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Él me lleva 30 años

Nos acostamos, comenzamos a besarnos, él me tocaba mucho y en lugares que me gustaba; tocaba mucho mis piernas y me sentía cómodo con el hecho de que le gustaba así tal y como soy.

La lencería que me dio mi cuñado

Me retiró y entendí que ahora era mi turno de recibirlo; él se subió el pantalón, fue asu cuarto y trajo ropa interior de su mujer, muy linda, de encajes. Me desnudó, me puso las tangas de su mujer y un bra.

Mi fantasía sumisa

Luego, sin más, me soltó una fuerte nalgada en cada lado. No pude evitar un grito de dolor y sorpresa. «¿Te gusta?» me dijo, a lo que respondí suavemente que sí. Vinieron tres nalgadas más.

La primera vez de Antonio

Me dijo sonriendo «qué menudo despertar más rico», mientras que yo me quedé un poco cortado y fui al baño a mear y el padre se puso en la puerta del baño y por el espejo miraba como yo meaba. Me dijo que tenía una buena polla y que si me hacía pajas pensando en su mujer. Yo todo cortado le dije que sí y él se rio y me dio una palmada en el culo.

Andrés, el amigo de mi papá (2: con mi papá también)

Cuando abrí la puerta se escuchaban a lo lejos unos gemidos (eran del cuarto de mi papa), y como soy tan curioso, me acerqué por la ventana, y me lleve una gran sorpresa, cuando vi a mi papa con Andrés.

De niño en el balneario

Sé que para la edad que yo tenía era muy tremendo arriesgarme de esa forma, pero me fascinaba eso y de verdad quería tocarle esa polla riquísima.

Mi vecino, el señor barbón

Llegué y de una mi vecino me dijo que le hiciera sexo oral, pero le dije que no, pues en realidad eso no va conmigo. Él entendio y procedí a bajarle su boxer y noté su verga como de unos 17 cm no erecta del todo

Con la ropa de mi mujer

Ya no tenía problemas con la tanga porque el pantalón me sujetó y me hacía una cola muy linda (debo confesarlo) pero una vez que la producción terminó, no sabía que hacer, me senté en el sillón y miraba TV vestido de mujer, pero la verdad era otra. Salir o no salir esa es la cuestión.

Yo 18, él maduro

«Uf perrita tienes unas nalgas preciosas» luego siento que él restriega toda su cara en mis nalgas y yo hago un movimiento con mis nalgas y caderas para que las sienta mejor y el me dice: «qué rico perrita»

El compadre de mi papá

Fue hasta que sentí que me abrazaba con fuerza, me desperté, y sin poder verlo me dijo al oído, te quiero mi amor, y te tengo ganas, te extraño, me haces falta, nunca me dejes preciosa.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.