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Mis experiencias como repartidor de comidas – 1

Me invitó a pasar a su oficina, le entregue su pedido y él me dijo «bueno, entonces cómo quieres tu propina?» yo nervioso solo le contesté «cómo quieras dármela», así que él se acercó, comenzó a besarme con esos rico labios gruesos que tiene y empezó a acariciar mi espalda.

El hermano de mi viejo amigo

A pesar de todo, quien más me gustaba a parte de Julio, era su hermano Andrés, él era solo un año mayor que nosotros pero se notaba demasiado, si bien tenía un cuerpo delgado este sí estaba más trabajado y desarrollado, era blanco con unos labios gruesos que se antojaba besarlos y morderlos.

El negro José y mi primo

Pero cuando volteamos a ver al negro todo cambió, pues tenía una verga a 22 cm, gruesa, llena de venas, muy rica y apetecible. Sin experiencia sexual de ninguno de los 3 solo nos empezamos a masturbar mutuamente, después decidimos pasar a algo más y terminar con nuestra inexperiencia.

Mi vecino el drogadicto

«Ay amigo, esos chavos por dinero hacen lo que sea, la neta yo si le pagaba por darle unas chupadas, está riquísimo el cabrón.» y yo me quedé pensando en Omar y en lo que me había dicho mi amigo, la verdad si me animaría a pagarle para me dejara chuparle la verga.

Reencuentro con mi amigo

— Espero que aguantes que porque son años de no verte y mi verga, ya sabes como la pones – Solo le dije que si.

Clases con mi hermanito y un amigo

Mi hermano se desnudó y pude ver su verga en total erección. Sí, ya nos habíamos visto desnudos, pero nunca con erección. De hecho mi verga había comenzado a ponerse flácida, pero al ver a Henry, se volvió a poner muy dura.

Gemelos calientes

Mau y yo conseguimos aguantar nuestras erecciones, Mau y yo sabemos que somos gay, y que nos gusta divertirnos, pero nunca habíamos imaginado hacerlo juntos.

Sorprendí a hermano con su amigo

Por la impresión o el susto, Julio sacó su verga de mi hermano y subió su pantalón rápidamente, mi hermano no atinaba a subir el suyo, Julio se iba a retirar, y yo le dije que no lo hiciera.

Con Fermín, el popular del Bacho

Así que entró y lo seguí, al llegar noté que ya estaba con la verga de fuera pero estaba nervioso al igual que yo, entré, cerré la puerta y acomodé mis cosas para que no notarán que estábamos dos ahí.

El ayudante del entrenamiento de fútbol

De repente me mira y me dice, «estás al palo amigo!» Yo le digo «si, es por lo que me venías contando, perdón…».

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.