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El regalo de cumpleaños de mi novio

En ese momento Luis abrazo a Ale y como él quedó dándome la espalda, Luis empezó a tocarle las nalgas a Ale, eso me calentó tanto que mi verga se ponía dura. Luis le bajó el pans a Ale y se empezaron a besar así de la nada; Luis echó una mirada como diciendo: «Mira que rico… ven únete»

Mis experiencias como repartidor de comidas – 4

Desde el momento que entré mi cliente me recibió con una mirada lujuriosa como siempre, y pude darme cuenta que su socio me observaba de pies a cabeza de la misma forma. Nunca nos habíamos visto hasta ese momento.

Regalote de navidad

Le mandé un mensaje a Alex con el típico «Feliz Navidad». Después de unos minutos él me contesta con algo similar seguido de otro mensaje que decía: «¿y que? No me vas a dar mi feliz navidad?».

El militar nalgón

Fui tocando pierna y nalga, eran enormes; seguí rozando con mi verga su cuerpo y cada enfrenon tocaba más de su trasero hasta que de repente se colocó a un costado como para darme total acceso a él.

Mis experiencias como repartidor de comidas – 3

No podía creer que hubiera entrado sin ninguna molestia. Él empezó a empujar suavemente mientras ahora yo empezaba a mover mis caderas de forma circular, fue algo tan rico. Los dos nos movíamos a sincronía mientras nos comíamos a besos.

Me gané un hétero en el metro

Con más valor que antes le metí la mano por el pantalón y sobre el bóxer le toqué sus duras nalgas y pensé en la posibilidad de tocarlo pero ahora por dentro del bóxer.

Con mi primo a todas horas

Pensé que eso sería suficiente, pero la tentación fue más y volví a su habitación y ahí seguía pero ahora tenía una enorme erección que invitaba a repetir todo.

La trusa de mi mecánico

De reojo, por detrás de su espalda semi curvada, alcance a ver la trusa roja y el resorte negro que llevaba. Me prendió tanto esa posición que estiraba más la cabeza para ver más.

En los baños del gimnasio

Las miradas de ambos se cruzaron bajo el agua de las duchas. No sabía qué hacer, pero sentía que iba a estallar. Sin que el contacto visual desapareciese, lo vio atravesar la distancia que los separaba. El aire se negaba a abandonar los pulmones de Jaime.

El nalgón que me cautivó

Al verme ahí me da la espalda y lentamente baja la licra liberando sus glúteos rasurados con algo de estrías pero perfectas, para una nalgada y mordida.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.