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Me enculé de mi tío divorciado.

Juro que lo amaba cuando acariciaba mis cabellos y mi espalda mientras escuchaba mi voz contándole algo sucedido en mi casa o en mi colegio, mirándome como si nada más que yo importara.

Yo 18, él maduro

«Uf perrita tienes unas nalgas preciosas» luego siento que él restriega toda su cara en mis nalgas y yo hago un movimiento con mis nalgas y caderas para que las sienta mejor y el me dice: «qué rico perrita»

Seducido por mi hijo

Una noche llegó ebrio y le dije que tenía que bañarse. Lo desnude y ahí fue cuando le vi aquella polla tan rica semi peluda pero larga y gorda. Con la excusa de bañarlo lo toqué pero él no reaccionaba, sin embargo lo acosté así desnudo y no me atreví a más.

El compadre de mi papá

Fue hasta que sentí que me abrazaba con fuerza, me desperté, y sin poder verlo me dijo al oído, te quiero mi amor, y te tengo ganas, te extraño, me haces falta, nunca me dejes preciosa.

Mi maestro de inglés me consuela

Paso un rato hasta que finalmente termino en mi boca. Aun sin tragarme esa exquisita y tibia leche, me acerque a el para besarlo y compartir ese suave manjar.

Mi padre, mi amante

Comenzó por meter un dedo, eso me puso como loco, me termine de desnudar e intente seguir con mi trabajo, pero mi padre me tomo de las axilas y me atrajo hacia el…

El papá de mi amigo Memo

Usaba barba y era lo que se denomina un oso ejemplar. Trabajaba en una empresa y tenía un cargo mas que importante lo cual hacia que impusiera respeto al mirarlo, y eso yo lo admiraba.

Los empleados de papá

Vitín se arrodilló y comenzó a chuparle la polla a Agustín, que comenzaba a gemir al tiempo que le profería toda suerte de insultos a su compañero.

Mi encuentro con el guardia del antro

Por su parte él se quito la camisa que llevaba y se desabrochó el pantalón, igual empecé a besar su cuello sus pezones peludos, besé su abdomen hasta llegar a su verga ya en erección. Era grande, 23 cm, la más grande que había visto, era hasta eso proporcional al tamaño de su dueño.

Mi exprofesor de matemáticas 2: en el parque

Le empecé a lamer el glande él gemía y me decía que era increíble mientras yo podía sentir como latía su verga cosa que me encantaba aunque era difícil lograr meter esa verga en mi boca pero ya con relajación y práctica pude saborear más cada vez.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.