🔥 Un relato exclusivo de Relaróticos 🔥

Les contaré mi historia, es de como empezó todo con el que es mi actual pareja sexual. Esto paso hace como 6 años, actualmente tengo 29 años y llevo vida de hetero, y Fer, el protagonista de esta historia tiene apenas 23.

Desde que yo estudiaba la universidad él se empezó a acercar a mi con intención de amistad. Cabe señalar que viviamos cerca el uno del otro, así que los fines de semana salíamos a tomar unas cervezas entre amigos y como me caía muy bien siempre lo invitaba, y terminó siendo amigo de mis amigos pese a la diferencia de edades que había entre ambos.

La que teníamos era una amistad chida, mucho de tomar y sin tener pesos. Conforme fue creciendo Fer empezó a desarrollar más su cuerpo y sus facciones masculinas se realzaron así que lo empecé a ver de una manera distinta, me empezó a gustar mucho, pero sabía que era complicado que sucediera algo entre nosotros.

Pese a tener “todo en contra” inicié el ligue con él de la manera equivocada, ya que con cada acción que tenía hacía él lo alejaba más en lugar de acercarlo, y es que en lugar de que yo lo tratara chido para que se sintiera en confianza, prefería tratarlo culero como amigos hombres, todo lo hacia para que se viera que lo seguía viendo como amigo y no como hombre, para disimular pues.

Él resintió el cambio de mi actitud así que durante algún tiempo esto siguio igual y ya me estaba dando por vencido ya que yo sospechaba que él ya sabía de mis intenciones pero se hacía el desentendido. En fin, pasó el tiempo y nada de nada; yo empecé a trabajar en una obra cerca de donde el empezó a estudiar la universidad.

Así que inicié nuevamente el plan, le pregunté sus horarios y lo esperaba a la salida, me ofrecía a llevarlo a su casa y aprovechaba el camino para platicar y tocar el tema amoroso / sexual el cual siempre cambiaba por otra cosa, hasta que un día en una peda me dijo que no podía tener algo más conmigo por qué él me veía como un hermano mayor y que él quería ser como yo y yo de “verga entonces ya la cagué” le dije, pero él me dijo que todo lo bueno que veía en mi ya no lo vería jamás, así que le dije “pues ya valió we, pero pues aprovecha de lo malo, al fin y al cabo la amistad ya había valido madre”.

Yo ya ganaba plata y lo empecé a llevar a lugares chidos y cosas así y al vato le gustó esa vida, y así empecé a ganar otra vez su confianza. Hasta que un día, un día que no se me olvida, fue un 3 de febrero que salimos a tomar como de costumbre, cuando ya estábamos pedos nos fuimos a mi depa a seguirle con el desmadre; llegamos varios y al final solo quedamos Fer, un amigo suyo y yo.

El otro vato era súper chacal y luego luego me tiró el calzón, pero como estaba Fer le dije que se iba a enojar por qué él no le gustaba ese desmadre a lo que me contestó “como crees, yo lo hago que jale” y me llevó a mi cuarto; ahí el chacal y yo nos dimos un rico faje y me dijo “ahorita te traigo al pinche rajón del Fer para que te lo comas… ya verás, nadamás me vas a tener que alivianar con una lana”, le dije que por eso no había pedo, pero que lo trajera.

Pasaron como 5 minutos y entraron los dos sin camisa. Fer estaba nervioso y yo igual, pero su amigo, que era todo un experto, se sacó la verga y me dijo “mamale puto, que es lo quieres”.

Empecé a mamar su rica verga y Fer solo nos veía y dijo que se iría para que cogieramos a gusto y su amigo, al que yo ya se la estaba mamando le dijo “ya puta, no te hagas el santo si también te gusta el desmadre no te hagas pendejo”.

Lo jaló y lo hizo que se bajara el pantalón; por fin tenía ese cuerpo que tanto había deseado, sus brazos gruesos, sus piernas fuertes y sus grandes nalgas estaban a mi alcance, así que me lancé como una loca a esa verga deliciosa que siempre había deseado, por cierto una verga gorda de unos 17 cm pero gruesa, con un tronco lleno de venas y una cabeza rosadita la cual termina en punta, además unos huevos grandes los más grandes que he visto hasta ahora.

Tenerlo era como un sueño, lamí cada parte como nunca lo había hecho y su amigo empezaba a tocarme las nalgas pues ya quería cogerme pero yo solo quería que me cogiera Fer y ser de él, no de su amigo, pero ya lo tenía ahí así que accedí a todo ya que gracias al amigo mi Fer se dejó llevar por la situación.

Y ahí estaba yo, tenía dos vergas para mi solo, él amigo de Fer me pidió un condón y se lo puse, me empezó a meter su verga pero yo no podía pensar en otra cosa que no fuera la verga de Fer, estaba desesperado por sentirlo a él; pasaron como 20 minutos y el amigo de Fer se vino y le dijo a Fer “ya vas tú puto” y saqué un nuevo condón y se lo puse; ahí supe que tocaría el cielo.

Sin más Fer empezó a meter su rica verga de una manera tan rica y delicada que pude sentir como entraba cada centimetro de su gorda verga y cómo mi culo la iba recibiendo como si fuera parte indispensable de mi cuerpo.

Lo había soñado tanto que ahora que se hacía realidad yo no sabía que hacer; estaba en las nubes y solo gemia como una puta. Mientras Fer me cogía su amigo prácticamente desapareció y eso hizo que mi Fer me tomara más confianza, fuera más deshinchado, y me empezó a coger de una manera tan espectacular que nada más me dejé llevar y no opuse nada de resistencia, él hizo conmigo lo que quiso.

Me uso en varias posiciones durante más de 40 minutos, yo quería que jamás terminará porque eso era lo que más deseaba y estaba pasando por un sinfín de emociones y algo de sentimientos; tardé más de dos años para llegara ese punto y no lo dejaría pasar por nada del mundo, así que lo disfrute lo más que pude, porque no sabía si se repetiría, era una moneda en el aire…

Terminamos, nos quedamos un rato recostados platicando sobre lo que había pasado a lo cual ninguno de los dos esperaba que pasara; nos limpiamos todo y cuando regresamos a la sala ahí estaba el amigo (Tony) esperándonos con una cerveza en la mano y en boxers, solo nos vio y sonrió una sonrisa burlona y coqueta, nos dijo “ya ni la chingan cabrones parecía una pinche película porno, parecía que nunca habían cogido”.

Y desde ese día, mi vida cambio, ya que las visitas de Fer y las salidas cambiaron, ya no solo era tomar, ya era algo más, un rico sexo que cada vez fue siendo más frecuente y cada vez mejor, cada que nos podiamos ver era una experiencia nueva con él.

Lamentablemente se me casó, me dijo que nada va a cambiar, pero yo sé que si.

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