... ...

La noche que me compré un repartidor de comida chacal

Me excita la idea de seducir a un hetero, de pagar por ese placer prohibido que ellos solo dan por necesidad. Ese día, un martes cualquiera, pedí comida por una app: tacos al pastor con todo, porque el hambre me había atacado después de un día largo en la oficina. No esperaba nada especial, solo saciar el estómago.

El repartidor de la ferretería

Era mi primera chamba tenía 17 cuando trabajé en la ferretería de Gonzales, soy delgado pero con un culo carnoso y duro muy grande eso lo supe desde niño me…

Mi experiencia como repartidor en moto

Con 17 años tenía todas las tardes libres y buscaba un trabajo que pudiese compaginar con mis estudios de bachillerato cuando a dos manzanas de mi casa abrieron un Video-Club…

El chavo de las entregas a domicilio

Soy de Guadalajara, México y tengo 42 años. Hace como un mes y medio me mude a un apartamentico bastante pequeño, vivo solo y desde niño me a gustado que…

Mis experiencias como repartidor en moto

Con 17 años tenía todas las tardes libres y buscaba un trabajo que pudiese compaginar con mis estudios de bachillerato cuando a dos manzanas de mi casa abrieron un Video-Club…

Mis experiencias como repartidor de comidas – 4

Desde el momento que entré mi cliente me recibió con una mirada lujuriosa como siempre, y pude darme cuenta que su socio me observaba de pies a cabeza de la misma forma. Nunca nos habíamos visto hasta ese momento.

Mis experiencias como repartidor de comidas – 3

No podía creer que hubiera entrado sin ninguna molestia. Él empezó a empujar suavemente mientras ahora yo empezaba a mover mis caderas de forma circular, fue algo tan rico. Los dos nos movíamos a sincronía mientras nos comíamos a besos.

Mis experiencias como repartidor de comidas – 2

Cuando entre estaba ahi sentado en el sofá totalmente desnudo y con la verga bien dura y lubricando. Apenas y cerré la puerta me arrodillé ante él para meterme esa rica carne en mi boca.

Mis experiencias como repartidor de comidas – 1

Me invitó a pasar a su oficina, le entregue su pedido y él me dijo «bueno, entonces cómo quieres tu propina?» yo nervioso solo le contesté «cómo quieras dármela», así que él se acercó, comenzó a besarme con esos rico labios gruesos que tiene y empezó a acariciar mi espalda.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.