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Mi tío Bruno y los señores del campo de fut

Bueno soy tranquilo algo robusto un gordi bueno de piernas anchas y nalgas esponjosas muy grandes de cariño me dicen Tony  Desde Niño mi tío me hablaba de cariño bebé,…

Turno nocturno en la Guardia Nacional

Eran casi las diez y la noche apenas bajaba sobre la autopista. El calor seguía igual de cabrón, pegándose al cuerpo como una segunda piel. Llevaba rato parado junto a la patrulla,…

El dios griego del que me enamoré

Hola a todos me llamo Sergio soy de Venezuela y esta es mi primera vez escribiendo un relato y pues decidí escribirlo en esta pagina … bueno en fin les…

Hetero dominado termina disfrutando de la v3rg4 de su mejor amigo

Nunca había visto la verga de mi amigo hasta ese día… estaba muy bien dotado, y hasta ese momento entendí la fama que tenía entre las chicas…

Cosas ricas que pasan entre primitos

Esto empieza conmigo soy Santi de 20 años, moreno y no tan alto, hace unos años cuando era pequeño junto con mi primo Omar de un año menor que yo…

Aprovechándome que mi papá toma mucho

Les vengo a contar una historia, soy el del relato de mi hermano y yo, soy Josué, soy de Costa Rica. Era tarde, casi las dos de la mañana, cuando…

Con mi maestro de español

Esto pasó hace algunos años atrás, en ese tiempo tenía 16 años y pues estuve en 4 to de secundaria donde generalmente te cambian d profesores por el grado. Ahí…

El calor de la medianoche

Yo estaba recostado en la cama, solo con el bóxer gris que se me transparentaba de lo sudado que estaba el ambiente. No hice ademán de levantarme. Me limité a abrir un poco más las piernas y dejar que viera cómo la tela se tensaba contra la erección que ya no podía disimular.

Jugando escondidas terminó en penetración

Los seis escondites los esperaban, incluyendo a Carlos y Juan, y cuatro adultos (los padres de Carlos y la abuela de Juan). La primera ronda siempre era un calentamiento emocionante, el tiempo para buscar, sudar y sentir nervios repentinos al oír el grito: «¡Escondidas!».

Cruising nocturno en el parque

Llegué al parque central alrededor de las once, cuando los faroles parpadeantes iluminaban apenas los senderos, y los sonidos de la ciudad se amortiguaban en un silencio cargado de promesas sucias.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.