo y trae algo, era como aceite de auto y me empieza a untar la cola con eso y me da un trapo con aceite negro de auto y me pone en cuanto en el piso.

Mi primo, sus amigos y el mar

Ahí tras las piedras me abrazó pero esta vez le sentía un gran bulto a través del short mojado.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.