... ...

Cruising en la barranca

Tenía un culo hermoso que se le dibujaba bajo el short de licra con el que se ejercitaba; yo apenas pude lo voltié para bajarle ese trozo de tela y comerme su riquísimo par de nalgas blancas.

Pervirtiendo a dos amigos

Decidí meterme a bañar y me quité toda la ropa frente a mis amigos, yo como si nada, quedé desnudo e incluso les pregunté si no querían bañarse de una vez; ellos se voltearon a ver y, casi al mismo tiempo, dijeron que sí.

La orgia del cibercafé

Todo eso era confuso, era como otra parte d mi que me tenía ahí viendo a un montón de machos comiéndose entre ellos, era de verdad una sensacion rara.

37 Dos hermanos alivian sus necesidades

Dos hermanos narco agricultores tienen que subir a la sierra a sembrar amapola, y entre tanto mes de aislamiento tienen que recurrir a la ayuda del otro para saciar sus instintos carnales enmedio del campo.

Con el hetero grifo

Paré la moto y le dije «¿y ahora?» Y dice: «pues pon porno hetero para que me prenda chingon..»Total le puse x videos en el cel para que escogiera los videos y le desabroché el pantalón y empecé a mamársela como mejor podía..

Mi primera vez con un vato

Me agarraba del pecho con la mano izquierda y con la derecha me agarró de la ingle acariciando también mis huevos. Daniel jadeaba cada vez más fuerte y yo también.

Comprando caricias en la alameda CDMX

Es un día normal, tú empiezas a caminar rumbo a la Alameda a ese lugar tan bonito, lleno de arboles y fuentes, pero tú no la visitas por eso sino por sus demás atractivos que tiene, de pronto te detienes ahí, junto a la fuente principal.

Los morritos de Mazatlán

Les voy a contar la historia de aquella vez que disfruté de unas deliciosas vacaciones rodeado de verga al por mayor.

Vapor gay en Monterrey

Un día antes del viaje, hice un contacto para que me llevara a visitar algún vapor gay de Monterrey. Mi calentura estaba a lo máximo, me comuniqué por teléfono con este chavo y nos quedamos de ver en cierto lugar al siguiente día.

El chavo que me ligó en el metro

Desde que se subió al vagón comenzó a arrimarme su pene erecto en mi trasero, y cada que se llenaba de gente el viaje me pellizcaba las nalgas… cuando me invitó a su depa me fue imposible decir que no.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.