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Mi señor mecánico

Entonces el señor se acercó a mi y me dijo en voz baja: “tienes un buen culito y quise que vinieras porque quiero que me des unas mamadas de verga” y lo dijo con tal seguridad y esa ronca voz que yo ya no hablé más cuando me agarró de los hombros y me hincó frente a él.

Mis vecinos, los hermanos calientes

Fue al rato que José me empieza otra vez a meter los dedos en la cama y Pedro nos cacha y dice que si también él podía integrarse; no dijimos nada y en eso Pedro se empieza a tocar su verga sobre el pantalón, se baja el cierre y saca su verga.

Mi compañero seminarista

La noche de domingo yo veía que mi compañero iba mucho al baño y solo se la pasaba en el teléfono así que le escribí «Échale menos saliva para que no se escuche que te la estas jalando”.

Por culpa de Twitter

Después me comenzó a sacar la ropa y yo a él, una a una hasta quedar desnudos y otra vez no comenzamos a besa. Entonces me dio la vuelta y me dio un beso negro que ¡uff! me encantó, me dilato bien rico y luego me comenzó meter su polla, una rica verga blanquita de poco más de 16 centímetros.

Travestido para mi amor

Me sentía tan mujer en sandalias blancas de tacón, pantimedias blancas con encaje hasta la parte alta de mis piernas, brillo labial, el tintineo de los aretes, anillos, y muchas ganas de experimentar mi primera penetración. Recosté mis manos sobre su pecho y rasque sus pezones.

Regalote de navidad

Le mandé un mensaje a Alex con el típico «Feliz Navidad». Después de unos minutos él me contesta con algo similar seguido de otro mensaje que decía: «¿y que? No me vas a dar mi feliz navidad?».

Me gané un hétero en el metro

Con más valor que antes le metí la mano por el pantalón y sobre el bóxer le toqué sus duras nalgas y pensé en la posibilidad de tocarlo pero ahora por dentro del bóxer.

El nalgón que me cautivó

Al verme ahí me da la espalda y lentamente baja la licra liberando sus glúteos rasurados con algo de estrías pero perfectas, para una nalgada y mordida.

Mis experiencias como repartidor de comidas – 1

Me invitó a pasar a su oficina, le entregue su pedido y él me dijo «bueno, entonces cómo quieres tu propina?» yo nervioso solo le contesté «cómo quieras dármela», así que él se acercó, comenzó a besarme con esos rico labios gruesos que tiene y empezó a acariciar mi espalda.

Mi vecino el drogadicto

«Ay amigo, esos chavos por dinero hacen lo que sea, la neta yo si le pagaba por darle unas chupadas, está riquísimo el cabrón.» y yo me quedé pensando en Omar y en lo que me había dicho mi amigo, la verdad si me animaría a pagarle para me dejara chuparle la verga.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.