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Mi virginidad con mi tío – 1

Él ya estaba dentro del agua, rápido se hecho shampoo y mi enjuagó para salirse del agua y dejarme la ducha, al quitarse la espuma de la cara volteo a verme y luego por un segundo a mi erección, no dijo nada. Hice lo mismo bajo el chorro del agua, tallandome la cabeza mientras él se tallaba el cuerpo.

El rico cuerpo de mi primo del campo

Yo estaba a mil concentrándome en disimular mi erección cuando de pronto veo que quien ya la tenia súper parada era él; pude notar el tamaño de su erección por encima de sus shorts y le calculaba yo unos 16 cms.

Dos hermanos para mi solo

Luego mi amigo se acercó a nosotros, me agarró mi mano y la puso en su verga salida de su pantalón sin ningún tapujo; ellos ya traían su plan y yo estaba encantado de comerme a esos dos machitos por quienes las viejas de mi escuela se morían y que yo tenia para mi. 

La noche que provoqué a mi tío borracho

Parece que funcionó pues mi tío de inmediato se acercó y me acarició mis nalguitas, me las sobó un buen rato y hasta les dio un beso mientras yo me seguía haciendo el dormido.

Aprovechándonos de dos hermanos

Volteé a ver a mi amigo y él estaba en las mismas condiciones, con la polla del hermano menor en la boca tratando de que se pusiera dura.

Un tío que no conocía

Fue cuando me voltea y me acuesta boca abajo; me abrió mi nalguitas y soba con su dedo mi ano virgen. Sentí entonces algo húmedo entre mis nalgas, volteo y miro me estaba chupando mi culito provocando en mi un montón de emociones.

Mis vecinos, los hermanos calientes

Fue al rato que José me empieza otra vez a meter los dedos en la cama y Pedro nos cacha y dice que si también él podía integrarse; no dijimos nada y en eso Pedro se empieza a tocar su verga sobre el pantalón, se baja el cierre y saca su verga.

Por culpa de Twitter

Después me comenzó a sacar la ropa y yo a él, una a una hasta quedar desnudos y otra vez no comenzamos a besa. Entonces me dio la vuelta y me dio un beso negro que ¡uff! me encantó, me dilato bien rico y luego me comenzó meter su polla, una rica verga blanquita de poco más de 16 centímetros.

Travestido para mi amor

Me sentía tan mujer en sandalias blancas de tacón, pantimedias blancas con encaje hasta la parte alta de mis piernas, brillo labial, el tintineo de los aretes, anillos, y muchas ganas de experimentar mi primera penetración. Recosté mis manos sobre su pecho y rasque sus pezones.

Con mi primo a todas horas

Pensé que eso sería suficiente, pero la tentación fue más y volví a su habitación y ahí seguía pero ahora tenía una enorme erección que invitaba a repetir todo.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.