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En el spa

🔥 Un relato exclusivo de Relaróticos 🔥

Recuerdo que frecuentaba un spa cada fin de mes en mi juventud, convencí a Vicente en llevarlo, un chico blanco pelo negro, medio nalgon, era gordito chaparro no se que tenía pero con su mirada con ojos rasgados color negro me subía la calentura a más no poder.

en la sesión de spa masajes relajantes, ya había quedado de acuerdo con Verónica que nos recibiera y nos tratara de lo mejor y obviamente que estuviéramos con solo toalla.

Colo aromas relajantes musica y luces amarillas, pidiéndome ayuda… empezamos a dar masajes con las manos frotando aceite por todo su cuerpo sus piernas gruesas masajeando suavemente subiendo por toda la pierna hasta los pliegues de sus nalgas aún tenía la toalla que se notaba como si tuviera minifalda, asia movimientos de relajación y respiraciones profundas yo ya tenía una erección enorme por que desde hace años quería algo con el. pero aún nervioso no sabía cómo reaccionaria, por qué poco a poco fui subiendo tocando su espalda y cuello el no podía verme por q se encontraba en una cama especial para masajes y que tiene el cómodo para la cara y cabeza .


Sonó el teléfono, Verónica confirmo su salida avisando que irá a contestar, no tardaría .,, jeje pero menciono mi nombre y salió. inmediatamente se asomó levantando los brazos y estaba rojo tu… Aquí … Creí q estabas en otra sala con cara de asombro, pero como ese rojo intenso en su cara y su pelo negro, eran perfectos lo abrase y lo bese, con una posición boca arriba y mostrando su erección, me respondió el beso y para tranquilizarlo solo comenté será un secreto para ambos y le empecé hacer el oral y al mismo tiempo masaje su orto con el dedo gordo y el medio intercalando los lo existe demasiado que en un instante pedía que lo penetrara lo puse en cuatro para darle unos besos negros y me di cuenta que su orto era rosado cómo me gustó, le metía tres dedos fácil lo baje más que abrasara la mesa de masajes y como soy alto apenas estaba a mi altura, veía dos nalgas felices gritaban dámelo mmm., lo quise meter de golpe pero se arqueo y apretó más deteniéndome a la mitad, que pasa. poco a poco que me duele., así, está bien, me espero un rato, le di una nalgada fuerte que se marcó en su nalga y levanto la cabeza gritando haaaaa, ya vez ya está adentro, jeje, dale ya ni la chingas contesta, empecé hacer movimientos arriba a bajo al centro escuchando cómo rebotaba en sus nalgas. Me divertía dándole nalgadas fuertes unas tres mordidas gritaba más más y ese orto de rosado era rojo intenso le aventé toda la leche para que se refrescara ….
Le gustó tanto que me rogaba para ir al spa.

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