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La rica leche de mi alumno

Las cosas se tornaron un poco calientes, mi pene se empezaba a parar, pero en ese instante cuando seguimos besandonos hice algo que cambiaría todo: le agarré el paquete y ufff vaya que tenía algo, comence a marturbarlo por debajo del pantalon de la escuela (pantalon formal), cuando de repente sonó mi teléfono y erompió el momento.

7 disparos sobre mi amiguito

Solo traíamos puesto boxer y a mi ya se me estaba parando y fue cuando puso su mano sobre mi pene y yo en el suyo que también ya estaba erecto y así estuvimos un rato acariciándonos mutuamente y descubriendo el placer que esos movimientos provocan.

Con mi primo en Acapulco

Decidí salirme de la alberca para irme a bañar pero cuando iba saliendo se me bajó el shorts hasta las rodillas por lo que quedé desnudo frente a mi primo; rápido me volteé y me dijo «primo, sí que estás nalgón, y qué buen paquete que te cargas».

El nalgón de la secundaria

Se puso de espaldas y se agachó a propósito para que viera sus nalgas ricas, grandes ahí frente a mi. Puso un video y se puso a mi lado, se recostó y entonces ambos viendo la tv comenzamos a decir lo ricas que se veían las chicas y lo grandes que tenían las tetas.

Aprovechando mi casa sola

De sus besos luego fue bajando y sin más comenzó a mamar mi pene como nadie lo había hecho jamás, me sentó en el sillón y siguió mamando cuando de repente sentí su lengua en mi ano… fue una sensación maravillosa.

De niño en el balneario

Sé que para la edad que yo tenía era muy tremendo arriesgarme de esa forma, pero me fascinaba eso y de verdad quería tocarle esa polla riquísima.

Con mis amigos en el retiro espiritual

Desde edad corta yo me sentí atraído por los de mí mismo sexo, en las películas de acción que veía con mi familia, para nada me llamaba la atención ver…

El hermanito de mi novia

Como he dicho mi cuñado entrenaba mucho de su cuerpo, a parte de tenerlo musculado lo llevaba depilado entero. Ya nada más entrar en el coche se me puso un poco dura.

Mi amigo «homofóbico»

Él solo me miró y sonrió, bajó mi pantalón junto con mis bóxer rápidamente, y ahí estaba él mirando mi verga totalmente erecta, de aproximadamente 17 cm, lo dudó un poco pero se metió la cabeza de mi verga a la boca.

¡Ah, qué rico cogía mi chofer!

«Pedro de Miraflores», así le gustaba al chófer de nuestra casa que se le llamase, un negro cubano que hacía muchísimos años había entrado a trabajar de la mano de su esposa, Florinda. Había pasado a ser casi de la familia.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.