... ...

Si alguien pregunta, soy tu tío

En la taquilla pidió un privado y entramos. Me compró una Fanta con el chavo de los refrescos, que yo juraría que se dio cuenta de lo que pasaba. Adentro, prendió el vapor y me dijo que me quitara la ropa, se quitó la suya, bajó la colchoneta al suelo y se sentó en el banco de concreto. Yo estaba desnudo, erecto, en la puerta.

Cruising sin internción

Terminé de lavar mis manos, y me toca la verga para ver si me seguía, y volví a los urinarios, y vaya que dio resultado porque al rato veo al tipo a lado mio, por dentro me sonreía porque es más fácil de lo que pensé.

En el convento

Comenzamos a quitarnos la ropa, entre besos, mordidas y caricias. Me acostó y se subió hasta mi pecho, y me puso en la cara su verga que le medía fácil 19 cm y era muy gruesa, recta.

La luna de miel

Mi ahora nuevo primo notó que yo le miraba esa tremenda erección y solo se sonrojó y me dijo «es que quería acción, pero Samantha está como muerta».

Mi primer experiencia sexual

En nuestra inocencia, y sin saber nada de lo que hacíamos, estuvimos jugando un buen rato, nos tocábamos todo el cuerpo, todos contra todos. Nos frotamos mutuamente; yo frotaba mi pene por su vagina y Lulo por detrás frotaba su pene sobre el ano de Choni.

Coqueteo en el transporte

Cuando le dije que estaba por venirme, me pidió que se los aventara adentro y así lo hice. Fue muy morboso ver sus nalgas, abrirlas y ver mi semen salir.

Mis primos son mis novios

Él no dijo nada, solo se dio vuelta poniendo sus nalgas pegadas a mi cuerpo, se bajó el boxer y tomó mi verga con su mano y la dirigió a su culo; yo no sabía qué hacer, él me jaló de la cintura para que yo quedara en la misma posición que él.

Primos y hermanos (parte 2)

Continúa la historia. Mis primos, mi hermano y yo ya no nos limitamos solo a orales, sino que decidimos entregarnos y mutuamente desvirgarnos.

Primos y hermanos (parte 1)

Una tarde mientras estábamos los cuatro jugando, mi hermano sacó una revista porno que de inmediato hizo que nuestras hormonas se dispararan al igual que nuestras vergas.

Mi maestro de secundaria

«¿Pero qué tenemos aquí, al niño le gustan los arnés, ok entonces yo seré tu amo?»

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.