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Midiéndonos las herramientas

Cuando se metió al baño me llamó y me dice que le llevara una toalla; al entrar ahí estaba él, desnudo en la ducha empapado de agua con su preciosas nalgas

Mi profe de anatomía

Me quedé totalmente paralizado, su hermoso cuerpo musculoso y con vellos en el pecho, sus grandes brazos velludos, era un hombre perfecto, claro que él notó que me había causado una impresión tremenda, se me caía la cara de vergüenza pero ya había sido muy obvio.

Mi cuñado el doctor

Mis fantasías se estaban cumpliendo y mi cuñado estaba ahí conmigo. Me confesó que me había visto varias veces desnudo mientras me bañaba, por una ventana del baño que daba hacia el patio.

El paciente hermoso del Bikini blanco.

Yo en una tanga blanca también y nos tomamos la copa mientras nos besábamos. Y jugábamos con nuestros cuerpos, después le empecé a masturbarle sobre el calzón el soltaba gemidos, y seguía besando mi cuello, mis tetillas, estábamos súper excitados, el me agarro de la mano y me llevo a su cuarto.

Mi amigo y yo ligando al hetero del salón

«¿Saben por qué ustedes dos me caen bien?» – Nos preguntó Guillermo. «¿Por qué te ayudamos con algunas tareas? – Respondió Jesús.
«Aparte… Porque son los únicos jotos que no me tiran el pedo».

Entre los dos me desnudaron

De un momento a otro Martín me dijo que el pago de que me había hablado era que así como yo me lo cojía a él, yo tenía que dejarme cojer de Alonso. No le conteste nada.

Con mis amigos en el retiro espiritual

Desde edad corta yo me sentí atraído por los de mí mismo sexo, en las películas de acción que veía con mi familia, para nada me llamaba la atención ver…

Mi amigo «homofóbico»

Él solo me miró y sonrió, bajó mi pantalón junto con mis bóxer rápidamente, y ahí estaba él mirando mi verga totalmente erecta, de aproximadamente 17 cm, lo dudó un poco pero se metió la cabeza de mi verga a la boca.

Entre compañeros de trabajo

Dejando a un lado mi falso recato, le dije «¿Me dejas tocarla?» A lo que simplemente dió un paso adelante para dejar que la tomara con mi mano.

Mi maestro favorito

Así que comenzamos jugar con nuestras lenguas entrelazadas, en ese momento no había nada que nos preocupara, comencé a quitarle la desabotonarle la camisa, poco a poco.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.