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Asistiendo a mi roomie lesionado

Mi compañero de piso, Cristóbal, había tenido un accidente con la moto y le habían tenido que ingresar debido a las contusiones que se llevó. Por suerte las más graves eran sólo dos fracturas. El principal problema era que las dos escayolas le inutilizaban ambas manos por lo que pasó a ser totalmente dependiente, apenas podía comer solo al principio.

Dejó sus dedos marcados en mis nalgas

Apenas llegué a donde el estaba, acercó sus labios a mi oído y me dijo jadeante «te voy a cojer, sé que te gusto, me encantas y hoy serás todo mío». Él sabía que me moría por ser suyo, que solo deseaba su potencia sobre mí.

El amigo casado de mi novio

Nos quedamos viendo y por primera vez con un hombre me puse nervioso, me sentí muy nervioso al tener a Nacho sobre mi sujetándome con fuerza mis brazos; nos quedamos viendo, en silencio, contemplándonos el uno al otro, entonces trate de zafarme.

En la cárcel se paga en especie

Sabía que no era algo ético menos algo que yo acostumbrara a hacer pero en serio el hecho de estar todo el tiempo tratando con gente formal y los años trabajando como abogado me hacían que fantaseara con hacerlo en una celda de la prisión, además a Ricardo lo deseaba desde hace tanto tiempo más ahora que estaba más bueno que nunca

Con olor a v3rga

Me era familiar ese olor, yo mismo lo había sentido muchas veces en mi persona, al terminar una larga jornada de trabajo, sudado, en mi jugo, y a punto de meterme a bañar.

Pasivo en silla de ruedas

Desde muy joven siempre he sido una persona muy caliente y descubrí lo que era la masturbación. Nunca he tenido problema para explorar mi sexualidad y siempre he gozado de mi cuerpo y las sensaciones que provoca el tocarme a mí mismo.

En un bar de Buenos Aires

El simple hecho de imaginármelo adentro de la cocina solo con el mozo y ahora verlo enfrente de mi sin camisa, con el pecho grande y sus brazos como troncos, expuestos a mis ojos bajo la escasa luz del bar y la avenida Corrientes, no pude evitar una erección.

«Chúpamela y no digo nada»

Yo me quedé boquiabierto y no dije nada, él se me acercó y me tocó el culo riéndose y me dijo «no te preocupes, si me la mamas a mi, no digo nada y listo.

Mi vecino el homofóbico

Mira yo no le hago a eso ya sabes, pero si crees que no viene tu hermana rápido yo te presto mi trozo para que la comas.

El futbolista callejero

Él venia algo ebrio, en el camino compartió su vaso conmigo y apenas y cruzamos algunas palabras. Él ya había tenido encuentros sexuales con 2 amigos mio y sabia que yo lo deseaba.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.