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El guardia del banco

De pronto se quedó en silencio, tomó la taza que yo tenía en las manos y la dejó sobre una pequeña mesa, me queda mirando y sentí un hormigueo en mi estómago, me sonríe y se acerca y me besa.

Midiéndoselo a mi crush

Él calló mi boca metiéndomelo de nuevo y estaba sujetando mi nuca y mi cabeza y empujando para que llegara hasta mi garganta, lo cual me producía arcadas pero a él no parecía importarle así que yo solo me deje dominar.

Cruising sin internción

Terminé de lavar mis manos, y me toca la verga para ver si me seguía, y volví a los urinarios, y vaya que dio resultado porque al rato veo al tipo a lado mio, por dentro me sonreía porque es más fácil de lo que pensé.

Coqueteo en el transporte

Cuando le dije que estaba por venirme, me pidió que se los aventara adentro y así lo hice. Fue muy morboso ver sus nalgas, abrirlas y ver mi semen salir.

Álvaro, el taxista

«Pues nunca lo he hecho, pero yo creo que es pequeñita, cuando veo porno siempre los tipos tienen vergas muy grandotas, y más si son negros»

Cruising en la barranca

Tenía un culo hermoso que se le dibujaba bajo el short de licra con el que se ejercitaba; yo apenas pude lo voltié para bajarle ese trozo de tela y comerme su riquísimo par de nalgas blancas.

Poseído en la obra en construcción

Soy Gustavo, soy un activo-pasivo de 23 años, y voy a contarles una historia que me pasó hace pocos días cerca de donde yo vivo, en la ciudad de Buenos…

El rico morro de la motocicleta

«Ya me hacía falta salir de la casa no te conté pero soy casado desde hace tres años vivo con mi mujer y tenemos una bebe y estar todo el tiempo en casa me está volviendo loco» me dijo el sexy motociclista.

Mi regalo negro

Yo me arrimo al negro, siempre de rodillas a la altura de la verga de los dos, y le agarro el calzoncillo pero antes de bajárselo aprieto con mi boca abierta la verga del negro varias veces aún bajo el bóxer del negro y fue entonces que aparece un pedazo que jamás había visto algo igual.

Me visitó en el trabajo

En mi trabajo tenía que tomar medidas de los cuerpos de los clientes para hacer los alquileres ya que eran totalmente a la medida, y entre conversaciones e insinuaciones él me dijo que le gustaría saber la medida de su pene, yo no lo podía creer, los nervios me traicionaban y mi cuerpo se estremecía, pero me arme de valor y le invite a pasar atrás a el vestidor

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.