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Trío con oso venezolano

Nerio pegó su panza a la mía y siguió besándome deliciosamente, sólo que ahora mi pene arremetía contra su barriga y en ante la mía presionaba su verga caliente.

Mi historia con «papá oso»

Nos mirábamos con cara de placer mientras acariciaba su pecho lobo y observaba las gotas de sudor que caían por su frente pidiéndole entonces que continuase.

Todo por tener trabajo

Me había quedado sin trabajo al inicio de la pandemia y estaba dispuesto a hacer todo por conseguir algo para mantenerme. El wey que me entrevistó si que aprovechó mi necesidad.

Soy la putita de mi oso

Hace dos años, cuando yo tenía 26, me encontraba laborando en una ciudad intermedia cerca de Guadalajara. Realmente no conocía a nadie cuando llegue así que con el pasar de los días y el aumento de la calentura tuve necesidad de buscar algún encuentro casual para aventar la leche que traía guardada, pero no pensé que fuera a ser tan rico.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.