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Mi ex jefe me cogió riquísimo en el club de playa

Fue de los besos más ricos empezamos a jugar con nuestras lenguas, a mordernos los labios, besos tranquilos, luego más apasionados, agarramos buen ritmo luego luego, entonces me puse de rodillas y empecé a tocarle la verga, la tenia ya MUY parada.

Estrenando mi gran juego de mesa sexual – parte 5

Esta vez mi tarjeta decía: Deja que el jugador de tu derecha te folle la boca por 10 segundos. Si metes las manos pierdes. 4 puntos. –Vente perro-me dijo Rodri, con un poco más de intensidad de lo normal, mientras se bajaba su short y bóxer a la mitad del muslo.

Soy la única hembrita en mi familia de varones

En ocasiones en los juegos se la chupaba por qué yo perdía o porque ellos me hacían perder. Pero en esa ocasión que les cuento sí me dormí en medio de mis dos primos; de lado izquierdo Marcos y derecho Carlos.

Estrenando mi gran juego de mesa sexual – parte 4

Mi siguiente reto era el siguiente: Prueba el culo de todos los jugadores y elige tú favorito. 5 puntos más uno para el elegido. Mi excitación creció de gran manera, el beso negro es una de mis cosas favoritas durante el sexo.

Un riquisimo viaje en tren

Me acarició la cola y sus dedos se metieron en mi ano. Fue hermoso. Dedos fuertes y ásperos que gracias a mi calentura entraban sin problemas, siempre tengo crema puesta en la cola para evitar lastimarme porque mi piel es delgada, así que recibí una dedada de tres firmes. 

Estrenando mi gran juego de mesa sexual – parte 3

Tomé la siguiente tarjeta y ésta decía: Sácate la verga, si está parada, pierdes el reto. 1 punto. Me apresuré a hacer lo que decía la tarjeta, ya que sabía que si me esperaba un poco, indudablemente acabaría con una erección, al sacar mi verga,

Mi papá llegó borracho de la charreada

En ese momento me quedé helado pero a la vez muy caliente pues le agarré esa v3rg4 de 14 cm flácida y lo puse a orinar hasta que acabó. Luego sacudí su verga y jugué con ella un momento y luego la llevé a la cama.

Mi tío me «enseña a nadar»

Él sin ninguna pena me dijo, si es que tengo ganas de orinar y contigo arriba pues se me paro, no dije nada más y cuando llegamos a lo hondo, sentí como mi tío comenzaba a nadar, él me dijo que no me moviera mucho, lo que hice fue apretarme un poco más a él.

Cuando estuve con un chico muy chico

Ya con mi calentura al cien, no aguante y me la metía de golpe a lo que este dejaba salir muchos gemidos suaves, aun estando en la escuela, sin importar que nos vieran los profes.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.