Recuerdo aún como fue. Yo tenía 17 años, estaba en el último año de preparatoria. Mis amigos y amigas habíamos decidido realizar un viaje los seis a la playa.

Reservamos dos habitaciones, una para las chicas y otra para nosotros los hombres. Recuerdo que me tocó dormir compartir cama. Nos ibamos a quedar tres días en un todo incluido. El primer día recuerdo con claridad como al entrar al restaurant del hotel para comer me lo encontré.

Era un hombre de aproximadamente 30 años, era de complexión atletica, musculos grueso, lampiño y muy guapo. Traía una playera blanca que permitía observar sus musculos y su pecho marcado. Traía un short azul marino entallado que dejaba ver una verga grande y un trasero aún más rico.

Lo mire por un segundo.y pude sentir como mi verga se ponía dura. Yo era (soy) delgado, en ese entonces ya tenía barba por lo que me veía un poco mayor y muy masculino.

Los pezones se me pusieron duros cuando note que me miraba. Me sentí nervioso y baje la mirada. Terminé de servirme los alimentos y fui a sentarme con mis amigos. De repente note que se sentó con una chica, era su esposa. Lo supe porque los dos tenían anillo.

Esta situación no me desanimo, puesto que sólo se me había hecho guapo. En ese entonces aún no salía del closet por lo que mirar de lejos no iba a ser problema. En eso estaba cuando siento una mirada, pero una mirada lujuriosa.

Me di cuenta que el chavo me miraba fijamente. La verga se me puso dura como tabla, sentiae como me palpitaba. La comida terminó y todos quisimos ir a la playa. Pasamos un buen rato. Yo estaba tirado en el camastro solo, pues mis amigos estaban dentro del mar, cuando veo salir del mar caminando al chico, su pecho duro rebotaba conforme caminaba, y ¡Caminaba hacia donde yo estaba!

Yo traía un short pequeño y se noto claramente cuando se me paro porque me puse una toalla encima. El chico siguió acercandose, ya no traía playera y el trabajo en el gimnasio se le notaba. Su pecho era fuerte, como para pegarle la cara en las tetas y chuparselas todo el rato.

Ya solo traía una truza blanca que dejaba ver su entrepierna,no era un gran paquete pero dejaba ver sus dos nalguitas, eran unas nalgas carnosas y al igual que el pecho estaban de buen ver. Como para enterrarles la lengua y jugar con ellas en mi cara. Todo eso hizo qie se me pusiera más dura. El chico se sentó en el camastro de a lado. Me saludo y yo le conteste.

Me preguntó que con quién venía y el me contó que venía con su esposa de vacaciones pero que en realidad era porque necesitaban un descanso, que casi ni cogian. Yo le dije que eso estaba mal, que una relación necesitaba haber acción sino no servía. Al final me dijo que tenía razón. Todo ese tiempo traje el corazón bombeando sangre a mi verga, la sentía que me iba a explotar.

Quite la toala para acomodarla pero la cabeza se me salió de short y el chico se fijo.

-Uy, tu no debes tener ningún problema para meter esa verga.
-No. Le contesté y me puse colorado. La verdad es que me sirve muy bien.

El solo se mordió los labios mirandome y a mi se me puso más dura. Así pasaron los días, siempre me lo encontraba en el reataurant y la verga me palpitaba. Quería a ese hombre, sentir su piel junto a la mia, jalarle el cabello hacia atras mientras le mordia el cuello. Lamerle todo el cuerpo hasta ponerlo de rodillas. Hacer que gritara de placer.

El último día decidí hacer lo impensable, quería cogermelo, que sus nalgas recibieran mi verga caliente, que sus labios tocaran mi verga. Vi que se paro al baño del lobby, lo seguí disimuladamente. Él se fijo que lo seguía.

Se metió rapidamente a un cubículo, no habia nadie más. Yo me quede afuera, no quería asustarlo. El corazon bombeaba sangre. Mi verga estaba durísima, estaba muy mojada, se podía ver a través de mi short.

Lo espere afuera, no quería asustarlo, escuche como se sacaba el rifle y orinaba. El sonido de sus.miados saliendo de su verga me prendió aún más. Ya por fin cuando salió, yo estaba frente a él. Me estaba sobado la verga sobre el short y le dije

-Pensé que no ibas a salir. El se quedo viéndome sin decir nada. Se veía como su verga también se ponía dura.

– Yo no le hago a eso.
Dijo -¿Y por qué la tienes dura? Sabes que la quieres (mi verga).
-Escucha estoy casado y no quiero. Estás guapo y me gusta tu barba pero no. P

ara entonces ya estaba casi en la salida cuando sin pensarlo me la saque y le dije tu te lo pierdes. En eso cierra la puerta y me dice -Quiero tu verga en mis nalgas, papi pero aquí no. Nos pusimos de acuerdo, nos ibamos a ver en mi cuarto. Me asegure que mis amigos no estuvieran y él llegó.

Traía el mismo short con el que lo vi la primera vez, traía una mirada de preocupación. Le toqué la cara y le dije «Tranquilo, todo ira bien». En eso lo bese suavemente, sus labios estaban calientes y sabian a coco.

Esta cercanía nos excito y comenzarnos a besarnos mas intensamente, metiendonos la.lengua y compartiendo saliva. Yo lo fui desnudando, sintiendo sus musculos, su calor y su piel. Su pecho era delicioso, me tomé todo el.tiempo para apretarle el pecho, lamerselo, chuparlo.

Quería que gozara. Lo tomé en mis brazos y.baje mis manos apretandole las nalgas. Gimio y me miró a los ojos. Esto me prendió aun más, lo tire a la cama y le quite el calzón. Lo puse en cuatro y confirme lo firme de sus nalgas, estaban redonditas. Perfectas.

Yo me quite el short y saqué mi verga que ya tenía un chingo de precum. Y comence a lamer y chupar, le mordi las nalgas. Cada gemido que él daba era como un aliento a seguirle haciendo mas cosas. Le gustaba, descubrí que le gusta a ser sumiso.

Le meti dos dedos y reparó pero me dijo que continuara. Yo quería meterle la verga, ya estaba durisima pero antes quería pasar mi verga por sus labios, metersela en la boca hasta sacarle lagrimas. Y así fue, vi como me miraba a los.ojos mientras se la tragaba toda. Me lamio los huevos, me beso todo, incluso me mamo el culo.

Cuando hizo esto le dije que se habia portado mal y lo voltie para metersela. Probamos varias posiciones, y siempre el pedia mas. Yo sentia como su culo estaba bien apretadito y cada que se la metia me apretaba la cabeza de la verga.

Esto me producía mucho placer. Así continuamos por un rato hasta que le dije que me iba a venir. Yo quería venirme en él y él también. Seguí bombeando mientras lo miraba a los ojos. Me gustaba que se dejara dominar. El con sus piernas torneadas y.largas y yo dandole sabroso.

Al final los dos nos venimos al mismo tiempo. Senti como se apreto más todo y chorros de leche nos salieron. Yo lo llene todo por dentro y el se lleno todo el abdomen. Segui dandole un poco después y cuando saque mi verga toda la leche que le había dado le escurrio entre las nalgas. Yo lami su abdomen saboreando sus mecos, su leche me lleno la barba y después los bese llenandole la cara de sus propios mecos.

Terminamos y nos metimos a bañar. Nos dimos otros orales en la regadera y nos despedimos cuando terminamos. Ese fue el último día de mis vacaciones. El.me pidió mi número pero decidí mejor no darselo. Me arrepiento porque su culo estaba bien apretadiro

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