... ...

Mi vecino me recarga la bateria

Eran como las 8 de la noche y estaba semioscuro en el parqueo cuando después de un rato de charla e intentos de cargar la batería, pasó rosándome atrevidamente varias veces debido a la estrechés entre los autos.

Descubriendo a mis primitos

Todo comenzó un día que ellos fueron a mi casa a jugar y al cabo de un rato mis padres y mis tíos deciden que van a salir, no sé adonde específicamente, pero nos dicen que no les esperemos porque van a llegar tarde.

Sentirla en mi interior…

Sobre mi estómago sentia su bulto caliente. Deslicé una mano y llegué a tocarlo, entonces creció rapidamente hasta el máximo. Me pidió que lo sacara de su bóxer

El pantalón de mi mejor amigo

El morbo hacia que cada vez me costara más resistirme a acercarme a él para tocarlo y sentir su cuerpo, pues cada vez que volteaba a verlo sentía ganas de acercarme más y más.

La apuesta se volvió una mamada

Luego, de un solo golpe la introdujo en su boca haciéndome gemir, y empezó a chupar rápido mi verga que fue creciendo en su boca mientras él lo hacía con mayor rapidez y fuerza.

El técnico viene a mi casa

Tan pronto estuvimos desnudos, él comenzó a besarme y a morderme el pecho. Me besaba, me mordía me lamía, y fue descendiendo hasta el vientre donde su actuación seguía siendo la misma.

37 Dos hermanos alivian sus necesidades

Dos hermanos narco agricultores tienen que subir a la sierra a sembrar amapola, y entre tanto mes de aislamiento tienen que recurrir a la ayuda del otro para saciar sus instintos carnales enmedio del campo.

Mi cajero bancario

Por la noche me mandó un WhatsApp y me dice «soy Iván, el chico del banco». Yo no imaginé que a él le gustaban los hombres pues se viste bien macho y no tiene rasgos afeminado

Mi primo y sus 19cms – II

Pasado un rato mi primo me abraza y me apega a su cuerpo quedando su pene totalmente erecto en mi colita, no lo podía creer, esa sensación de que un hombre fuerte me tomara en sus brazos era mágica.

De pequeño enamorando a mi vecino

Como vivía a las orillas del pueblo en ese entonces, le pedí que me acompañara a cortar mangos a la huerta de mi abuelo, le dije que me acompañara por que tenía miedo de ir solito,

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.