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Sorpresa en el vapor

Cerré los ojos, y me quité lo que traía en la cintura. Ya relajado de pronto sentí una mano recorriendo lentamente desde mi rodilla, deteniéndose brevemente a juguetear con el vello de la parte interna de mi muslo e inevitablemente acabando por tocarme los testículos..

Mi amigo y yo ligando al hetero del salón

«¿Saben por qué ustedes dos me caen bien?» – Nos preguntó Guillermo. «¿Por qué te ayudamos con algunas tareas? – Respondió Jesús.
«Aparte… Porque son los únicos jotos que no me tiran el pedo».

Entre compañeros de trabajo

Dejando a un lado mi falso recato, le dije «¿Me dejas tocarla?» A lo que simplemente dió un paso adelante para dejar que la tomara con mi mano.

¡Ah, qué rico cogía mi chofer!

«Pedro de Miraflores», así le gustaba al chófer de nuestra casa que se le llamase, un negro cubano que hacía muchísimos años había entrado a trabajar de la mano de su esposa, Florinda. Había pasado a ser casi de la familia.

El jefe y el aprendiz

Llevo muchos años trabajando en la construccion, esto me ha hecho tener un cuerpo grande y fuerte, además soy un tipo peludo y con fuertes manos cayosas de tanto trabajar.

Mi vecino el albañil

Hola mi nombre es Juan, soy un chico de 22 años y me considero bisexual, ya que aunque tengo novia y mantengo relaciones sexuales frecuentemente con mujeres, de vez en cuando no puedo resistir la tentación de mamar una buena polla. No tengo candidatos fijos, cada vez que veo a alguien con uniforme, ya sea militar, de policía, guardia de seguridad e incluso conductores, o de alguna profesión como mecánico o albañil y está delgado y alto, no puedo evitar dirigir la mirada hacia su paquete.

El técnico viene a mi casa

Tan pronto estuvimos desnudos, él comenzó a besarme y a morderme el pecho. Me besaba, me mordía me lamía, y fue descendiendo hasta el vientre donde su actuación seguía siendo la misma.

Don Roberto me entregó al empleado del taller

Y bueno accedí a que Mario me cogiera, pero con la presencia de Don Roberto que se fue a la oficina y nos dejo tranquilo para que Mario me diera tronco.

El vaquero empleado de mi papá

Estábamos todavía en camino así que mejor decidió apagar las luces y salirse hacia un camino poco transitado y con árboles altos qué harían qué nadie nos viera.

El sex en la oficina

Ya le había visto su chota gruesa y peluda pero no decía nada, entonces ya delante mío se la agarra y me dice «agárramela solamente y no te jodo más».

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.