... ...

Descubro a mi tío y me uno a su fantasía.

Sentí las manos del flaquito abriéndome las nalgas, y sentí también esa cabeza en punta ajustándose a mi agujero, sentí la saliva del flaquito empapando más la zona, y sentí, con terrible dolor mediante, cada uno de los centímetros de esa verga que me estaba matando.

Tío y sobrino gozan a lo grande

Al llegar los metí a mi cuarto y empezamos a platicar un poco; yo no tenía un poco de miedo o desconfianza y ya la plática ellos me dijeron que era el tío obviamente el mayor y el otro era sobrino y ahí fue cuando les pedí que me dijera su edad “ya dime cuántos años tienes no hay problema si está chiquito” pero él me decía que si tenía 18.

Dos hermanos para mi solo

Luego mi amigo se acercó a nosotros, me agarró mi mano y la puso en su verga salida de su pantalón sin ningún tapujo; ellos ya traían su plan y yo estaba encantado de comerme a esos dos machitos por quienes las viejas de mi escuela se morían y que yo tenia para mi. 

Me como el semen del seminarista

Luego me aventaron a la cama mientras entre ambos se compartían mi culo, lo besaban, le pasaban sus lenguas y sus vergas mientras yo gemía como loco. Entonces me voltearon y me pusieron a hacerle orales al mismo tiempo, por lo que terminé con dos vergas riquísimas frente a mí, dos grandes vergas que me hacían lagrimear y dar grandes arcadas.

El trío bi con mi mejor amigo

La morra entonces guiñándome un ojo nos tomó a los dos por las nucas y nos acercó a ella para empezar un beso de tres, ellos dos cerraron los ojos pero yo los mantenía abiertos para ver a Enrique besarme aunque fuera compartido.

El regalo de cumpleaños de mi novio

En ese momento Luis abrazo a Ale y como él quedó dándome la espalda, Luis empezó a tocarle las nalgas a Ale, eso me calentó tanto que mi verga se ponía dura. Luis le bajó el pans a Ale y se empezaron a besar así de la nada; Luis echó una mirada como diciendo: «Mira que rico… ven únete»

Mis experiencias como repartidor de comidas – 4

Desde el momento que entré mi cliente me recibió con una mirada lujuriosa como siempre, y pude darme cuenta que su socio me observaba de pies a cabeza de la misma forma. Nunca nos habíamos visto hasta ese momento.

El sargento que me hizo dudar de mi hombría

No sé si Antonio sentiría lo mismo que yo pero noté que una lágrima salía de su enfurecido rostro. El sargento quitó la mano, escupió en ella y levantó el boxer de Antonio para meter dos de sus dedos de un golpe en el culo de Antonio.

Esa mágica habitación

«Además, no te quieres perder esto» me dice y se sacó la polla; madre mía, la polla que tenía era enorme y gorda de 21 cm o más. Se acercó a mí y yo cachondo viendo esa polla le digo que sí, que me lo quedo.

Clases con mi hermanito y un amigo

Mi hermano se desnudó y pude ver su verga en total erección. Sí, ya nos habíamos visto desnudos, pero nunca con erección. De hecho mi verga había comenzado a ponerse flácida, pero al ver a Henry, se volvió a poner muy dura.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.